Las terrazas en el callejón del Puigcerdá, el viernes, instaladas a pesar de la orden municipal
Las terrazas en el callejón del Puigcerdá, el viernes, instaladas a pesar de la orden municipal - MAYA BALANYÁ

Los restaurantes de Puigcerdá ignoran la orden de cierre de Carmena

Los locales, que no podían prestar servicio en la terraza, solo desmontaron parte de la estructura de los veladores

MadridActualizado:

Los restaurantes del callejón de Puigcerdá, clausurados esta semana por contravenir la normativa urbanística, no han acatado la orden de cierre del Ayuntamiento de la capital y han vuelto a prestar servicio en sus terrazas. Aunque el Consistorio levantó ayer el precinto bajo la condición de que solo utilizaran el interior del local, los hosteleros únicamente han desmontado parte de la estructura del velador, lo que aún vulnera la legislación.

Como ha venido informando ABC, el Servicio de Disciplina Urbanística amenazó en julio con cerrar los restaurantes de este espacio, perpendicular con la calle de Jorge Juan, si no corregían las irregularidades halladas en los cerramientos de las terrazas y veladores. El informe técnico detallaba que los locales instalaron «terrazas con cerramientos estables que amplían el local sin estar autorizados», puesto que son zonas de titularidad privada pero uso público.

Así, esta misma semana se notificó el cierre de estos, con las consiguientes protestas de los hosteleros. El mismo escrito señalaba la modificación de las «condiciones de repercusión ambiental y de seguridad», previstas en el apartado 2 del artículo de la Ordenanza para la apertura de actividades económicas de Madrid.

La reapertura de las terrazas se hizo apenas unas horas después de que el edil de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, presumiera en el Pleno de la gestión del problema: «Así es como lo solucionamos, no desde la prevaricación como nos piden». Sus palabras se hicieron a colación de una moción de urgencia, presentada por el PP y aprobada por todos los grupos, para que los locales tuvieran un permiso durante los días de Navidad. El concejal popular Percival Manglano elevó la pregunta para «defender los intereses» de los restaurantes y encontrar un «equilibrio con los vecinos». El delegado de Urbanismo, sin embargo, rechazó la moción bajo el argumento de que sería prevaricación.

El debate, no obstante, perdió su vigencia porque Calvo anunció que los dos últimos locales cerrados –Babelia y Los Gallos– ya podían operar más allá de la terraza. Además, mostró un acta judicial que certificaba que La Máquina también podía abrir el establecimiento.

Lo que no sabía el concejal de Ahora Madrid es que los restaurantes señalados iban a hacer una interpretación particular de la orden. Si bien la consigna era que no podían operar en la terraza, por motivos de invasión del espacio público y ruido a los vecinos, conforme a la ordenanza, estos únicamente retiraron algunas partes de la estructura, quedando plenamente operativa con la instalación de estufas. Los propios locales avisaban de este pequeño matiz al realizar una reserva.