Madrid

Historias de una jornada nudista en la piscina de Arganzuela

Decenas de personas acudieron ayer al «Día del bañador opcional» en la charca municipal de Peñuelas

Nudistas y usuarios en bañador disfrutan de la piscina - ABC
Un grupo toma el sol sin usar traje de baño - ABC
Una chica lee el cartel informativo que advierte del «Día del bañador opcional» - ABC
Varias personas hacen cola a la entrada de la piscina - ABC

«¡No sabía que era hoy! Por eso hay tanta gente...», comenta una chica mientras aguarda en la cola de la piscina de Peñuelas, en el distrito de Arganzuela. Se refiere al «Día del bañador opcional», una iniciativa de la Asociación para el Desarrollo del Naturismo (ADN) que intenta demostrar que la desnudez es la «forma más lógica y natural» de entender el cuerpo humano.

A la entrada, varios carteles avisaban de lo excepcional de la jornada, que no exime del «cumplimiento del resto de normas básicas de convivencia y respeto entre los usuarios». Allí sin embargo, en el número 25 de la calle de Arganda, hubo simpatizantes y detractores a partes iguales. «A la gente mayor como nosotros esto no le gusta; es una sinvergüencería», afirmó contundente Lidia. Su marido le siguió: «Quien quiera estar desnudo, que monte una piscina privada; aquí acuden muchos niños y no es de agrado que vengan cuatro personas a dar la nota».

«En la cola, una pareja con niños pequeños se ha dado la vuelta al enterarse de que había nudistas»María, usuaria de la piscina

La postura de Eva, que disfrutó ayer del sol en topless, fue totalmente opuesta: «La gente no se debería escandalizar por esto. Estamos en el siglo XXI y Madrid intenta ser una ciudad moderna». María, su amiga y acompañante, la apoyó: «A quien no le guste, que no venga. En la cola había una pareja con niños pequeños que se ha dado la vuelta al leer el cartel».

Tampoco a Miguel le molestó compartir el mismo espacio con quienes optan por prescindir de su indumentaria. Este jubilado acude a Peñuelas cada día y, aunque hasta la fecha lo ha hecho en bañador, le da «igual» cómo vaya el resto. Y bromeó: «Lo que sí voy a pedir es una hoja de reclamaciones; veo a muchos hombres y muy pocas mujeres». A su lado permanecía sentado Antonio, un joven que se unió a la conversación, y matizó: «A mi no me da cosa ver cuerpos desnudos, aunque no sé si las madres con chiquillos pensarán lo mismo».

En el césped también tendió su toalla Laura, que acudió desnuda por completo –al igual que su hijo pequeño y el resto de acompañantes–. «Lo ridículo es que sea una vez al año», apuntó sobre el «Día del bañador opcional». La higiene, opinó esta mujer, «se debe cuidar igual desnudo que con un traje mojado». En lo que respecta a los mirones, constató: «Quizá los haya, pero yo no me siento observada; tampoco estoy pendiente de eso».

«Es algo natural»

Luis Felipe González, miembro de ADN –que también acudió sin atuendo alguno–, comentó otras bondades de esta jornada: «Atrae mucho turismo, que es el motor de nuestra economía». De hecho, lamentó que Madrid no se sume a otras ciudades como Barcelona, Zaragoza o Bilbao, con piscinas en las que varios días a la semana se puede practicar el nudismo. Eulogio, que preside otra asociación naturista en Cataluña, se desplazó ayer a la capital para apoyar la iniciativa de ADN. «Esto habría que hacerlo más veces. El nudismo es algo natural; yo suelo practicarlo en familia». Y fue rotundo: «No molestamos ni obligamos a nadie».

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