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Sucesos

Empresarios chinos evaden decenas de millones con el turismo de compras

Negocios de Cobo Calleja defraudan el Impuesto de Sociedades con «shoppers» del lujo que revenden los productos en Asia y retornan parte del beneficio

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Un importante número de empresarios chinos afincados en Madrid está defraudando decenas y decenas de millones al erario público a través de un novedoso sistema con el turismo de compras de lujo como herramienta. La Policía Nacional y la Agencia Tributaria están extremando sus resortes de vigilancia porque ha quedado constatada una fuga de capitales extraordinaria y que va en auge, explican a ABC fuentes de la investigación.

La trama es tan reciente como compleja. Trabajan en ella tanto la Unidad de Drogas y Crimen Organizado Central (Udyco) como la de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), y ya está superando a otras técnicas más conocidas y rudimentarias de blanqueo y evasión de capitales. Hace años lo habitual era que las mafias asiáticas utilizaran a personas como «mulas» para trasladar físicamente cantidades importantes de dinero desde el aeropuerto de Barajas o incluso por fronteras terrestres. También se da la técnica de «contratar» a personas, también chinas, para que vayan banco por banco realizando ingresos en efectivo. «Cada cinco minutos, una sola mujer cambiaba de entidad y hacía una transferencia de mil euros, y vuelta a empezar», explica un mando policial.

Esta técnica se sigue dando en el polígono Cobo Calleja (Fuenlabrada), donde existen unas 400 naves de orientales con 10.000 empleados: empresas y almacenes en general (de distinto tamaño), que es donde más se está dando la técnica del Daigou (o «comprador», en idioma chino), que es como se llama este nuevo «modus operandi». Es imposible, a fecha de hoy, saber qué porcentaje de mercantiles hacen esto, pero se calcula que centenares; y no solo en Cobo Calleja, sino en zonas como San Martín de la Vega e Illescas (Toledo). Pequeños, medianos y grandes empresarios.

El objetivo fundamental del fraude es el impago del Impuesto de Sociedades. «Lo que hacen es vender sus productos en efectivo sin hacer factura, y así no declaran a Hacienda los beneficios reales»; con lo cual la carga impositiva que notifican al fisco es mínima en comparación con los beneficios reales obtenidos en el negocio supuestamente lícito que tienen en Madrid. Para dar salida a ese dinero (millones de euros para los empresarios más boyantes), contactan con intermediarios.

Comisiones del 2,5% al 4%

Se trata de mafias, también chinas, que se asientan en España pero que tienen tentáculos en su país de origen. A través de ellas y a cambio del pago de comisiones que van de entre el 2,5% y el 4% del dinero que se va a mover, contactan con agencias de viajes asiáticas.

La trama corrupta salpica varios estamentos en el país oriental. Hay expertos en localizar a turistas que se prestan a esta rueda delictiva. Esas agencias, que también están «pringadas» en la espiral (y, por lo tanto, se llevan su tajada), organizan viajes a España semanalmente, con una media de entre 40 y 60 personas «elegidas» para ello. Apenas llevan dinero en efectivo, porque, cuando llegan a nuestro país, es la facción de los intermediarios la que les distribuye las cantidades que quieren evadir los empresarios investigados. Pueden ser varios los comerciantes que utilizan a los viajeros de un solo vuelo. A cada uno de ellos les pueden entregar entre 30.000 y 40.000 euros para «gastar», aprovechando que a los turistas se les reintegra el IVA en su país de origen. «Es una barbaridad, y es algo continuo», explican nuestras fuentes.

Es en este momento cuando empieza el verdadero flujo de dinero. Con el vuelo y la estancia pagados, los «daigous» se van de compras por la Milla de Oro y otros lugares de exquisito lujo: «Algunos de los objetos que más compran son relojes, que pueden alcanzar los 8.000 euros; bolsos de 3.000; joyas; abrigos de pieles; ropa de las mejores marcas...». Y varias veces en un día. Unas cifras desorbitadas a todas luces.

De las costosas adquisiciones obtienen facturas o recibos no nominativos, por lo que, si al pasar por la aduana les revisan el equipaje, en ellos no figura su nombre. De este modo, viaja el dinero defraudado de España a China. Una vez allí, el «viajero» se queda con parte del botín por los servicios prestados; mientras que el resto de los productos adquiridos en Madrid son revendidos en el mercado negro a un precio muy superior al conseguido en España, aumentado, sustancialmente, los beneficios de estos evasores de impuestos.

A continuación, las ganancias obtenidas en dinero contante y sonante son ingresadas por los «daigous» en las cuentas bancarias de cada empresario correspondiente residente en España, el que realizó la entrega del efectivo. Los titulares ni siquiera tienen que molestarse en abrir cuentas corrientes a nombres de terceras personas. Hay quien realiza transferencias entre dos cuentas que no están registradas, lo que se conoce como «hawala». En el país asiático es muy difícil que las autoridades realicen investigaciones patrimoniales, por lo que el negocio ilícito les funciona y les resulta muy rentable.

El circuito se reanuda

Después, vuelve a reanudarse el circuito con el retorno de parte del dinero a nuestro país a través de la retirada del dinero de las entidades bancarias de estos comerciantes para adquirir la mercancía que llega en contenedores, y acaba en las naves de los polígonos de Madrid que regentan. En casos así, también se trataría de un delito de blanqueo de capitales. Este entramado delictivo cometería, además, fraude fiscal y organización criminal.

Las cantidades de dinero defraudadas son astronómicas. Una muestra fue lo ocurrido entre octubre y diciembre, cuando la Policía detuvo a 104 personas en Cobo Calleja y otros puntos de España en el marco de la operación Shopping. Se les acusaba de evadir alrededor de 35 millones de euros en impuestos y se les incautaron más de 2,5 millones en efectivo. En ese caso, según las pesquisas policiales, prestaban dinero a compatriotas: alrededor de 3 millones al mes.