Ángel Antonio Herrera - Cartas a la alcaldesa

El hedor

Decíamos ayer, en esta misma esquina epistolar, alcaldesa, que la Plaza de Tirso de Molina había pillado mucha amenidad como urinario al aire libre

Ángel Antonio Herrera
MADRIDActualizado:

Decíamos ayer, en esta misma esquina epistolar, alcaldesa, que la Plaza de Tirso de Molina había pillado mucha amenidad como urinario al aire libre, porque el transeúnte aprovechaba ahí el retranqueo de los puestos de floristas, una puestos muy jactanciosos de diseño, por cierto. De modo que los vecinos no vienen oliendo a rosas, precisamente. Las quejas son numerosas, alcaldesa, y reiteradas. A ver si lo explicamos de otra manera. Esta plaza ilustre tiene el orgullo de ser un museo único de las flores, desde su remodelación última, pero los que pasan por ahí, y también los que de ahí no se mueven, han reinventado esas casetas como muro de la patria, para orinar con resuelta alegría.

Algo así contábamos ayer, aquí, y algunos vecinos nos han dado una primicia de más allá. Porque hay un más allá, o sea, que hay más. Resulta que se levanta en la zona una caseta de Servicios, para los vendedores. Esa caseta tiene una clave de puerta, pero los que trapichean en aquella órbita hay logrado tenerla a menudo descerrajada, con lo que ya se han improvisado una chocita muy mona que cumple de techo para un picnic de ofertas diversas y aliviadero perpetuo. Hubo un tiempo en que el acceso se consumaba con el pago de un mecanismo de monedas.

Eso fue hace tiempo. Todo esto nos lo acreditan los que por allí viven, y sólo hace falta un paseo sin prisas por el sitio para comprobar la picaresca en marcha, y el olor fijo, que es más bien hedor, una cosa poco intolerable en estos rellanos populosos de Madrid, o en otros. Las quejas vecinales han llegado hasta aquí, pero llegaron primero a la policía que suele visitar el barrio, una policía que viene remitiendo a un servicio de mantenimiento cuya mayor o menor eficacia depende de su Ayuntamiento, alcaldesa, que es el nuestro. Los hartos, o muy hartos, del barrio apuntan que ese servicio funciona. Pero funciona en la plaza aledaña de Cabestreros, donde hay mucho show de topmanta. Lo mismo es verdad aquello de Gómez de la Serna: Madrid es noble y sucio. Pero casi mejor que lo fuera menos.

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