Vídeo: Macro operación contra la mafia china en España / Foto: Imagen de archivo de una operación policial en Cobo Calleja, Fuenlabrada - ABC / ATLAS

Golpe policial en Madrid y Toledo con casi 60 detenidos a una mafia china pluridelictiva

Se les acusa de tráfico de drogas y de armas, extorsión, prostitución, falsificaciones y trata de seres humanos

MadridActualizado:

«Es una de las organizaciones más potentes por la cantidad de delitos a los que se dedicaban y el gran número de implicados». Son palabras de uno de los investigadores de la operación «Canito&Brexit», que se desarrolla a estas horas en varios puntos de Madrid, Toledo y Ciudad Real por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Están previstos 42 registros, 25 por parte de Policía y el resto por parte de agentes del Puesto de Manzanares (Ciudad Real), de donde partieron las investigaciones, y cerca de 60 detenidos. En una fase anterior del servicio policial ya se produjeron 80 arrestos con lo que la cifra final rondará las 150 personas.

Las pesquisas comenzaron en septiembre de 2016 por parte del área de investigación de la Guardia Civil de Manzanares que detectó a un grupo chino muy activo que compraba grandes partidas de marihuana a clanes gitanos de Ciudad Real, según ha podido saber ABC. Esa droga la enviaban a Reino Unido, Bélgica e Italia entre otros países. Los agentes realizaron varias aprehensiones de droga. Los investigados y otros colaboradores ampliaron el negocio y establecieron sus propios cultivos «indoor» de marihuana.

Posteriormente empezaron a comercializar drogas sintéticas y cocaína y a distribuirlas entre la comunidad china; en paralelo se dedicaban al tráfico de personas para explotarlas sexualmente y a la falsificación de mercancías en sus propios talleres. Estos productos falsificados se vendían a negocios del polígono Cobo Calleja, entre otros. Las extorsiones también aparecen en la larga lista de delitos investigados por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco Central) de la Policía y la Guardia Civil.

Los cabecillas de la organización vivían en el distrito de Usera y desde ahí controlaban el próspero y multidelictivo negocio.