Conjunto escultórico de Daoíz y Velarde en la plaza de Malasaña
Conjunto escultórico de Daoíz y Velarde en la plaza de Malasaña - MAYA BALANYA

Un sable nuevo para Daoíz y Velarde en Malasaña

Cultura repondrá en San Isidro las armas de los héroes de la plaza del Dos de Mayo

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Desde San Bernardo hasta Fuencarral, los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde lucharon contra las tropas francesas, que se contaban a miles, sin más ayuda que un mosquete y un sable. El sevillano y el cántabro murieron heroicamente en las calles de Madrid por defender la ciudad durante la Guerra de la Independencia en 1808. En la plaza del Dos de Mayo, en el corazón de Malasaña, se instaló en 1869 un monumento, obra de Antonio Solá, que recuerda a los oficiales de artillería que empujaron a los madrileños a levantarse contra el enemigo del país vecino que amenazaba su soberanía. Siglos después de aquella batalla crucial, las estatuas de los héroes resisten ante una contienda pasiva contra el vandalismo.

Despojados de sus espadas, las efigies han perdido la apariencia de aguerridos soldados. Por ello, el departamento de Patrimonio del área de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid recuperará en los próximos días las armas que formaban parte del conjunto escultórico en su origen.

El Consistorio de la capital volverá a colocar los sables en las empuñaduras de Daoíz y Velarde coincidiendo con las fiestas de San Isidro. «El Ayuntamiento hará todo lo posible por que se mantengan, pero es bastante complicado y es costoso reponerlas constantemente», explican a ABC fuentes del área de Cultura.

Para garantizar la conservación de las estatuas, grupos escultóricos, fuentes ornamentales y demás monumentos de la capital, el Ayuntamiento contrata a una empresa que se encarga de la reparación, limpieza y mantenimiento de todos ellos. Según consta en el expediente de contratación, el presupuesto anual de la concejalía de Cultura y Deportes destinado a este cometido es de 1.361.613 euros, impuestos incluidos.

Los originales, retirados

«Lamentablemente, la experiencia demuestra que las espadas duran poco por el vandalismo», añaden desde la concejalía. Los sables originales se retiraron por este motivo y ahora se encuentran en un depósito en dependencias municipales. En su lugar se instalarán dos réplicas nuevas. En los últimos años, el Ayuntamiento ha tenido que sustituirlos hasta en seis ocasiones.

El arco que se erige a las espaldas de los capitanes es la antigua puerta del Cuartel de Monteleón, donde se desencadenó este acontecimiento histórico. Alrededor de él, muchos fines de semana cientos de personas organizan macrobotellones improvisados, cuya resaca se materializa en montones de latas, botellas de bebidas alcohólicas y residuos de todo tipo que alfombran la plaza. Desde que el año pasado desapareciera la última copia de las espadas, alguno de estos recipientes ha amanecido en las manos de los capitanes.