Cristina Cifuentes en la sede de la Comunidad de Madrid
Cristina Cifuentes en la sede de la Comunidad de Madrid - Matias Nieto
Entrevista con Cristina Cifuentes

«No he llegado hasta aquí para tapar las acciones irregulares de antiguos compañeros de partido»

La dirigente dice sentirse «como si caminara por el alambre». Un vértigo lógico tras llevar a la Fiscalía uno de los mayores escándalos de corrupción del PP, que ha acabado con un ex presidente regional en la cárcel

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Cristina Cifuentes se ha convertido en la abanderada de la lucha contra la corrupción dentro del Partido Popular. Asegura que su gobierno tiene «techo y paredes de cristal», porque «la transparencia es un buen antídoto contra la corrupción». Cuenta, dice, con todo el apoyo de su partido, empezando por el presidente Mariano Rajoy; y está convencida de que su actuación, llevando ante la Fiscalía un informe que destapó irregularidades en el Canal de Isabel II, era inevitable: de no haberlo denunciado, sentencia, se habría convertido en «cómplice».

-¿Cuándo comienza a sospechar que pasa algo irregular en el Canal de Isabel II?

–Cuando se está en el Gobierno hay que actuar con mucha responsabilidad. Es verdad que yo había oído rumores, como todos. Pero en política hay que actuar no sobre rumores, que pueden ser ciertos o no, sino sobre datos objetivos. En el Canal nombramos a un gerente a finales de enero de 2016, y después de unos meses, tras estudiar la situación de la empresa, en mayo se nombró a Rafael Prieto nuevo director general de Canal Gestión. En julio tomamos la decisión de mandar el informe a la Fiscalía de Madrid. Y es esta la que decide, a su vez, remitirlo en septiembre u octubre a Anticorrupción.

-¿Tuvo algún peso en su decisión de llevar el tema a la Fiscalía que la oposición estuviera investigando?

–No, la oposición no estaba investigando. Tanto PSOE como Podemos y Ciudadanos están tratando de crear un relato alternativo, parece que esto es una carrera para ver quién se cuelga la medalla o quién se atribuye el mérito. Los hechos hablan por sí mismos: antes de que nosotros lleváramos este asunto a la Fiscalía, no había ninguna investigación. De hecho, la oposición tarda unos ocho meses en ir a la Fiscalía después de que lo hubiéramos hecho nosotros. En este asunto, la oposición ha ido a remolque. Yo no sé si la UCO llevaba tiempo investigando, no lo sé, porque a nosotros no se ha dirigido en ningún momento. La cuestión es que cuando la nueva dirección del Canal tuvo conocimiento de que había una actuación irregular, lo que se hizo fue ponerlo a disposición de la Justicia.

-¿También informó antes al PP?

–Al partido como tal no me dirijo porque esta es una acción de gobierno, no del partido. Pero en todas las actuaciones que he llevado, siendo presidenta del gobierno, he tenido el respaldo del presidente del partido. Y en esta también. Por supuesto que él ha tenido información de todas las cosas que estábamos haciendo en este asunto. No sólo estaba informado, sino que le parecía bien; estaba completamente de acuerdo en que si había actuaciones que eran ilegales, se pusieran en conocimiento de la Justicia.

-¿Qué le parece que un diputado del PP, Jesús Gómez, diga ahora que hace dos años ya les avisó?

–En mi caso no fue así: recuerdo una conversación, pero fue totalmente informal, a la salida de una junta local de Seguridad, en el trayecto hacia el coche. En ese momento él tenía una relación muy mala con Ignacio González, con Salvador Victoria, con el PP de Madrid, con Esperanza Aguirre, porque probablemente no iba a ser candidato y estaba muy resentido. Es verdad que a mí no me hablaba bien de ellos. Me dijo que tenía una información de una cuenta y le dije que lo pusiera a disposición de la Justicia, como hemos hecho nosotros ahora. Ojalá no hubiéramos tenido que tener un papel en esta historia, ojalá esto no hubiera ocurrido.

-¿Hace cuánto que conoce a Ignacio González?

–Le conocí cuando él entró en el Gobierno como vicepresidente de Esperanza Aguirre, en la segunda campaña electoral de 2003. Yo era portavoz de la comisión de Presidencia y tenía mucha relación con él y la consejería.

-¿Y que sentimientos le produce que ahora esté en la cárcel?

