Miembros de la organización criminal, captados en el aeropuerto de Barajas
Miembros de la organización criminal, captados en el aeropuerto de Barajas - ABC
Sucesos

Cerco a los «padrinos» de la prostitución china más salvaje

Los líderes de la gran primera mafia asiática de trata se enfrentan a casi un siglo de prisión

MADRIDActualizado:

Se llaman Xingwei Wu, alias «A Wei»; Dong Lei («A Lei») y Shujiao Yu («Hoy» o «Kaixi») y están acusados de conformar la primera red de trata de mujeres asiáticas a gran escala desarticulada en España. Presuntamente, movían millones de euros a través de la explotación sexual y lideraban una trama de alrededor de una treintena de criminales (fueron detenidos 28) con tentáculos en Francia, Reino Unido, Holanda… Manejaban dinero en efectivo, metralletas, drogas y controlaban una red de chalés y el flujo criminal de varios karaokes madrileños que funcionan, realmente, como casinos ilegales y centros de captación de clientes para lupanares.

El cerco policial al que los sometieron los expertos en mafias chinas de la Ucrif de Madrid ha dado lugar ahora al judicial. Es la primera vez que una red de estas características se sienta por fin en el banquillo para responder a una pena tan alta: los 32 años de prisión que la Fiscalía de Madrid reclama a cada uno de los tres reos, 96 en total, por los delitos contra los derechos de los trabajadores; trata de seres humanos con fines de explotación sexual, en concurso ideal con prostitución coactiva; y prostitución de persona menor de edad. La vista oral está previsto que comience el 12 de marzo en la Sección 3ª de la Audiencia Provincial de Madrid.

Corrupción en consulados

La operación Géminis, de 2013, fue pionera: 25 mujeres liberadas (tres eran aún adolescentes), doce registros (entre Parla y Madrid capital) y una tupida telaraña de malos tratos, retenciones y hacinamiento de las chicas. «La organización abonaba todos los gastos para la llegada de las mujeres a España, como el precio de los visados, los vuelos, hoteles y sus traslados... Pero ellas son las que asumían la deuda, que pagaban como esclavas sexuales», explican fuentes policiales. Cuanto más jóvenes fueran, mejor.

Las ramificaciones internacionales incluían una red de captadores en China que, mediante el engaño, proponían falsas ofertas de trabajo a muchachas de entre 20 y 25 años. Allí también había expertos falsificadores de documentos. Además, tenían a sueldo a funcionarios corruptos por representaciones consulares de distintos países, para conseguir, por entre 12.000 y 14.000 euros, los visados de las chiquillas.

Falsas esteticistas

El relato del engaño sobrecoge. Las mujeres supuestamente venían a trabajar como esteticistas en salones de belleza, realizando el trayecto Pekín-Estambul-Atenas-Madrid. En la capital griega era donde les cambiaban los pasaportes por unos falsos. El viaje hasta España solía ser bastante largo; incluso algunas fronteras las atravesaban a pie, según ha quedado constatado. Y, cuando se bajaban del avión en Barajas, eran llevadas directamente a casas de prostitución de Parla, en la mayoría de casos. Una en la calle de Virgo era la más asidua. Entonces, les dejaban claro de qué iba la cosa: «Si no pagas la deuda acostándote con hombres, jamás podrás volver a China. Buscaremos a toda tu familia y la mataremos como te vayas del piso».

En esos domicilios o en hoteles; o en las casas de los clientes, y en diversos karaokes solo para chinos... Allí tenían que alternar con los clientes, bailar para ellos e incluso drogarse. Esa primera parte del encuentro, sin sexo, ya costaba 150 euros; si finalmente se acostaban, otros 150.

El escrito de calificaciones provisionales del Ministerio Público, al que ha tenido acceso ABC, relata cómo las diferentes células instaladas en Madrid utilizaban «las mismas tarifas, conductores, compartían clientes y chicas, y que era Dong Lei el que les quitaba la documentación cuando llegaban a España y la custodiaba. Hay varios testigos protegidos en la causa.