Carmena recuperará los parkings de Centro para «vetar» la entrada de vehículos a los no residentes

El Consistorio reservaría la mayor parte de plazas a vecinos y trabajadores de la zona

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El Ayuntamiento de Madrid tiene preparado todo su arsenal bélico contra el vehículo privado y ya ha diseñado su plan de ataque. 2018 es el comienzo de la guerra para expulsar del territorio Centro a todos los coches que no sean verdes y de residentes y, dentro de esta proyección, prevé municipalizar todos los aparcamientos públicos de la zona para entregárselos progresivamente a los vecinos y a los comerciantes con abono. Manuela Carmena ya ha comenzado la conquista. «La idea es ir convirtiendo estos parkings rotatorios en aparcamientos de residentes. A medida que se cumplen las concesiones, el Ayuntamiento las está rescatando. Además de gestionarlos de forma directa, está reconfigurándolos», adelanta el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo.

Los últimos que se han recuperado a través de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) han sido el de Plaza de España, en marzo, y el de Montalbán, en julio. En el primero, que contaba con 800 plazas de estacionamiento repartidas en tres plantas para uso libre, ahora sólo tiene 265. El resto son para residentes. El segundo también se explota como instalación mixta. Contaba con 275 plazas de rotación distribuidas en dos plantas, pero en estos momentos la primera planta, con 135 plazas, están destinadas a rotación, y las 140 de la segunda se reservan para abonos de larga duración (1,3 o 5 años), preferentemente para residentes, comerciantes y trabajadores del área de influencia (entre ellos, el Ayuntamiento).

«Tampoco tiene sentido cerrar si hay demanda de rotación, pero sí cuando no exista esa demanda. Es todo un proceso de progresión y una transición», asevera Calvo.

Bajo su custodia

Desde que Ahora Madrid llegó a Cibeles comenzó a sumar aparcamientos al haber de las cada vez más cargadas cuentas de la EMT. Además de los parkings mencionados, el de Jacinto Benavente (285 plazas), el de Recoletos (281), el de San Epifanio (501), Almagro (445) o avenida de Portugal (432) forman parte de su gestión. El próximo en recupera es el que está bajo la Plaza Mayor, con 694 plazas. La concesión a Empark culmina en mayo del año que viene. Esta empresa también explota el de la calle Fuencarral, que perdería en dos años si continúaAhora Madrid con el bastón de mando; el de Las Cortes, cuyo contrato expira en 2022, y el de Colón, que dirige hasta 2030.

Otro que pasarían a manos municipales en un máximo de tres años sería el de la plaza de El Carmen, que aprovecha la empresa Climax, dueña provisional también del parking de Santa Ana hasta 2023.

El de la calle Sevilla con Alcalá, que ahora explota a través de Alsepark Villar Mir, dueño futuro complejo Canalejas, tiene diez todavía diez años por delante. Además, en tres meses se procederá a su demolición para reconvertirlo de cara a la inauguración del Four Seasons y el centro comercial de lujo. Se libra la Once, mediante Ilunion, de que se le arrebate el aparcamiento de La Latina que está bajo el mercado de La Cebada. Se concedió por 50 años su explotación y aún le restan 30 años por delante.

Los operarios, deseosos

Los trabajadores de los aparcamientos que ahora están en manos privadas acogen la noticia de la municipalización con esperanza. El Ayuntamiento ha subrogado a los empleados de los parkings que se han quedado y esto, a su juicio, supone una mejora laboral. «La empresa cada vez echa a más gente y rebaja el sueldo. Los convenios están caducados y pasar a ser un funcionario es una garantía y una tranquilidad para nosotros. Sólo hay que hablar con los de Montalbán o Plaza de España, están mucho mejor», manifiestan.

La reforma de la Gran Vía y la reducción de cuatro a dos carriles para el tráfico rodado común es la primera gran ofensiva del Ayuntamiento al vehículo privado. Pero el verdadero «Tomahawk» será el cierre de todo el Centro con el APR (Área de Prioridad Residencial) única que Ahora Madrid pretende poner en marcha a mediados de 2018. «Nadie utilizará la almendra central para cruzarla. Esto se acabó», dice taxativo el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible. Y añade: «En este mandato vamos a hacer algo que es revolucionario, que prácticamente no se ha hecho en ninguna ciudad del mundo, que es el Área Cero de Bajas Emisiones. Los que residen, los de carga y descarga podrán seguir pasando; el resto se queda fuera. Durante estos días, los aparcamientos que se están viendo afectados por los cortes de la Gran Vía, Atocha y Mayor están notando la bajada de ingresos, sobre todo Mostenses, Tudescos y El Carmen, que mantienen plazas vacías. Santa Anta y Mayor han colgado el cartel de completo, pero han percibido un descenso en el número de clientes.

Ante la afluencia de público en Centro, la Policía Municipal ha ido cortando vías estos días para evitar el colapso. Por ejemplo, la calle Toledo, afectando al aparcamiento de La Cebada (180 plazas). Un sábado cualquiera, esta infraestructura tiene una fila enorme de vehículos para entrar. Estos días, era comedida. «Nos perjudican los cortes. Tenemos que estar llamando a la Policía que está en la entrada para que abran y nos dejen pasar clientes».