–Los sentimientos personales los dejo siempre a un lado. El sentimiento que me aflora como presidenta de la Comunidad de Madrid y del partido es de decepción, tristeza y desengaño, que creo que es el sentimiento compartido de prácticamente toda nuestra militancia.

-¿Todo lo que cuenta el inform entregado a Anticorrupción ha salido ya, o sabe más cosas?

–Yo probablemente sé menos cosas que los propios periodistas. Conocí una parte, la que afectaba a la imputación de Marhuenda y Casals con el tema de las posibles coacciones, pero no conozco absolutamente nada de las actuaciones de la UCO o las judiciales, más allá de lo que está saliendo en los medios de comunicación. Por lo que estamos viendo, esto es una operación más amplia, que va más allá de las cuestiones del Canal de Isabel II, más allá de la compra de la empresa Emissao, que es el objeto del informe que nosotros hacemos. Lo que yo veo en los medios es que aquí la UCO y el propio juez Velasco en la operación Lezo no están poniendo solo en tela de juicio eso, sino otras cosas que tienen que ver con las instalaciones deportivas de golf, con OHL… A mí se me escapa, no sé cuál es el alcance y la trascendencia de todo esto.

-¿Ha recibido muchas presiones durante estos meses?

–Defina presiones, de quién y para quién... En política, uno vive en constante presión, desde que te levantas hasta que te acuestas, e incluso cuando estás dormido. Yo vivo bajo presión.

-Presiones para que no siguiera adelante la investigación, para que no saliera a la luz...

–El juez imputó a unas personas porque entendía, a raíz de escuchas telefónicas que podía haber habido presiones. Cuando declaré, me hicieron preguntas de situaciones muy concretas, y yo lo que hago es contestar con la mayor precisión a todas esas cuestiones, y es el juez el que ha determinado que no ha habido tales presiones.

-¿Y presiones de dentro del partido?

–No, no. Absolutamente de nadie, todo lo contrario: lo que he recibido es muchísimo apoyo, desde el presidente del partido a la secretaria general, los vicesecretarios y muchos compañeros. En cualquier caso, en la vida uno tiene que hacer lo que te dice tu conciencia. Decía Cicerón: algunas veces hago lo que yo quiero, y el resto del tiempo hago lo que debo. Y en esta cuestión no se podía actuar de otra manera. Yo tendría que volver a nacer para actuar de manera diferente.

-Es la primera vez que vemos que una compañera de partido lleva a la Fiscalía documentación que ha desembocado en la prisión de otro compañero. No sé si lo ve como algo que puede sentar un precedente, un punto de inflexión...

–No lo quiero ver ni como un punto de inflexión ni como nada histórico: esto es la normalidad. Cuando hemos visto que había irregularidades, teníamos que ponerlo a disposición de la Justicia: si no lo hubiéramos hecho, habríamos sido cómplices. Lo dije desde el minuto uno de la campaña electoral: nosotros ya habíamos sufrido el zarpazo terrible que supone tener a un secretario general en la cárcel cumpliendo prisión preventiva por un caso de corrupción.

-Pero esto nunca se había visto...

–Me comprometí con los madrileños que íbamos a mantener una actitud de tolerancia cero frente a la corrupción, y lo hemos demostrado. Pero no sólo con esto. Tenemos un código ético que es absolutamente implacable. Aquí todo el mundo se quiere poner medallas de «gracias a nosotros», pero esto es por un compromiso del gobierno que yo presido. Lo que queremos es que la justicia actúe, que llegue hasta el final. Si queremos construir algo en positivo, tenemos que construir sobre cimientos sólidos, no sobre cimientos que están minados.

-¿Esto marca un antes y un después en la vida de los partidos políticos?

–Lo que marca un antes y un después, lo que de verdad transforma la sociedad y supone la regeneración de los partidos, no es hacer algo sino seguir un trabajo constante, continuo, y ese camino no lo he abierto yo; ese camino lo abrió el gobierno de Mariano Rajoy en la anterior legislatura, tomando iniciativas legislativas que eran muy importantes, que nadie había acometido hasta entonces, y probablemente si se hubieran hecho mucho antes se habrían evitado algunos de los casos de corrupción que vinieron después. Esto es algo más llamativo, que demuestra que cuando nosotros decíamos, desde hace 22 meses, que íbamos a tener tolerancia cero frente a la corrupción viniera de donde viniera, realmente lo estamos cumpliendo. No he llegado hasta aquí para tapar actuaciones ilegales o irregulares de nadie, aunque sean antiguos compañeros de nuestro partido.

