Banco del gobierno regional, en la Asamblea de Madrid
Banco del gobierno regional, en la Asamblea de Madrid - JAIME GARCÍA

El nuevo gobierno regional tomará posesión el martes

No se esperan grandes cambios, salvo en Presidencia y la portavocía

MADRIDActualizado:

Ocho consejeros, sumados al jefe del Ejecutivo, componen hasta ahora el Gobierno regional madrileño. Ángel Garrido tiene pensado introducir algún cambio en este organigrama, pero muy poco profundos, porque «cuando algo funciona, no hay que hacer la revolución». El nuevo gobierno autonómico será anunciado en las próximas horas, y tomará posesión oficialmente en la Real Casa de Correos el martes, 24 horas después de que lo haga el flamante presidente.

De momento, lo único seguro es que va a situar a alguna otra persona en el cargo que él mismo ha ocupado hasta ahora: la consejería de Presidencia, Justicia y Portavocía del Gobierno. Es humanamente incompatible, ha manifestado el propio Garrido, mantener ambos puestos, como está haciendo desde la dimisión de Cristina Cifuentes.

Portavoz

En cuanto a la persona que pueda ocupar la plaza, no se han dado apenas pistas, aunque algunos sectores populares apuntan hacia la actual viceconsejera de Presidencia, Isabel Díaz Ayuso, una mujer joven y con proyección dentro del partido, que además de esa responsabilidad se convertiría, como portavoz, en la «cara amable» del Gobierno madrileño.

Díaz Ayuso era, de hecho, la portavoz adjunta del grupo parlamentario del PP en la Asamblea de Madrid hasta que, en septiembre de 2017, la expresidenta Cifuentes hizo una remodelación de su gobierno que la elevó a la viceconsejería de Presidencia. Ello la obligó, por incompatibilidad legal, a dejar su escaño en la Asamblea de Madrid. También ostentaba hasta ahora -y a falta de que los nuevos responsables del partido reorganicen las responsabilidades-, el cargo de presidenta del comité de afiliaciones del PP de Madrid.

Garrido sólo es partidario de hacer «retoques» porque «las cosas se han hecho bien»

Otras voces en la formación conservadora apuntan a enrique Ossorio, actual portavoz del grupo popular en la Asamblea, como la persona con más «papeletas» para convertirse en el ocupante de esa consejería.

Ossorio es un político con experiencia como consejero: lo fue de Economía y Hacienda desde el 29 de septiembre de 2012 al 26 de junio de 2015, y también estuvo un tiempo en la gestión de la Administración Central, como director de Organización de la Agencia Nacional de Administración Tributaria.

Es además miembro del Cuerpo Superior de Técnicos de la Administración de la Seguridad Social. En el caso de Ossorio, a su experiencia se uniría su talante conciliador y calmado, que casaría muy bien con una nueva responsabilidad como portavoz.

Los cambios en el equipo del presidente podrían conocerse en las próximas horas

Si se diera el caso de que fuera designado nuevo consejero de Presidencia, ello originaría una «carambola» con efectos sobre el grupo popular en el Parlamento regional. Su marcha al gobierno obligaría a hacer otro movimiento: concretamente, haría falta sustituir a Ossorio al frente del grupo parlamentario popular -cargo que ejerce desde el inicio de la legislatura-.

Para este puesto, se señala al actual portavoz adjunto, Alfonso Serrano, que tiene el perfil de hombre joven que se busca para potenciar la imagen de regeneración en el partido. Además, Serrano está muy bien visto en la dirección nacional del partido, lo que facilitaría las relaciones institucionales.

«Continuidad»

Más allá de estos cambios, no se esperan muchas más novedades en el equipo con el que Garrido se va a enfrentar a su etapa de Gobierno. «Creo que el hecho de que yo haya sido elegido como candidato es por una percepción, del partido pero también de los ciudadanos, de que se han hecho las cosas bien», señalaba recientemente el presidente, en la primera entrevista concedida a ABC.

Es por eso que Garrido adelantaba, respecto a su futuro gobierno, que «no procede hacer muchos cambios. Algún retoque habrá, pero básicamente va a haber continuidad, porque creo que cuando se está trabajando bien, no hay por qué hacer una revolución»,