Varias personas hacían cola el sábado para comprar boletos para el partido de Liga
Varias personas hacían cola el sábado para comprar boletos para el partido de Liga - ÓSCAR DEL POZO

Locura por el Real Madrid-PSG: hasta 3.000 euros por una entrada en la reventa

El precio de las butacas más exclusivas se dispara; cientos de socios venden abonos pese al control del club

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El Real Madrid-Paris Saint Germain (PSG) del próximo miércoles destaca como el partido del año por varios motivos. Considerado como una final anticipada, y dejando al margen la cuestión deportiva, su impacto en el negocio de la reventa de entradas ayuda a valorar su dimensión. A tres días del encuentro, por las localidades más baratas se piden 300 euros y por las más caras hasta 3.000; proceden en su mayoría de abonados que, pese a la campaña del club, siguen vendiendo sus carnés. En el mismo nivel que grandes conciertos o corridas de toros exclusivas, el fútbol reabre el debate sobre los límites del mercado secundario y si es necesaria una regulación.

Ya en la víspera del último Clásico los reventas enfocaban su atención en la visita del PSG. No se equivocaban. Aunque en las taquillas del Santiago Bernabéu y en la venta online ya no hay posibilidad de comprar una sola entrada, adquirir un asiento es fácil si estás dispuesto a pagarlo. Una vez más, esta actividad funciona en diferentes niveles: desde el particular que vende su abono en páginas como milanuncios a intermediarios que revenden los pases con un incremento que alcanza el doble y el triple de su coste.

El procedimiento siempre es el mismo. Miles de socios prestan sus abonos por cantidades que cubren casi la totalidad del importe anual de la entrada, una operación expresamente prohibida por el reglamento del club. Aunque en temporadas anteriores había una captación masiva a las puertas del estadio, con repartidores distribuyendo miles de tarjetas en los días de partido, la labor del Real Madrid para acabar con estas prácticas ha llevado el negocio al boca a boca o a que sean los propios abonados quienes contactan con los intermediarios. Por una entrada de categoría 3 -tercer y cuarto anfiteatro- en webs como StubHub, Seatwave o Viagogo se piden ahora entre 290 y 300 euros, en función de si es en un lateral o detrás de una portería. De categoría 1 -tribuna y primer anfiteatro-, se llegaron a pedir la semana pasada hasta 7.000 euros, aunque en los últimos días los precios -marcados por los particulares- se han ajustado por debajo de los 3.000. La demanda, explica un intermediario que prefiere el anonimato, es altísima y el destinatario, generalmente, extranjeros con alto poder adquisitivo que compran la entrada en un paquete que incluye el vuelo y el hotel en la capital. «El teléfono móvil no para de sonar», dice.

Profesionales de la venta telemática explican que el incremento en el precio, más allá del ajuste por la oferta y la demanda y el valor del evento, se produce porque tienen costes que cubrir, como la comisión por el anuncio y la tributación por su actividad.

Los carnés del Real Madrid siguen circulando en el mercado negro pese a que el club ha intensificado su campaña para erradicar el uso fraudulento. El año pasado, la paciencia de Florentino Pérez se agotó con un gol de Messi en el último minuto que descubrió una mayoría de seguidores culés en territorio madridista. La Policía Municipal se incautó de miles de abonos, por lo que la entidad blanca abrió 1.500 expedientes, con la consiguiente retirada de la condición de socio y la prohibición de entrar al estadio temporalmente. El operativo será el mismo en el partido ante el PSG.

«Te expones a que te pillen»

Aunque algunos de estos vendedores, según ha comprobado ABC, aseguran al cliente que los carnés estarán a salvo de la Policía y de una hipotética redada, incluso con seguro ante una posible pérdida, fuentes cercanas a estas plataformas indicaron lo contrario: «No hay garantías, si lo vendes te expones a que puedan pillarte; está prohibido y es lo que hay». No obstante, las sanciones se limitan al ámbito interno del club, no al penal. De hecho, los afectados por esta redada basan su defensa en que el registro de la Policía fue sin una orden. La Plataforma en defensa del socio presentó una demanda colectiva con ese argumento.

El marco legal sobre esta actividad es un debate recurrente que surge al compás de estos eventos, ya sea un partido de fútbol o el concierto de un artista de talla mundial, como Bruno Mars o U2. Lo cierto es que no hay una gran legislación sobre esta materia más allá de algunas comunidades autónomas -Madrid está entre ellas- y el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, de 1982, que dice en su artículo 67.2: «Queda terminantemente prohibida la venta y la reventa callejera o ambulante de localidades».

De una interpretación estricta de esta norma, y así lo defienden quienes operan en el denominado mercado secundario, se deduce que únicamente está prohibida la venta en la calle. Fuentes policiales, en ese sentido, detallaron a este periódico que es «muy difícil» controlarlo porque necesitan pillar al reventa en el momento exacto de la transacción.

Los últimos eventos han generado una oleada de quejas ante la organización de consumidores Facua por un presunto fraude en la venta de entradas por parte de los promotores. Un ejemplo es la vinculación de plataformas del mercado primario, como Ticketmaster, con otras del secundario, como Seatwave, que es del mismo grupo. El CEO de Ticketmaster España, Eugeni Casamiglia, negó esta acusación por una «cuestión ética», al tiempo que defendió la «legalidad absoluta» del mercado secundario, según informó EP.

Regulación del sector

Pero más allá de este fuego cruzado, en lo que todos coinciden es que este mercado necesita una regulación más específica. Si bien el mismo artículo 67 dice en su primer apartado que algunos establecimientos autorizados sí pueden revender con un máximo del 20 por ciento sobre el precio original, este extremo se limita a los toros.

Extenderlo a conciertos o partidos de fútbol es una reivindicación de las propias plataformas, que aseguran que cerrar estas webs no acabará con el problema. «La reventa va a existir siempre, la cuestión es si quieren que paguemos por nuestra actividad o que volvamos a la calle y todo lo que se genere sea en negro», apuntan desde Tenemos Tickets S.L., una de las empresas que operan en España.

Aunque la regulación es complicada, los operadores defienden que urge esta actuación para evitar la «especulación masiva» y que, por ejemplo, quien no pueda ir a un concierto no pierda el dinero porque la entrada sea nominativa. Entre sus propuestas está fijar un máximo para grandes espectáculos, del 100 por 100, y que haya un ente que fije los precios. «Que juguemos todos con las mismas reglas, no puede ser que los promotores sí puedan poner un precio u otro y nosotros no», explican en la misma compañía.

El tema, además, afecta a terceros que actúan como intermediarios y que abogan por beneficiar al consumidor. Tickango.com, un comparador de precios de eventos y actividades, está a favor de que se regule el mercado y se amplíen las opciones actuales para los compradores. «Si existen estos canales y tienen todas las garantías, operaremos con ellas mientras así sea. Si el sector se regula y alguna empresa de las que integran nuestro modelo de negocio no reúne los requisitos legales necesarios dejaremos de promocionar sus ofertas», explican.