Ignacio Racionero, «Nachito», en la tienda del Real Madrid en el Santiago Bernabéu
Ignacio Racionero, «Nachito», en la tienda del Real Madrid en el Santiago Bernabéu - ABC

La locura temible de «Nachito», el ultra abandonado por sus antiguos camaradas

Tras casi doce años en la cárcel, Ignacio Racionero trató de recuperar su sitio entre los radicales del Atlético, pero muy pocos se fiaban de él

MADRIDActualizado:

De Ignacio Racionero «Nachito» ya no se fiaba nadie. Ni en el Frente Atlético ni en Suburbios, una de las secciones escindidas entre 2013 y 2014 debido a la relación de algunos de sus miembros con Antonio Menéndez «El Niño» y otros miembros de Outlaw Madrid vinculados a Ultras Sur. A «Nachito», aquella guerra le pilló en la cárcel, donde llevaba casi una década por robos a punta de navaja. Había salido en agosto del pasado año y, aunque estaba fuera de toda realidad, poco tardó en volver con los radicales.

Empezó a juntarse con unos y con otros, acercándose a sus lugares de reunión, pero sin conectar con las nuevas generaciones, muy alejadas en el tiempo del que antaño fue una de las piezas más activas de Bastión. Aunque en público pocos se atrevían a decírselo, ninguno de sus antiguos camaradas quería reverdecer viejos laureles junto a él. «Un hombre corpulento, que bebe mucho, se droga mucho y que es capaz de apagarse tres cigarros en el brazo y quedarse tan a gusto», ese es el perfil que sus conocidos y antiguos compañeros en el Frente hacen de «Nachito».

«¡Puta Real Madrid!»

Por las redes sociales, circula un vídeo, que grabó el mismo, en el que Racionero entra en la tienda oficial del Real Madrid en el Santiago Bernabéu y comienza a proferir insultos, entre ellos «hijos de puta» y «¡Puta Real Madrid!».

En la cárcel su mal comportamiento y los problemas generados con otros presos privaron a Racionero, que estaba sometido en prisión a tratamiento médico, de disfrutar de los permisos penitenciarios habituales en estos supuestos y le llevaron a cumplir la condena íntegra.

En 1998, fue uno de los detenidos por el asesinato del seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta, si bien quedó poco después en libertad por falta de pruebas. La Policía le consideraba el lugarteniente del autor material del asesinato, Ricardo Guerra. Se le juzgó y condenó no obstante a un año y ocho meses de cárcel junto a Guerra y a otras seis personas por desórdenes públicos cometidos el día de ese crimen, aunque todos ellos fueron absueltos de asociación ilícita por su pertenencia al grupo Bastión 1903.

Su carácter provocó su expulsión como hincha del club después de que en 2005, acompañado de otros diez ultras, asaltara el entrenamiento de los rojiblancos en Majadahonda y se encarase e insultara a jugadores y entrenadores. El juez ordenó ayer su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza, por un delito de homicidio en grado de tentativa, tras reconocer haber apuñalado a un miembro del Frente Atlético el miércoles en el entorno de Las Musas.