Carmena, en el patio de Cristales de la Plaza de la Villa, el pasado miércoles
Carmena, en el patio de Cristales de la Plaza de la Villa, el pasado miércoles - INMA FLORES

Desmontando a Carmena: luces y sombras de sus dos años de Gobierno en el palacio de Cibeles

Ahora Madrid llega al «ecuador» del mandato con promesas incumplidas, pero con varias «alegrías» para su electorado

Actualizado:

Bajo el prisma del programa electoral de Ahora Madrid, posteriormente definido como un «conjunto de sugerencias», los dos años de gobierno de Manuela Carmena presentan casi tantas promesas incumplidas como satisfacciones para su electorado. Frente a la insistente falta de limpieza y la negativa a rebajarse los sueldos, entre otras, se contraponen los dos grandes proyectos de la marca municipal de Podemos: la lucha contra la contaminación y el nuevo modelo de ciudad.

La bajada de sueldos, un tema olvidado

Uno de los pilares del código ético de Ahora Madrid es abordar un recorte en el sueldo de sus concejales. Pese a que este escrito dice que el salario de los ediles debe ser, como máximo, cuatro veces el salario mínimo interprofesional, este extremo no se ha cumplido. Hace tiempo que esta cuestión está completamente olvidada, si bien en un principio se justificó con que era un asunto que debía votar el Pleno de Cibeles. Aunque el Gobierno municipal ha tratado de aliviar este incumplimiento con la premisa de que todos hacen donaciones, lo cierto es que la mayoría de estas van a parar al propio partido –no así en el caso de la alcaldesa– y no suponen ninguna prestación para el contribuyente.

El tema de los salarios no es el único en el que no se ha respetado el código. También se establece la obligación de renunciar al acta en el caso de imputación por corrupción o vulneración de los derechos fundamentales, algo que Rita Maestre no cumplió cuando fue condenada por el asalto a la capilla de la Complutense. La portavoz recurrió luego y fue absuelta.

La limpieza, sin solución y sin remunicipalizar el servicio

Todos los grupos municipales se comprometieron en la campaña electoral a solucionar el tema de la limpieza. Ahora Madrid no fue una excepción y dio un paso más: remunicipalizar el servicio de recogida de basuras. Dos años después, la falta de limpieza en la capital es la primera preocupación de los madrileños, según una encuesta elaborada por el Ayuntamiento. Incluso Maestre reconoció en el debate a cuatro de ABC que esta situación es todavía una asignatura pendiente. No obstante, el equipo de Gobierno asegura que están en el «buen camino» y próximamente se incorporarán en torno a 900 barrenderos.

Pero el incumplimiento en el tema de la limpieza va más allá. Una de las grandes promesas de Ahora Madrid, redactada en su programa, era la remunicipalización del servicio de recogida de basuras. No solo no se ha hecho, sino que además se ha renovado el contrato con las mismas concesionarias que firmó el PP. Las grandes empresas del sector que ya se encargaban de esta gestión hacen lo propio desde el pasado 1 de noviembre: el «lote 1» lo administran FCC y la UTE formada por OHL, Valoryza (Sacyr), Ascan y Acciona; el 2, FCC y las UTE OHL-Valoriza-Ascan-Acciona y Ferrovial-Urbaser; y el «lote 3», Ferrovial-Urbaser. Aunque este servicio no se ha remunicipalizado, sí se ha hecho con la funeraria y con BiciMad.

La deuda, de «ilegítima» a pilar de la buena gestión

«Reestructurar la deuda» era otra de las grandes promesas que Ahora Madrid destacó en su programa. La oposición, especialmente el PP, usó como arma el hecho de que el edil de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, amenazara con no pagarla por considerarla «ilegítima». Alcanzado el ecuador del mandato, la deuda no es que haya dejado de ser «ilegítima», es que ahora es uno de los grandes argumentos de los que presume el Gobierno de Manuela Carmena para justificar su buena gestión económica. Este alegato, no obstante, esconde una lectura contraria, ya que los más de 900 millones de reducción se deben, en parte, a que no se han ejecutado las Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS).

Esto se debe a que el Ministerio de Hacienda obliga a los ayuntamientos a destinar el remanente a tres cuestiones: los proyectos de las IFS, el coste de sentencias judiciales condenatorias o la reducción de la deuda. Dado el elevado incumplimiento de muchas inversiones sostenibles, ese dinero ha ido a parar a amortizar el debe.

