asEscombros en la avenida de Laguna Dalga
asEscombros en la avenida de Laguna Dalga - DE SAN BERNARDO

La degradación «devora» Marconi: «Nadie hace nada por nosotros»

Los vecinos denuncian un repunte de basura y vandalismo en esta zona del distrito madrileño de Villaverde donde también se ejerce la prostitución

MadridActualizado:

Son unas pocas calles, pero están muy mal situadas. Sobre todo si se mira a su alrededor. A un lado, un descuidado polígono industrial. Al otro, más naves y viales con rotondas donde son habituales las prostitutas esclavizadas por las mafias. Así es, a grandes rasgos, el entorno de la Colonia Marconi, un pequeño núcleo residencial situado en el distrito de Villaverde, donde sus vecinos, por si les faltaba algo, denuncian que ahora padecen, también, un servicio de limpieza deficiente, además de un repunte del vandalismo.

Un paseo por el barrio es suficiente para comprender el enfado de los vecinos, que echan en falta mayor higiene y control en los alrededores de sus viviendas. «El problema con la basura es tremendo», lamenta Mabel Díaz, presidenta de la Asociación de Vecinos Residencial Marconi-Colonia Resina, quien señala que los epicentros de la suciedad se sitúan en la avenida de la Laguna Dalga o en la también cercana calle de San Eustaquio.

«Laguna Dalma es como si fuera nuestra Gran Vía. No tenemos otro sitio para pasear, pero está eso abandonada y llena de porquería», critica la presidenta vecinal. Efectivamente. Según pudo comprobar ABC, en esa avenida hay de todo. Desde una prostituta que a plena luz del día negocia con un conductor, hasta escombros arrojados libremente a una zona que debería de ser verde. Por no hablar de una parte de ese espacio que, hace un par de días, amaneció calcinada. Y tampoco de los dos coches que, con el motor en marcha, hacen las veces de «picadero».

«Nadie hace nada por nosotros», explica Díaz, quien ya prefiere emplear la ironía para describir la relación que mantienen los vecinos de su barrio con el presidente de su distrito, el de Villaverde, Guillermo Zapata: «Hace tiempo que no sé nada de él. Ya no sé si tenemos concejal o no», manifiesta la vecina. Este diario intentó conocer la versión del Ayuntamiento sobre este problema, pero no obtuvo contestación alguna por parte de ningún representante municipal.

«Está todo lleno de basura y de escombros», denuncia Díaz, a quien no le falta razón; aunque sí es cierto que, casualmente y en los últimos días, los vecinos admiten haber visto más efectivos de limpieza urbana en unas calles donde cada vez toma un cariz más preocupante el repunte del vandalismo que denuncia la presidenta de la asociación de vecinos.

Grafitis y desperfectos

Enumera que, de un tiempo a esta parte, han percibido cómo los vándalos han causado desperfectos en varios puntos del barrio: «Han pintado grafitis en un parque infantil que el Ayuntamiento había instalado o derribado uno de los carteles informativos de la estación de Cercanías de San Cristóbal Industrial», la más cercana a los conjuntos residenciales.

Según confirma la presidenta, Renfe se comprometió a restablecerlo nada más conocer la noticia y parece que desde Cibeles también han tomado nota porque los columpios no presentaban ayer las pintadas. Aún así, Díaz considera que las instituciones deben hacer algo más para evitar que episodios así se conviertan en la tónica general en un barrio que ya tiene suficientes problemas.

«Lo hacen por la impunidad que tienen; el chaval que pintó el parque infantil, por ejemplo, incluso puso su nombre, pero aquí nunca pasa nada, no hay sanciones», censura Díaz, que insiste en sus críticas: «Existe una normativa, pero ¿de qué vale?».

Además de los destrozos en el mobiliario urbano, este diario fue testigo de cómo una vecina denunció ante la Policía Municipal un robo en el interior de su vehículo mientras estaba estacionado en una de las calles cercanas a la estación de San Cristóbal Industrial. «Aquí nunca hemos sufrido tanto vandalismo», reconoce la presidenta de la asociación de vecinos, quien teme que la problemática vaya en aumento: «Queremos que, por lo menos, multen a quien perpetre estas cosas; porque, si no, seguro que mañana lo van a volver a hacer».

Hasta que cambie la tónica imperante, los residentes de esta parte de Villaverde tendrán que seguir conviviendo, además de con la prostitución -que se acentúa durante el invierno en las calles del polígono adyacente-, con las bolsas de basura que se encuentran en las aceras, los desperdicios que pueblan los alcorques, los grafitis en sus paredes y columpios o los plásticos y cartones que se pueden ver entre los setos de sus zonas verdes. «Aquí todo sale gratis», concluye Díaz.