-Este escándalo ha provocado el fin de la carrera política de Esperanza Aguirre. ¿Cómo valora su marcha?

–Es una decisión que toma ella y que yo respeto. Se ha marchado porque ha asumido una responsabilidad y eso creo que le honra. Se va por no haber elegido mejor a sus colaboradores y no ejercer una labor de mayor vigilancia sobre ellos. Primero a Granados y luego a González. Para ella ha tenido que ser, al margen ya de la política, muy duro personalmente.

-¿La «traición» de González le ha podido doler más que la de Granados?

–Estamos hablando de la persona con la que Esperanza tenía una relación de muchos años y en la que había confiado durante mucho tiempo. Era su mano derecha y para ella personalmente ha sido terrible. Esperanza Aguirre ha tenido una amplísima trayectoria de servicio público, ha sido una gran ministra, una gran presidenta del Senado, una gran presidenta de la Comunidad, y a mí me habría gustado que esto se hubiera producido de otra manera. Estoy segura de que el tiempo le hará justicia. Yo he aprendido mucho de ella.

-Y usted, ¿siente que ha crecido a nivel político durante estos días?

–Para mí, el gran crecimiento político fue ponerme al frente de la Comunidad de Madrid. Yo había sido delegada del Gobierno. Ser jefa de la Policía Nacional y la Guardia Civil es uno de los mayores honores que uno puede tener en una trayectoria pública, pero gestionar una Comunidad con un presupuesto de 18.500 millones de euros es una responsabilidad muy grande, gestionar la sanidad pública madrileña, la educación... es un reto, un salto cualitativo, es una responsabilidad mucho mayor que cualquiera de las que yo había tenido.

-¿Pero no cree que el partido la ve ahora de otra manera?

–Cuando Rajoy me confió la responsabilidad para ser la candidata del PP hizo un salto sin red. Confió muchísimo en mí sin saber lo que iba a ocurrir. Eso me provocó un sentimiento de responsabilidad muy grande. Porque mi gestión era una incógnita para los ciudadanos. Lo que yo he percibido y lo que me ha transmitido siempre es apoyo. Sinceramente, me resulta muy difícil creer que nadie en el PP no piense que esto que ha ocurrido es bueno para el partido. Estoy convencida de que en el PP todo el mundo sabe que en la vida hay que actuar como se tiene que actuar, con rectitud.

-Ciudadanos le ha pedido cambios en la Cámara de Cuentas...

–Al inicio de legislatura nosotros propusimos a Ciudadanos que la Cámara de Cuentas desapareciera, y que toda la fiscalización de las cuentas públicas de Madrid la llevara a cabo el Tribunal de Cuentas del Estado. En ese momento, Ciudadanos consideró que prefería que la Cámara siguiera funcionando, entre otras cosas porque quería llevar a cabo algunas auditorías y fiscalizaciones y no querían que se generara un vacío. Nosotros estamos abiertos a cualquier modificación que quiera hacer Ciudadanos, que vamos a apoyar. Y el resto, no sé lo que quieren, si va a ser PSOE o va a ser como siempre que Podemos proponga y el PSOE apoye a Podemos... Mi propuesta yo la mantengo: disolución de la Cámara.

-¿Así de claro?

–Tengo un informe jurídico que pedí porque había alguna duda sobre la posibilidad legal de hacerlo, donde se dice que es perfectamente posible. No tenemos ningún problema en que nos fiscalice cualquier organismo: hemos abierto totalmente las ventanas y las puertas de la administración autonómica, tenemos techos y paredes de cristal. La transparencia es un buen antídoto frente a la corrupción.

-Casi se queda sin presupuestos de la Comunidad por la ausencia de una diputada

–No, no, no... Yo estaba segura de que íbamos a tener presupuestos. La diputada Elena González-Moñux, que está de baja médica por una depresión, nos dijo que si su voto era necesario ella venía. Pero había otra diputada del PSOE que estaba de baja médica; el voto de Moñux no era necesario y por eso no vino. No tengo dudas de que los presupuestos habrían salido. Lo que no entiendo es porqué PSOE y Podemos no apoyan el voto telemático, como sí han hecho en el Ayuntamiento.