Los operarios, ayer por la mañana, reparan la tubería afectada
Los operarios, ayer por la mañana, reparan la tubería afectada - JAIME GARCÍA

Fuga de gas en Canalejas: una excavadora reventó por error la tubería

El escape provocó el desalojo de la zona centro; el tráfico fue cerrado desde la Puerta de Alcalá hasta Sol

MADRIDActualizado:

Susto mayúsculo en el corazón de Madrid. Un escape de gas en la confluencia de las calles de Alcalá y Virgen de los Peligros obligó a cerrar ayer por la mañana gran parte del entorno de Canalejas. Durante cerca de dos horas, el tráfico estuvo cortado, el acceso de peatones prohibido y el tránsito de la línea 2 de Metro entre las paradas de Retiro y Ópera suspendido. Pasadas las dos de la tarde, el perímetro de seguridad fue levantado y la normalidad volvió a la zona.

Alrededor de las 12 de la mañana, una de las máquinas excavadoras que trabajan en la recuperación del aparcamiento subterráneo, contemplado en la operación Canalejas, picó por error una tubería de grandes dimensiones de Gas Natural Fenosa. El impacto provocó una considerable fuga de gas, rápidamente perceptible tanto por el olor como por el ruido generado. «Hemos salido a ver que pasaba y nos han dicho que volviéramos al interior del restaurante», explicaba el encargado de un comercio colindante. Pasados unos minutos, agentes de la Policía Nacional y Municipal y Bomberos del Ayuntamiento de Madrid iniciaron un desalojo escalonado: primero, los locales y el inmueble más cercanos; y, acto seguido, con el área crítica asegurada, el resto de vecinos, viandantes y trabajadores hasta establecer el cordón policial definitivo en el cruce de las calles de Alcalá y Gran Vía.

El temor a una deflagración motivó que el tráfico rodado permaneciera cortado desde la plaza de la Independencia (donde se encuentra la Puerta de Alcalá) hasta la Puerta del Sol. Mientras, los efectivos de Samur-Protección Civil estuvieron presentes de manera preventiva; si bien, ninguna persona tuvo que ser atendida. El dispositivo motivó el desalojo de todo tipo de edificios, en especial las primeras plantas de viviendas; comercios como VIPS, Starbucks, entre otros muchos; o las Consejerías de Cultura, Medio Ambiente y Sanidad de la Comunidad de Madrid. En otros puntos, como en el Ministerio de Hacienda o el Casino de Madrid, se optó primero por impedir la salida a sus trabajadores y más tarde, con el exterior ya ventilado, evacuarles en dirección a Sol.

Desalojo sin sobresaltos

Pese a la sonoridad de la fuga , la evacuación se llevó a cabo sin sobresaltos reseñables. «Ha ocurrido todo muy rápido», señalaba un grupo de operarios, a la espera de volver a sus quehaceres diarios. El fuerte olor desató pequeñas escenas de pánico entre aquellos que tuvieron que salir a la carrera del lugar: «Estábamos tomando algo y nos han dicho que desalojáramosporque había un gran escape de gas en la calle», remarcaba una pareja aún con el susto en el cuerpo. Frente a la puerta de un bloque de oficinas, un grupo de trabajadores remarcaba su inquietud en pleno descanso matinal: «Algunos de nosotros estábamos fumando cuando hemos escuchado el ruido y luego ha venido el olor; de inmediato, hemos apagado los cigarros y nos hemos dicho “¡Vámonos de aquí, esto va a explotar!”».

Por motivos de seguridad, Nedgia -la red de distribución de Gas Natural Fenosa- cortó el suministro de gas hasta que los operarios lograron arreglar la válvula afectada de la tubería y, por tanto, sellar el conducto. El área en la que se ha originado el escape lleva en obras desde hace varios meses, después de que el pasado mes de julio el Pleno del Ayuntamiento aprobara con el voto a favor de todos los grupos la plataforma logística subterránea del nuevo complejo de Canalejas.

La compañía OHL, junto a Villar Mir y la sociedad compuesta por Mohari Limites son, además de los promotores del proyecto, los encargados de remodelar el nuevo parquin subterráneo. La operación de Canalejas implica la remodelación de siete edificios históricos, algunos de principios del siglo XX, ubicados en el triángulo que forman la Puerta del Sol y las calles de Alcalá y Sevilla. La que es considerada la intervención urbanística más importante de las últimas décadas en la capital está previsto que termine a principios de 2019. En ella se han invertido 525 millones de euros, siete de ellos dedicados en exclusiva a la restauración de los elementos protegidos por ser Bien de Interés Cultural (BIC).