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Sanidad quiere volver a financiar los fármacos para dejar de fumar

El 60% de los pacientes de la unidad de tabaquismo de la Comunidad abandona el consumo; que ha bajado un 40% en los últimos 20 años

MADRIDActualizado:

Antes de entrar en su primera reunión de «fumadores anónimos», María Ángeles, 70 años, acaba de someterse a una espirometría. La prueba marca que tiene enfermedad pulmonar de obstrucción crónica, la temida Epoc. Su capacidad es del 70%. Se la ve fatigada. La voz, ronca. Tras una fuerte neumonía, su médico de cabecera la ha derivado a la Unidad de Tabaquismo de la Comunidad de Madrid, la única en España con acreditación de alta complejidad y excelencia. Desde 2003 se han atendido a casi 11.000 pacientes. El éxito es notable: seis de cada diez ya son exfumadores.

«Tuve un infarto hace 16 años, lo dejé los cuatro días que estuve en el hospital. Ya estaría muerta si me hubiera tragado todo el humo de los cigarrillos», expone, sabiendo bien que se hace trampas. Junto a ella está el doctor Carlos Jiménez Ruiz, el jefe de la unidad. Vestido con bata blanca, figura también el consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, que lanza al aire un anuncio. La Consejería estudia volver a financiar los fármacos para dejar de fumar. Se quiere garantizar la gratuitad del tratamiento a los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

«Ya no vale hablar del vicio de fumar. El fumador es un paciente con una enfermedad crónica. Y tenemos un tratamiento que la combate con una alta eficacia que debe ser financiada por la Sanidad pública», asegura Sánchez Martos, defensor a ultranza de recuperar en la cartera sanitaria madrileña los fármacos anti tabaquismo. Estos se costearon hasta que llegó la crisis.

Tratamiento doble

El consejero asume que la batalla con la consejera de Economía y Hacienda será dura. «Sé que tiro piedras contra mi propio tejado, pero defenderé esa financiación, a ser posible público-privada», dice. Consciente de que su anuncio es, sobre todo, un globo sonda, insiste: «El sistema sanitario tiene que afrontar este reto. Los políticos debemos ser sensibles. Los enfermos crónicos tienen derecho por ley a recibir una asistencia clínica, también farmacológica. Y los fumadores, lo son».

El consumo de tabaco en la Comunidad de Madrid ha descendido un 40% en dos décadas

El tratamiento para dejar de fumar es doble: farmacológico y psicológico. Los fármacos ayudan a eliminar la adicción física a la nicotina; una droga que provoca una dependencia cinco veces mayor que la heronía. Hay dos medicamentos de referencia: bupropion y vareniclina, que deben usarse hasta las doce primeras semanas desde que se deja de fumar, siempre bajo prescripción y control médico. Se complementa con una terapia sustitutiva de parches, chicles y comprimidos de nicotina.

«Hay evidencias científicas que nos dicen que la relación coste beneficio en el tratamiento contra el tabaquismo es mejor que la de otras enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial», asegura el neumólogo Carlos Ruiz Jiménez, que acaba de participar en un estudio realizado por el Programa Integrado de Investigación en Tabaquismo (PII) que asegura que el Sistema Nacional de Salud se ahorraría más de 4 millones de euros en cinco años si se financiara el tratamiento a fumadores con enfermedades pulmonares crónicas. «El 85% de éstas son causadas por el consumo del tabaco y dejar de fumar es la única medida terapéutica eficaz para frenar el desarrollo de la enfermedad pulmonar», insiste el experto.

Hoy solo Canarias mantiene la gratuidad del tratamiento, hasta un año. La Sanidad madrileña quiere recuperarlo.

Ayuda psicológica

Pero también es necesario el apoyo psicológico para romper la condena del cigarrillo. El consejero anuncia que se quiere recuperar la línea telefónica de ayuda a partir del 31 de mayo. Profesionales médicos y enfermeros atenderán al paciente y darán cita con la unidad de tabaquismo, donde se forman terapias de grupo. Matías lleva 8 semanas sin fumar. Isabel, un año, anima al resto. «Ya no uso fármacos, solo algún chicle de nicotina. Aún tengo picos de ansiedad, pero ganas en libertad. Antes no quería ni ir al cine, ni a casa de amigos que no fumaran», dice, de muy buen ánimo.

Además de las complicaciones físicas, la adicción está ligada a otras patologías psiquiátricas, como la depresión y la ansiedad. «El 85% de los pacientes con depresión son fumadores; el 95% de los esquizofrénicos son fumadores compulsivos», expone el jefe de la unidad.

Un descenso del 40%

El consumo de tabaco ha descendido un 40% en la CAM en dos décadas. Según datos del último informe del sistema de vigilancia de factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, hoy fuma el 24% de los madrileños de 18 a 64 años. El 15,5% se considera exfumador. Respecto a los jóvenes, el 6,9% de 15 a 16 años fuma a diario. Hace 20 años lo hacía el 27,3%.

Javier es el «apóstol» del grupo. Hace 13 años que dejó de fumar. «Mi riesgo de infarto ha disminuido al 100%, como el de cualquier persona que no hubiera fumado nunca», dice, orgulloso de su lucha «diaria» contra el tabaco. «Lo fundamental fue darme cuenta de que no estaba solo», resume, agradecido a los médicos y enfermeras de la unidad de tabaquismo. «Aquí se establece un vínculo entre los pacientes y profesionales que refuerza el compromiso adquirido. Me cuesta más serles infiel y defraudarles que con mi pareja», bromea tras dos meses de abstinencia decidida.