Una de las mediadoras sociales, charla con tres hombres en la plaza del Dos de Mayo
Una de las mediadoras sociales, charla con tres hombres en la plaza del Dos de Mayo - FOTOS: MAYA BALANYÁ

Una noche con la patrulla «antirruido» de Carmena: «¿Lo estáis pasando bien? Pensad en los vecinos»

ABC acompaña a los mediadores sociales del Ayuntamiento en su primera jornada

MADRIDActualizado:

Con la llegada del buen tiempo, entrar en la plaza del Dos de Mayo supone hacerlo en una burbuja. Cientos de jóvenes se instalan alrededor de la estatua de Daoíz y Velarde, en una «suerte» de botellón improvisado donde los lateros y las guitarras se multiplican a medida que cae la tarde. La cerveza a un euro crece como la espuma. En los flancos, pocos encuentran hueco en los sempiternos bancos de piedra. Las conversaciones se entremezclan, a medio camino de un abarrotado «terraceo» que marca la frontera de ese jaleo aparentemente etéreo. El ruido, en realidad, lo invade todo; pero nadie, entre los cientos de moradores que habitan el enclave, parece ser consciente de ello.

Son las 9 de la noche del pasado jueves y los siete mediadores sociales, dentro de la recién lanzada campaña del Ayuntamiento de Madrid «Salimos sin molestar», tienen mucho trabajo por hacer. Ataviados con chalecos morados, Naya, Sergio, Rubén, Valentina, Fernando, Raquel y Marta -la coordinadora del grupo- se dividen en dos grupos y comienzan la primera jornada de un proyecto que, de jueves a sábado durante cuatro fines de semana, recorrerá lugares declarados «Zona de Protección Acústica Especial» (ZPAE) como Malasaña, Chueca, Lavapiés, Huertas, Azca o Gaztambide.

El primer paso es montar los dos puntos fijos de información. Uno en el Dos de Mayo y, el otro, en la cercana plazuela de Antonio Vega. Tras ello, las tareas se reparten: un mediador atiende en cada puesto, mientras que el resto debe salir al encuentro de los viandantes. «Tratamos de concienciar a la gente de que no es necesario hacer ruido y molestar a los vecinos para pasárselo bien», explica Marta Muñiz, encargada de supervisar las acciones.

Valentina, mediadora, pega el cartel de la camapaña en un bar del centro
Valentina, mediadora, pega el cartel de la camapaña en un bar del centro

En el corazón de Malasaña, dos de los agentes pasean de grupo en grupo con un cuestionario que los jóvenes no dudan en responder. ¿Crees que generas molestias al salir por la noche? ¿Consideras que Madrid, durante la noche, es una ciudad ruidosa? ¿Tomas alguna medida para reducir el ruido? Son algunas de las preguntas que salen a la palestra. Lo importante -dicen- no son tanto las respuestas, sino el hecho de abrir una conversación.

«Nos parece mejor esto a que venga la Policía y diga todo el mundo fuera», apuntan Íñigo, Carlos y Javier, tres jóvenes desplazados a la capital para emprender sus estudios universitarios. «No nos sorprende el ambiente que hay aquí, yo, personalmente, vengo del País Vasco y allí hay mucho más ocio callejero», prosigue Íñigo consciente de las molestias que el ruido ocasiona a los vecinos.

Estos últimos son los principales afectados de un problema endémico que asuela Centro, entre otros distritos. «Me parece genial la iniciativa para que la gente sepa el alboroto que montan. En un bar, por ejemplo, uno levanta la voz y obliga al de al lado a subir el tono, y así hasta que todo el mundo tiene que hablar a gritos», precisa un residente del portal más cercano al tenderete de Antonio Vega.

Tres de los integrantes de la patrulla «antirruido», en uno de los puestos informativos
Tres de los integrantes de la patrulla «antirruido», en uno de los puestos informativos

La campaña, programada para los próximos cuatro años en dos intervalos cada uno (verano e invierno), muestra al gato como ejemplo de animal «sigiloso y silencioso» que no hace ruido por la noche y atiende, además, al apelativo por antonomasia de los madrileños. «Hay personas que se acercan y nos preguntan que donde están los gatitos», ironiza la coordinadora, señal inequívoca del gancho empleado.

Los comercios, sobre todo los bares y locales de copas, son otros de los principales destinatarios. «Tenemos una ficha específica para que los locales expresen sus necesidades o comentarios», indica Valentina, poco antes de charlar con el camarero de un restaurante. «Al ser un establecimiento de comidas, suele ser más tranquilo que otros; pero si vemos que los clientes hacen mucho ruido, les pedimos siempre que bajen el tono», incide Rodrigo, quien no pone ningún problema para que la joven empleada coloque el cartel de la campaña en la puerta.

El horario de trabajo de los mediadores abarca de 9 a 2 de la madrugada; si bien, puede ser moldeable en función del volumen de personas que haya en la calle. «La diferencia con la época de frío es que en invierno apenas hay gente y los que ves no suelen pararse», justifican convencidos de que la etiqueta #ViveyDejaDormir -empleada en las redes sociales- conseguirá ser mucho más que un simple eslogan.