El obrero hallado muerto (izquierda) y su familia - ABC | Vídeo: EUROPA PRESS

Hallan el cadáver de uno de los obreros entre los escombros de Martínez Campos

Se trata de José María Sánchez Tejeda, de 56 años. Han sido los perros especialistas en personas muertas los que han señalado la zona donde estaba la víctima

MADRIDActualizado:

Los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid acaban de localizar el cadáver de uno de los obreros sepultados entre las ruinas del edificio derrumbado en el paseo del General Martínez Campos, en Chamberí. Se trata de José María Sánchez Tejeda, de 56 años.

El cuerpo ha sido hallado 48 horas después del siniestro, en el que también permanece atrapado un segundo trabajador. Hay poquísimas posibilidades de que se le encuentre con vida, aunque aún no hay datos sobre en qué lugar puede encontrarse.

El concejal de Seguridad, Javier Barbero, ha explicado que José María «llevaba la documentación en el bolsillo»: «No ha sufrido porque estaba rodeado de escombros, sin niguna posibilidad de respiración. No había compatibilidad con la vida. Se lo hemos comunicado a la familia con los psicólogos del Samur».

La alcaldesa, Manuela Carmena, ha incidido en «el dolor de toda la ciudad de Madrid». «Es presumible que sobre la segunda persona desaparecida no hay muchas esperanzas», ha añadido. Los familiares se temían este fatal desenlace y han agradecido la atención de los servicios municipales. Siguen trabajando 70 obreros entre las ruinas.

Han sido los perros especialistas en personas muertas los que han señalado la zona donde estaba la víctima. Ahora se está a la espera de la llegada de la juez de guardia, para que ordene el levantamiento del cadáver. Los sanitarios también serán los primeros en reconocer a la víctima. Según los primeros datos, no debió de sufrir y murió en el acto.

El colapso se produjo a las 16.37 horas del martes, cuando 24 personas trabajaban en el edificio, que estaba siendo reformado para albergar nuevos apartamentos.

Según ha adelantado ABC, los trabajadores estaban taladrando un pilar maestro de la séptima planta para darle mayor seguridad cuando se comenzó a resquebrajar y se vino abajo.

Esto, unido a que los empleados habían estado acumulando todos los escombros derivados de los derribos de tabiques que habían estado practicando en una misma zona de ese piso, aceleró la caída a plomo desde la cubierta hasta el bajo, por la zona del patio interior.