Un grupo de alumnos del club Alberche Kayak, de entre 17 y 21 años, entrena en el lago el pasado miércoles por la tarde
Un grupo de alumnos del club Alberche Kayak, de entre 17 y 21 años, entrena en el lago el pasado miércoles por la tarde - INMA FLORES

Los piragüistas del lago de la Casa de Campo: «¿Dónde entrenaremos si secan el estanque?»

El vaciado de la lámina de agua previsto por el Ayuntamiento condena a más de 400 socios de los dos clubes deportivos a dejar de entrenar

MADRIDActualizado:

Mercedes, Javier, Álvaro, Elisa, Guillermo, Jorge, Raúl y José Manuel entrenan tres horas diarias, seis veces a la semana. Con la piragua al hombro, salen del hangar que el histórico Alberche Kayak (1961) posee en el lago de la Casa de Campo y caminan rumbo al embarcadero. «Llevamos aquí toda la vida y, por primera vez, no sabemos que pasará la temporada que viene», advierten. Todos ellos son conscientes de que el vaciado y llenado previsto en el plan de restauración, que esta semana licitó el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, los podría apartar de su lugar habitual de entrenamiento entre los próximos meses de octubre y abril.

Mientras se lanzan al agua, su entrenadora Enma Gómez, con doce años de experiencia en el club, les marca las instrucciones pertinentes: «¡Empezamos el calentamiento». Entre 12 y 14 vueltas, o lo que es lo mismo, unos 15 kilómetros. Los alumnos, de entre 17 y 21 años, forman parte del equipo de competición. «Son los que están mejor preparados», detalla. Aunque ni mucho menos son los únicos. El Alberche también cuenta con un grupo de pequeños piragüistas, a partir de los 7 años, y otro conformado por los más veteranos. Además, suman cerca de 250 socios, que pueden hacer uso y disfrute de las instalaciones tras abonar una cuota de 150 euros al año.

El proyecto de renovación cerraría la laguna entre los meses de octubre y abril

El Alberche convive en el mismo espacio con el Club Madrileño de Piragüismo Ciencias, compuesto por más de 150 inscritos, y los usuarios de las barcas recreativas operadas por el Ayuntamiento, a imagen y semejanza del célebre paseo a remo en el Parque del Retiro. En total, más de medio centenar de personas que podrían verse afectadas por la remodelación del estanque.

Un daño colateral, que no por secundario, parece baladí. «Nos lo comunicaron hace meses, aunque no de forma oficial», explica Enma. Pese a que todos los deportistas reconocen el mal estado de las paredes, nadie esperaba la fórmula de ejecución adoptada. «Pensamos que hay otras formas de vaciar el lago que nos permita seguir con la actividad», sostienen, con la creencia de que la instalación de diques hubiera sido la mejor solución.

Furgonetas con remolques

De noviembre a enero, unas obras en los depósitos adyancentes ya obligó a ambos clubes a buscarse la vida para seguir operativos. No obstante, aquello fue diferente. «Para sobrevivir ese tiempo, utilizábamos todos los días furgonetas con los remolques cargados para traer hasta aquí el material», relata Enma, descartando que aquella experiencia pudiera volver a repetirse. «No sirve de prueba piloto, porque aunque carecíamos de vestuarios, sí que contábamos con la lámina de agua», prosigue.

Pese al contacto con los afectados, el equipo de Manuela Carmena no ofrece solución

Mientras tanto, el reloj corre en su contra. Las alternativas barajadas por ahora, resultan, prácticamente, inviables. Desplazarse hasta el embalse de Picadas, a 60 kilómetros del lago de la Casa de Campo, supone dos horas añadidas de trayecto. Algo, que ni siquiera el grupo de competición podría afrontar sin ver mermados sus respectivos estudios. La segunda opción, utilizar la sede de la Federación Madrileña de Piragüismo, en Puerta del Hierro, apenas salvaría a los equipos de Kayak-Polo. «Cuentan con una piscina donde solo podrían entrenar ellos», incide la entrenadora del Alberche.

Bajo la sombra de una posible desbandada de socios, que, en el peor de los casos, podría desembocar en el cese de la actividad, el presidente del club más mayoritario mantiene un contacto permanente con el Gobierno municipal. El caudal del río Manzanares a la altura del Puente de los Franceses, o la mudanza a las balsas de El Retiro o el Parque Juan Carlos I, previo acuerdo necesario con sus clubes locales, son otras de las soluciones de urgencia tanteadas. Todas ellas, hasta la fecha, caídas en saco roto.