Una valla avisa del corte al tráfico en la Gran Vía
Una valla avisa del corte al tráfico en la Gran Vía - MAYA BALANYA

Corte al tráfico de la Gran Vía: el caos se apodera del centro

El primer día del veto a circular por varias calles de la capital provocó una confusión generalizada entre los conductores

MadridActualizado:

Los peores presagios se cumplieron. El primer día de cierre al tráfico de la Gran Vía por parte del Ayuntamiento desembocó en un caos circulatorio total, justo al inicio del macropuente de diciembre. El ambiente en los accesos a la emblemática avenida y en el resto de calles restringidas en el centro fue desde el comienzo –pasadas las 17 horas– un estridente concierto de silbatos de policías, cláxones, retenciones y nerviosismo por parte de los conductores: «Es caótico», reconocían los agentes de Movilidad.

Como ha venido informando ABC, se cerraron la Gran Vía; la calle de Atocha, entre la glorieta de Carlos V hasta la plaza de la Provincia; y Mayor en ambos sentidos, desde la Puerta del Sol hasta Bailén. La confusión en los tres ejes de la capital fue el denominador común durante toda la tarde. «Muchos conductores no estaban informados y se han enterado ahora de que no podían pasar», explicó uno de los agentes encargados de la circulación.

La crítica principal, más allá del propósito de la medida, fue la «improvisación» del equipo de Gobierno de Manuela Carmena. Una prueba de ello es la repentina actuación de los aparcamientos privados de la zona. En el de Mostenses, como detalló su responsable, Emilio Cachadiña, recibieron la notificación por la mañana. «Lo lógico es que nos hubieran avisado a mediados de noviembre, que es cuando pedimos una reunión como todas las navidades, pero se ha hecho deprisa y corriendo», declaró. Apenas quince minutos en cualquiera de estos aparcamientos bastaban para hacerse una idea del desconocimiento generalizado entre los clientes, que continuamente acudían para pedir información y las tarjetas identificativas para poder meter su vehículo.

Puntos calientes

Los puntos más conflictivos fueron cuatro de los ocho controles a las vías cerradas; especialmente en Cibeles, plaza de España, Mayor y la glorieta de Carlos V. Los agentes, en función de la ubicación, derivaban a los coches a las calles colindantes, sin una planificación clara. «Si alguien me dice que va a trabajar le voy a dejar pasar, no podemos estar cinco minutos pidiendo a cada conductor que explique con detenimiento hacia donde se dirige», indicó otro de los agentes, ubicado en el control de Alcalá con la Gran Vía. Los filtros, disuasorios en algunos casos, se instalaron en las plazas de España y la Independencia, Cibeles, Cánovas del Castillo, glorieta del Emperador Carlos V, Puerta de Toledo, San Francisco el Grande y en la confluencia de las calles Mayor y Bailén.

La congestión, no obstante, no se debió únicamente al desvío de los vehículos a las vías colindantes, sino al atasco que se formaba en estos mismos puntos. En la Gran Vía, con un solo carril de acceso, los taxis, autobuses y otros vehículos autorizados se agolpaban formando un embudo. «No quiero ir a la zona cortada, pero así es imposible», narraba Marcelo, un conductor atrapado en Cibeles. Mientras esté vigente esta medida, solo podrán acceder los residentes o titulares de plazas de aparcamiento; quienes salgan de un garaje en la zona o se dirijan a él y los que trasladen a una vivienda a personas enfermas o de movilidad reducida. También circularán libremente los servicios de emergencias y limpieza; autobuses de la EMT, Madrid City Tour, y el que recorre la ciudad por Navidad; además de taxis, motos, ciclomotores, bicicletas y ciclos. Los vehículos «cero emisiones» establecidos por la DGT (también Uber, Cabify y Car2Go); quienes accedan a hoteles y lleven maletas; vehículos de transporte de detenidos, funerarios y grúas.

Si bien el corte al tráfico se planteó para favorecer al peatón, llamaba la atención que en los carriles habilitados para tal efecto no hubiera apenas viandantes. «No me da mucha seguridad», apuntaban, a pesar de que un enorme cartel que avisaba en el suelo de la zona peatonal.

Lo cierto es que el primer día de las restricciones, entendidas como un ensayo general para la Área de Prioridad Residencial (APR) del Centro, proyectada para 2018, no cumplió con expectativas. «Esperamos ir a mejor los próximos días», señalaron fuentes policiales. La delegada de Movilidad, Inés Sabanés, recordó ayer que el objetivo es «ganar espacio ante las aglomeraciones» y ordenar la movilidad «con prioridad para el transporte público, taxis, vehículos de residentes y carga y descarga». La oposición, sin embargo, criticó la medida. «Es garantía del colapso de todos», indicó la portavoz del PP, Esperanza Aguirre, en la misma línea que el edil de Ciudadanos Sergio Brabezo: «El caos está servido».

Refuerzo de Metro

El cierre del centro suscitó cierta controversia entre el Ayuntamiento y la Comunidad. Al tiempo que el Gobierno regional reforzó en un 50% el servicio del Metro, estimó que sería oportuno aumentar en 50 unidades el servicio de autobuses de la EMT. Desde la empresa municipal, en cambio, aseguraron que «no hay una cifra exacta» y se hará según la «demanda».

Los cortes se extenderán hasta el 11 de diciembre (22 horas) en el primer turno. El segundo será entre los días 16 (17 horas) y 18 (22 horas) de diciembre; y el tercero, con el mismo horario, entre el 23 y el 8 de enero.