No obstante, existen otras cifras que también reflejan la mala memoria de Ahora Madrid en algunas cuestiones. Antes de llegar a Cibeles, se aseguró que se iban a rebajar los puestos de asesores y libre designación, así como reducir el gasto en publicidad que no fuera «al servicio de la ciudadanía». La realidad, pasado este tiempo, es totalmente la contraria.

En el primer caso han crecido exponencialmente, hasta el punto de que CC.OO. presentó 18 denuncias por nombramientos «a dedo» irregulares. Como informó ABC, los puestos de libre designación han aumentado un 74,8% en comparación con 2014, el último año completo del PP. No solo eso: esa propaganda que se comprometió a disminuir se ha disparado –según el PP– en un 235 por ciento en estos dos años.

Participación Ciudadana, sí, pero con escaso seguimiento

Tanto Ahora Madrid como el gobierno de Ada Colau en Barcelona llegaron a sus respectivas corporaciones con la promesa de «implicar a los ciudadanos en las decisiones políticas». Esa pretensión se materializó en la creación de un área de gobierno propia con el nombre de «Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto». Sin embargo, esta fórmula no acaba de tomar cuerpo como rutina municipal ni tampoco cala entre los ciudadanos.

Los trámites son largos y la participación es escasa. El Ayuntamiento fijó en 53.726 personas, el 2% de los empadronados de mayores de 16 años, los apoyos necesarios para que una propuesta ciudadana supere la primera etapa. El delegado del área, Pablo Soto, destacó que el umbral estaba por debajo del establecido en otras ciudades. Sin embargo, casi ninguna de las propuestas para los presupuestos participativos logra pasar el mínimo de apoyos exigido para que sean debatidas y tramitadas. En 2016, sólo votó el 1,68% del censo. Yen planteamientos de mayor trascendencia como el proyecto de reforma de Plaza España la respuesta tampoco fue la esperada: sólo participó el 1,2% del censo.

La «hiperproducción» de comisiones de investigación

Ahora Madrid se propuso «exigir la asunción de responsabilidades, incluida la inhabilitación futura para cualquier colaboración con el Ayuntamiento, por parte de aquellas personas que hayan llevado a cabo una gestión irregular». Yeso fue casi lo primero que el partido de Carmena elevó al Pleno. En dos años se han creado tantas comisiones de investigación –siempre para «aclarar» la gestión del PP– como en los ocho anteriores: sobre «la deuda, las contrataciones y las políticas públicas, la gestión de los tres últimos mandatos y el origen del endeudamiento»; sobre «la venta de 1.800 viviendas públicas de la EMVS a fondos de inversión», que en un principio fue anulada por la Justicia por haberse planteado en términos generales;y sobre la gestión de la sociedad mixta Calle 30, que analiza los indicios de incumplimientos contractuales de la empresa. Aunque, esta última, ha perdido peso y justificación, ya que el Juzgado de Instrucción número 44 de Madrid acordó el pasado 30 de mayo el archivo de la causa que investiga al exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón por supuestas irregularidades en el mantenimiento de los túneles de la M-30.

A todas ellas hay que añadir otra para investigar el caso Lezo, cuya creación se aprobó en el Pleno de abril. Además, están las cuestionadas auditorías externas sobre el Open de Tenis, encargadas unilateralmente por Celia Mayer y Carlos Sánchez Mato, informes que ni siquiera Carmena apoya.

Veto al vehículo privado y peatonalización del centro

En el discurso de investidura, Carmena lanzó el reto de crear un «Madrid más sano, más limpio y menos corrupto». Y sus medios para conseguir los dos primeros fines, según su programa y que han llevado a la práctica no sin pocas críticas, son: la «creación de zonas 30», «planes de acción en episodios de alta contaminación», «crear un gran área de prioridad residencial», «revisar la política de estacionamiento regulado» y «restaurar el orden de prioridades en la ciudad: peatón, bici, transporte público, taxi, moto y automóvil particular». El «Plan-A» de Calidad del Aire diseñado por el equipo de Inés Sabanés es para la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam) una «restricción de la movilidad urbana arbitraria y desproporcionada» porque no atiende «la verdadera raíz del problema»: la antigüedad del parque móvil.