Una mujer pasa por delante del centro comercial La Esquina del Benabéu, que será derruido
Una mujer pasa por delante del centro comercial La Esquina del Benabéu, que será derruido - MAYA BALANYÀ

Un grupo chino quiere hacerse con La Esquina del Bernabéu hasta su derribo

El gestor del centro comercial negocia con un inversor asiático el alquiler de los mejores locales del espacio, que no se demolerá hasta dentro de un año

MADRIDActualizado:

La Esquina del Bernabéu se resiste a su final. El administrador del centro comercial -Larry Smith-, propiedad del Real Madrid, negocia con un grupo chino el alquiler de los mejores locales del espacio para explotarlos hasta su demolición, prevista para el verano del año que viene. La operación, enfocada a mitigar la decadencia progresiva de la superficie, cada vez más desangelada, provocará también la expulsión de parte de los operadores actuales del recinto, sin apenas alternativas. La prioridad ya está definida.

Lo cierto es que el centro comercial, anexo al estadio desde 1992, vive un abandono crónico y cada moratoria se reconoce como un intento por alargar lo imposible. Desde que el Real Madrid presentó el proyecto de reforma de su estadio, La Esquina está sentenciada. Así, ha enlazado una renovación con otra hasta la situación actual. Vencido el contrato de arrendamiento el pasado 31 de mayo, los operadores han firmado una prórroga de un mes, afectados por los futuros planes para el recinto. Según han explicado a ABC estos alquilados, se les han ofrecido dos opciones: o abandonar el local o cambiarse a otro pero de segunda categoría. El objetivo es que los mejores establecimientos, los que dan a las calles de Concha Espina y Padre Damián y la plaza central del recinto, queden liberados.

Desde Larry Smith reconocen la negociación, si bien no especifican quién es su interlocutor ni cuáles son los planes. «Estamos estudiando diversas alternativas para el alquiler de los locales, tanto de fachada como de dentro del centro, con el objetivo de optimizar este año de prórroga y siempre buscando una aportación comercial y profesional», explican en la compañía. Entre los actuales inquilinos no se habla de otra cosa. Comentan que el administrador de la superficie les ha dicho que se trata de una agencia de viajes china que pretende aprovechar las visitas al Santiago Bernabéu.

Fuentes del sector consultadas por ABC explicaron que la maniobra, cuanto menos, es «extraña»: «Cuesta creer que un inversor vaya a meterse ahora en esa operación, si solo les queda un año». El tiempo está supeditado en todo caso al inicio de las obras en el estadio, que si no hay más imprevistos arrancarán en un año.

Una explicación lógica a este desembarco sería un precio por debajo de la cuota de mercado en el alquiler de los locales, aunque solo es una hipótesis. El arrendamiento de un espacio exterior de 200 metros cuadrados, en el esquinazo entre Padre Damián y Concha Espina, tenía un coste de 850 euros al mes antes de firmarse la citada prórroga. En cualquier caso, parece que ya están reservados. Un comercio ajeno a La Esquina ha preguntado para mudarse al centro comercial, pero ha encontrado una negativa por respuesta: «Ya está apalabrado».

Como ha informado este periódico, la remodelación del estadio estaba programada para este verano, coincidiendo con el Mundial y un calendario deportivo más reducido, pero finalmente no ha sido así. La entidad madridista sigue a la búsqueda de un patrocinador que financie los 400 millones de euros que cuesta el proyecto y a la espera de que el Ayuntamiento de la capital le conceda la licencia de reforma –en tramitación— y para la demolición de las características torres del templo blanco. No obstante, el club sí dispone del permiso para derribar el centro comercial, pero no lo hará porque una de las condiciones del área de Urbanismo es que la actuación en el entorno del estadio sea durante o después de los trabajos en el propio terreno de juego. El plan para los alrededores prevé transformar el espacio que ocupa La Esquina por una plaza peatonal y ajardinada de 6.000 metros cuadrados, manteniendo bajo rasante el aparcamiento.

«Es una imposición»

Sea cual sea la nueva vida del centro comercial, lo que está claro es que esta negociación abre un tiempo de inseguridad para los operadores que aún sobreviven en el espacio, con la excepción de los que creen asegurada su continuidad por no ubicarse en las zonas demandadas. «Yo llevo aquí casi siete años y lo que se me ha dicho es que es una imposición del club, que o me muevo a otro local o tengo que irme», detalla uno de los afectados, que prefiere no dar su nombre. En su caso, el pasado 31 de mayo firmó una nueva prórroga de un mes, la cual desconoce si será la última. «Lo que sí tengo claro es que si no me puedo quedar en el mismo, me marcho», asegura.

Este movimiento, no obstante, también ha generado cierta sorpresa en prácticamente todos los establecimientos de La Esquina, habida cuenta de que su estancia en el centro es una continua cuenta atrás. «Llama la atención porque esto contrasta con lo que sentimos casi todos, que es de agonía y de alargar año a año la decadencia», apuntan. De hecho, la superficie comercial demanda una actuación urgente: es habitual encontrarse con goteras y las instalaciones están cada vez más anticuadas, tanto en el interior como en el exterior.

El denominador común es que se sienten «maltratados y engañados»: «Es injusto, hay algunos locales que llevan aquí desde el principio y ahora van a tener que irse». Relatan que la presión para que se marchen ha llegado a tal punto de que varios días han ido grupos de chinos a medir los locales. «Lo mínimo es que nos respeten mientras estemos», declaran enfadados.

Vacío progresivo

Desde que el Real Madrid anunciase su pretensión de transformar el Bernabéu y convertirlo en una referencia a nivel mundial, La Esquina ha perdido importancia y la mayoría de los locales se han ido quedando vacíos. Atrás quedan los años en los que era uno de los principales focos de ocio de la capital, siempre impulsado por el gigante que lo acompaña en Concha Espina.

El verano pasado, sin ir más lejos, se marcharon dos de los restaurantes que albergaba, el Fridays y el Tony Romas. Antes, hicieron lo propio franquicias como Cafe&Té –casi todos siguen en el barrio– y otras firmas de moda. El centro cuenta con cerca de 5.000 metros cuadrados de superficie, repartidos en dos plantas, y 46 locales. Actualmente destacan la arrocería de La Esquina, pequeños comercios y las zapaterías Antonio Parriego, Geox y Lujans.