Madrid

Nuevos actos vandálicos en el Templo de Debod obligan a duplicar la seguridad las 24 horas

El monumento, que tiene más de 2.200 años, permanece cerrado desde el 4 de julio por una avería

Un vigilante de seguridad privada hace ronda por las inmediaciones del Templo de Debod
Un vigilante de seguridad privada hace ronda por las inmediaciones del Templo de Debod - BELÉN DÍAZ

Los últimos actos vandálicos han obligado a duplicar la seguridad privada en el Templo de Debod. Según han confirmado a ABC fuentes del área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, tras unas pintadas realizadas hace apenas dos semanas, se acordó de urgencia que, hasta el 30 de septiembre, además del vigilante 24 horas habitual, se establezcan dos refuerzos: un agente para cubrir casi todo el horario de apertura, y otro en horario nocturno (de martes a viernes, de 8 de la tarde a 6 de la madrugada; y sábados domingos y festivos, de 6 de la tarde a 6 de la madrugada). Y, a partir del 1 de octubre, fecha en la que entra en vigor el nuevo contrato de seguridad, habrá dos vigilantes las 24 horas.

Los turistas que pasean estos días por las inmediaciones de la joya nubia, se muestran sorprendidos cuando ven el cartel, traducido al inglés, que anuncia que el templo «permanecerá cerrado por avería técnica». «Y va para largo», advierte el vigilante al enésimo extranjero que pregunta por qué no se permite la entrada al santuario egipcio.

El interior del monumento permanece cerrado desde el pasado domingo 3 de julio por problemas en la climatización del edificio. Se trata de una avería que se arrastra desde hace años y que ha impedido su apertura algunos veranos. «Los funcionarios trabajamos a más de 30 grados centígrados de temperatura. Y a eso hay que sumar las más de mil personas que pasan cada día por el templo. El calor ahí dentro es insoportable», se queja una empleada pública que trabaja en el templo desde hace 13 años.

Parte de los desperfectos por actos vandálicos horadados en las paredes del Templo de Debod
Parte de los desperfectos por actos vandálicos horadados en las paredes del Templo de Debod- BELÉN DÍAZ

Desde el Ayuntamiento garantizan que se «está estudiando» una «solución óptima» para este problema que requiere el «cambio de todo el sistema de climatización». Se ha previsto su estudio y la sustitución del aparato en los presupuestos de 2017. Con la intención de reabrirlo cuanto antes, se están llevando a cabo actuaciones de reparación: se ha tratado de arreglar un ventiloconvector, aunque todavía sin demasiado éxito.

Renovación integral

Además de lo urgente, los problemas del templo de Debod siguen siendo otros, tan importantes como relegados: el polvo, la humedad, la contaminación... Las condiciones climatológicas de Madrid no son las mejores para preservar esta construcción milenaria, el único de los cuatro templos regalados por Egipto que permanece al aire libre. «El templo necesita una reforma integral: las losas están tan erosionadas que en los huecos anidan aves, también necesita algún elemento que lo proteja de la erosión, tanto por dentro como por fuera, porque cualquier roce hace que se desgaste con facilidad», explica a este diario el secretario general de la Sección Sindical de Áreas y Servicios Centrales de Comisiones Obreras, Eladio Infante.

Como se ha denunciado en otras ocasiones, el templo sufre un lento proceso de deterioro. En 2002, ya se planteaba la posibilidad de protegerlo: cubrirlo con una cúpula o enterrarlo, construyendo bajo nivel un museo subterráneo que lo albergara. Pero las medidas no han pasado aún a la teoría.

No obstante, en 2017, el Ayuntamiento tiene prevista la renovación museográfica del Templo para actualizar y mejorar los elementos que contribuyen a la explicación de este monumento: la mejora de los sistemas de iluminación de las piezas (paredes, relieves, inscripciones) y de los medios audiovisuales, los gráficos y los textos explicativos. Y A finales de año se ampliará el servicio de atención e información, lo que permitirá abrir el templo también a mediodía. El Consistorio destinarán 400.000 euros a estos menesteres.

Mientras tanto, el perímetro del templo, donde se sitúan el estanque y los arquitrabados que hacen de entrada al entorno, permanece abierto al público. En estos arcos, donde cientos turistas inmortalizan su visita, se observan los lamentables mensajes horadados en la roca arenisca que nada tienen que ver con jeroglíficos y que, día a día, deterioran el monumento más antiguo que alberga la capital.

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