La estrella del acto, Robin Sharma, a las puertas de La Cubierta de Leganés
La estrella del acto, Robin Sharma, a las puertas de La Cubierta de Leganés - INMA FLORES

Revuelta de gurús en La Cubierta por la suspensión del «Being One»

Un foro de crecimiento espiritual dejó tirado a parte del público que había pagado su entrada

MadridActualizado:

La primera jornada de «Being One», el ambicioso congreso de crecimiento espiritual que se celebra en Leganés durante tres días, avisaba de posibles tormentas. Y no solo por la lluvia. Las hojas de reclamaciones volaban. Goteras, frío, mal sonido... Ayer, el evento estuvo virtualmente cancelado. Por la mañana, La Cubierta tenía sus puertas cerradas. La desinformación era absoluta, hasta el punto de que Robin Sharma, el gurú estrella del evento, autor de «El monje que vendió su Ferrari», apareció por allí sin saber nada. Además, la página web «se había caído» (o apagado). La rumorología y el malestar se desataron en torno a un evento que podía costar hasta los 990 euros del abono Centaurus. Finalmente, se reanudó.

Desde el principio «Being one» ha sido una gymkana de adversidades que arrancaron el miércoles pasado, con el anuncio de que se iba a celebrar en Leganés en lugar del Madrid Arena. El desencuentro entre los organizadores y Madrid Destino, la gestora de este último espacio, fue la causa. Muchos asistentes habían reservado su hotel cerca de ese lugar... pero, tocaba aceptar esta nueva realidad y ejercitar el equilibrio emocional. Hubo problemas financieros. Ayer faltó pagar a los proveedores (el equipo de seguridad, las pantallas…), según un miembro de la organización. Se había abonado una parte. En el Madrid Arena pasó lo mismo. Las previsiones de público tampoco se cumplieron (pensaban en 6.000 personas cuando han sido 3.000) y fallaron unos inversores.

La sensación de estafa crecía, aunque el público, instruido en las teorías de la aceptación, sobrellevaba los malos tragos con encomiable «savoir faire». «Aquí se va a demostrar nuestra capacidad de aprendizaje, el universo nos está poniendo una prueba», comentaba una mujer con los ojos bien abiertos. Otra señora intuía que «hay energías que no quieren que esto salga». «Es un desastre, vamos a intentar fluir...», decía Pilar. Jorge concluyó: «Si lo sé, no vengo». Una amiga suya se fue a Barajas en medio del caos y volvió a Barcelona.

La cara que puso cuando Jorge le llamó porque el congreso continuaba debió ser surrealista. El momento más singular sucedió con la llegada de Sharma, al que se le arremolinó la gente en busca del selfie. En medio del follón, un individuo estilo Tom Wolfe pidió a todos que se sentaran, que el gurú daría su lección en plena calle. El traduciría. Sin micro lo único audible fue: «La manera en que entregamos el poder a los otros es pensando que no tenemos poder». Y se fue. Por la tarde, «Being One» abrió el chiringuito. «Esto es un caos, qué le vamos a hacer. Pero nosotros somos luchadores», comentó un asistente.