La Policía Municipal recela del cierre de la Gran Vía: «El colapso va a estar garantizado»

Los agentes se quejan por la falta de «un estudio previo» y porque la medida va a suponer doblar turnos y un gran gasto en pagar las horas extra

MADRIDActualizado:

El cierre parcial al tráfico de tres de las principales calles del centro de la capital va a traer más problemas que beneficios. La desastrosa experiencia del año pasado y los nuevos detalles que van conociéndose sobre lo que pretende hacer el Ayuntamiento a partir día 1 de diciembre en Mayor, Atocha pero, sobre todo, la Gran Vía, no dejan esperanza para el éxito.

Uno de los sectores implicados que más conoce el asunto es el de la Policía Municipal. Fuentes del dispositivo no dudan en que «el colapso va a estar garantizado» en toda la zona: «Nosotros tendremos que cumplir con el decreto [del Ayuntamiento] sobre los cortes, que saldrá a principios de la semana que viene; pero va a haber problemas de congestión graves tanto dentro de las calles cortadas como en los alrededores».

Se trata de una reacción en cadena. Habrá solo un carril por sentido y, aunque en principio los días de mayor afluencia de público solo podrán acceder a la Gran Vía aquellos vehículos que se encuentren dentro de la lista de excepciones (ver gráfico), y no el tráfico privado, «no hay suficiente espacio para absorberlos».

A ello hay que sumarle que se circulará a 20, 25 o un máximo de 30 kilómetros por hora, «por lo que se va a generar mucha densidad», tanto en la avenida como en las calles adyacentes y las vías alternativas: los embotellamientos llegarán a los bulevares (franja norte del distrito) y a las rondas (límite sur).

Los peores momentos serán las jornadas, como la del 11 de diciembre, en que la medida queda suspendida; es decir, que pueden acceder todos los conductores. Porque una de las diferencias este año es que se colocarán vallas de hormigón, en vez de las metálicas de la pasada Navidad; de modo que serán inamovibles y, por lo tanto, continuará el único carril por sentido para todo tipo de tráfico, también el privado. «Podrá entrar cualquiera, y eso va a ser una locura», insisten distintas fuentes policiales.

En cuanto al dispositivo, será similar al del año pasado, con entre 70-80 policías municipales y unos 25 agentes de Movilidad en los distintos filtros de control de acceso a las calles vetadas. Fundamentalmente, serán agentes de la Unidad Especial de Tráfico (UET) y de las de los distritos adyacentes a Centros Norte ySur; porque estos últimos se centrarán, sobre todo, en el despliegue propiamente dicho de la campaña de seguridad para la Navidad.

Falta de personal

El sindicato mayoritario del sector, CPPM, que reclama que «el Ayuntamiento debería dar alternativas reales a los ciudadanos», augura «colapsos en los accesos al centro» y critica que «la plantilla está bajo mínimos»: «Carmena debe pedir que se anule la tasa de reposición [las plazas que se crean para solventar los huecos dejados por las jubilaciones, por ejemplo] y hacer varias promociones de 400 nuevos agentes por lo menos. La Policía Municipal ha perdido más de mil efectivos en los últimos años», denuncia.

Desde CSIT Unión Profesional consideran que el cierre de la Gran Vía «va a provocar una afectación al tráfico, porque es una de las arterias principales de la almendra central, y, cada vez que se corta, se nota en todo Madrid». «Somos conscientes de la carencia de personal; habrá que suspender libranzas, hinchar a la gente a hacer horas extra y doblar turnos. Además, se detraen agentes de otros distritos, y eso supone una carga de trabajo. El Ayuntamiento actúa sin que haya un diálogo con las centrales sindicales. Con el personal que hay, no podemos asumir la seguridad al 100%», se queja CSIT.

En APMU, también están seguros de que «va a haber más horas extra y turnos dobles»: «Todo esto es una medida política, y habrá más saturación. Esperamos que hayan realizado un estudio previo sobre el impacto en el tráfico».