Fuente: Ayuntamiento de Madrid
Fuente: Ayuntamiento de Madrid - ABC

Carmena transformará el eje Plaza de Castilla-Atocha: paseos peatonales, ciclistas y más aceras

El gran plan de Carmena también busca poder recorrer a pie las plazas de Cibeles y Neptuno, más espacio ante los grandes museos y menos carriles al coche privado

MADRIDActualizado:

El gobierno de Manuela Carmena trabaja bajo presión y contra el reloj con el objetivo de culminar la transformación de Gran Vía y plaza de España antes de que acabe el mandato. Este es el legado que Ahora Madrid quiere dejar en la capital esta legislatura. Pero mientras la piqueta cambia la fisonomía de una de las arterias más emblemáticas de la ciudad, desde el área de Desarrollo Urbano Sostenible ya proyectan el que será el plan más ambicioso de los siguientes cuatro años: la reforma del Paseo del Prado, Recoletos y la Castellana, un eje Norte-Sur de 7 kilómetros, clave en la movilidad de la ciudad, que será sometido a una profunda metamorfosis.

El informe del anteproyecto, al que ha tenido acceso ABC, contempla reducir el espacio al vehículo privado en favor del transporte público, una gran senda ciclista e itinerarios peatonales a lo largo de los bulevares. «Este proyecto lo que pretende es transformar la Castellana. No se trata solo de meter la bici, sino de reforzar y optimizar el transporte público, mejorar la conectividad entre ambos lados, resolver los problemas en las intersecciones, reducir la capacidad del tráfico y bajar la velocidad», explica a ABC el delegado del área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo. «En definitiva, se trata de pasar de una autopista urbana a un eje cívico, quitando protagonismo al coche en favor del peatón, la bici y el transporte público», añade Calvo.

En los últimos 50 años, la planificación de las calles en Madrid ha dado prioridad a las necesidades de los vehículos motorizados. Con este plan, el Consistorio pretende mejorar la eficiencia del autobús y la bici, para que se conviertan en una «alternativa factible» para moverse por el centro de Madrid. Para lograr que el transporte público se transforme en la forma más rápida y cómoda para recorrer esta zona, se dotará al eje de una plataforma específica en el centro de la vía, que esté separada del resto de vehículos, que permita que la actual línea 27 de la EMT ofrezca un servicio de alta capacidad con características de un «metro en superficie». También se dará prioridad a los buses en los semáforos y en las intersecciones.

El uso de la bicicleta a lo largo de este eje se ha incrementado desde la llegada de Bicimad, pero lo cierto es que sigue teniendo un uso marginal: en el Paseo del Prado apenas supone un 2,1% de los desplazamientos. El proyecto contempla crear pasos ciclistas en paralelo a los de los peatones en las glorietas y semáforos. También se creará una plataforma reservada para bicis en las vías laterales. Será un carril bici prolongado, aunque el objetivo final del Ayuntamiento es que la bici coexista con los coches. En cualquiera de los dos escenarios, se reservaría una zona adelantada para los ciclistas en cada semáforo.

El paseo de la Castellana, ayer, en una imagen desde la Plaza de Castilla
El paseo de la Castellana, ayer, en una imagen desde la Plaza de Castilla - ALBERTO FANEGO

Reivindicación

Ésta es una de las demandas que varios colectivos y asociaciones ciclistas registraron hace días en change.org y que hasta el momento ya ha alcanzado las 16.000 firmas. El delegado les presentará en los próximos días este proyecto que recoge su petición, expuesta también en los presupuestos participativos.

El peatón será el otro gran beneficiado de esta reforma. En la actualidad, según recoge el anteproyecto, los viandantes tienen dificultades para realizar un recorrido lineal por todo el paseo. «La acera oeste es claramente insuficiente para asimilar el flujo de peatones y visitantes de los principales museos, y los recorridos en el paseo central son casi inexistentes», indica el informe. El viandante tampoco puede acceder a las glorietas más atractivas como Neptuno o Cibeles.

Para mejorar esta situación, se establecerá prioridad peatonal en la vías de servicio. El planteamiento inicial es que en los carriles laterales se creen «zonas 30», aunque el Ayuntamiento aspira a crear una plataforma única en la que las calles sean residenciales y la velocidad se limite a 20 kilómetros por hora. Se pretende, también, eliminar en la medida de lo posible los aparcamientos barrera junto al buelvar, así como aumentar todas las aceras hasta un mínimo de 3 metros y que siempre quede un espacio de 1,8 metros libre de obstáculos. Asimismo, en las plazas con monumentos más representativos se crearán recorridos en diagonal para facilitar el acceso.

El cuarto objetivo es reducir las intensidades y velocidades de los coches. Con ese fin y para disuadir el uso del vehículo privado, se reducirá el número y el ancho de los carriles: hasta dos o tres por sentido de 2,75 metros de ancho en la vía central y un solo carril en las vías laterales. Para calmar el tráfico, se pondrán más pasos de cebra en los flujos que atraviesan el eje, entre otras medidas.

En un escenario óptimo, estas actuaciones supondrán un aumento de las zonas verdes en un 30.841 m2, un 75,7% más; la ampliación de aceras en un 10.458 m2, un 22% mayor; y la reducción de las calzadas destinadas al tráfico privado en 47.846 m2, un 57,22% menos.