Puesto de ropa en el Rastro
Puesto de ropa en el Rastro - DE SAN BERNARDO

Carteristas, tráfico de billetes falsos y venta de ropa robada: «El Rastro está peor que nunca»

Comerciantes y clientes denuncian la degradación del mercadillo centenario y la dejadez del Ayuntamiento

Actualizado:

El que llegó a ser el mercadillo al aire libre más grande de Europa ha sobrevivido a todo tipo de avatares históricos y políticos –varias monarquías, dos repúblicas, un par de dictaduras y la Guerra Civil–, pero la lenta agonía que amenaza con extinguir la esencia del Rastro se ha recrudecido en plena modernidad. Este zoco multicultural fue declarado Patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid en el año 2000 y sus 100.000 visitantes semanales consagran a este mercadillo como una tradición castiza instaurada desde hace cuatro siglos. El lugar donde la utilidad y el valor de los objetos usados se marca según la melancolía de quien los mire ha pasado de tener 10.500 puestos a poco más de 1.000 en apenas unos años.

A la paulatina disminución de espacio, se ha sumado en los últimos tiempos una escalada de robos, tráfico de billetes falsos y proliferación de tenderetes ilegales de venta de ropa usurpada. «El Rastro se ha ido degradando poco a poco desde hace 25 años, pero, desde luego, nunca ha estado peor que ahora», se lamenta a ABC Félix Pérez, un veterano comerciante que mantiene su puesto de figuras de escayola desde hace 66 años frente al número 29 de la Ribera de Curtidores.

Escasa presencia policial

La dejadez municipal que critican los comerciantes se percibe en el asfalto, agrietado por el paso del tiempo, que provoca traspiés en los viandantes. Los alcorques también sufren de abandono: acumulan bolsas, perchas, plásticos, latas, vidrios y todo tipo de residuos. Este aspecto lúgubre se multiplica alrededor los tenderetes clandestinos que amontonan prendas usadas de origen ilícito.

«La normativa dice que no se puede vender ropa usada en los mercadillos ambulantes, pero se sigue produciendo sin que el Ayuntamiento tome medidas. El gobierno de Ahora Madrid mira para otro lado», denuncia a este diario el presidente de la Asociación Intercultural del Rastro de Madrid, Mario Ágreda, que indica que en estos casos la Policía Municipal apenas está presente en la vía pública para denunciar a las personas que ejercen este negocio ilegal.

La percepción de que los efectivos policiales que patrullan por el Rastro se han reducido significativamente es una constante entre las quejas de los comerciantes. «Es cierto que entre las aglomeraciones siempre se han producido robos, pero no de la forma descarada que se hace ahora. No hay Policía que castigue a nadie. Y el ladrón actúa a sus anchas. El que roba una cosa y le sale bien, se convierte en un ladrón asiduo. El problema es que el extranjero o el visitante que viene al Rastro y le roban la cartera, ya no viene más», arguye Pérez.

Además de hurtos, los comerciantes también se lamentan del aumento de la circulación de billetes falsos de 20, 50 e incluso 100 euros. «El tráfico de dinero fraudulento, al no atajarse, ha ido creciendo hasta convertirse en un problema de orden público que causa grandes pérdidas a los vendedores», se queja Ágreda, que muestra uno de los billetes de 100 euros falsos, que los comerciantes confunden al carecer de máquinas que comprueben su autenticidad.

Hecho en serie y barato

Los tenderetes ambulantes de libros, música, cómics, almonedas, artesanías y anticuarios con artículos de segunda mano en los últimos años han cedido ante el empuje de lo nuevo, hecho en serie y barato. «He vivido toda la vida en el Rastro y del Rastro, me da pena que vaya desapareciendo poco a poco. Antes veías a políticos, toreros, artistas y gente muy conocida recorrer las calles para encontrar objetos valiosos; usados, pero interesantes. Ese es el gran atractivo del Rastro, ahora se ha convertido en un mercadillo de chinos que venden baratijas», opina Pérez, que comenzó a acudir cada domingo a aprender el oficio desde que tenía 9 años.

«Llegas a Londres y te encuentras un cartel gigante que pone Mercado de Portobello. Siempre hay cola para hacerse fotos frente al letrero. Nosotros tenemos una estatua muy bonita, la de Eloy Gonzalo, en la plaza del Cascorro, y pasa totalmente desapercibida. Sólo con colgar en la verja un cartel poniendo el valor centenario del Rastro, se revalorizaría», considera el artesano, que reclama que se tomen medidas para atajar los problemas que han denunciado ante la Junta Municipal de Centro en reiteradas ocasiones.

Su insistencia logró que el asunto llegase a tratarse en el último Pleno del distrito, donde el Grupo Municipal Popular elevó una iniciativa en la que proponía la creación de «un grupo de trabajo por el Rastro de Madrid», que contase con los representantes de los comerciantes, los responsables de la Junta, la Policía Municipal y los Grupos Municipales con representación el Pleno. «El Ayuntamiento debe tomarse en serio el problema del Rastro. No pueden hacer oídos sordos y pretender quitarse de encima la responsabilidad. Deben actuar contra los puestos de ropa usada, porque detrás de ellos se ocultan mafias que se aprovechan de la buena fe de las personas que donan ropa», defendió el edil popular Íñigo Henríquez de Luna.

El concejal-presidente del distrito Centro, Jorge García Castaño, admitió el mal estado de la calzada en la zona del Rastro y anunció que «el año que viene se van a renovar las calles del entorno». No obstante, negó, ante los comerciantes que han sufrido las estafas presentes en la sala, que se hayan detectado monedas falsas. «Hay agentes de paisano que vigilan que no se produzcan hurtos. Tampoco tenemos conocimiento de que se hayan detectado monedas falsas. Si se ha detectado la venta de ropa usada, pero se desconoce su origen», indicó.

La proposición, que fue aprobada por unanimidad, pondrá sobre la mesa las posibles soluciones a la problemática denunciada por los comerciantes, que ansían recuperar el esplendor de un mercadillo que, incluso en las peores crisis económicas y sociales, nunca perdió su ambiente festivo.