Un hombre pasea por la zona peatonalizada de la calle de Galileo
Un hombre pasea por la zona peatonalizada de la calle de Galileo - INMA FLORES

Carmena intensifica su acoso al vehículo privado

El Ayuntamiento reducirá la calle Alcalá a dos carriles entre Ventas y Arturo Soria y ensanchará las aceras

Las asociaciones de conductores critican la medida: «Colapsará toda la zona»

MadridActualizado:

La ofensiva del Gobierno de Manuela Carmena contra el vehículo privado tiene un nuevo frente en la zona norte de la calle de Alcalá. El Ayuntamiento de la capital, en la línea de otras actuaciones como el cierre de Galileo, la semipeatonalización de la Gran Vía o la instalación carriles bici en arterias como Santa Engracia o Toledo, reducirá la circulación de los coches entre Ventas y Arturo Soria con un solo espacio para cada sentido, unido a la ampliación de las aceras y una nueva vía para el transporte público y las bicicletas. Así lo avanzaron ayer el edil de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, y la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, en el marco de las acciones sobre movilidad ciclista en el Plan A de Calidad de Aire.

Lo cierto es que el programa con el que Ahora Madrid –la marca municipal de Podemos– concurrió a las elecciones de mayo de 2015 era tajante en este sentido: «Racionalización del uso del vehículo privado para proteger la salud y mejorar la calidad de vida». Dos años después de tomar el control en Cibeles, ya son varias las acciones que reflejan esta suerte de acoso al vehículo privado. La de mayor calado, que supone un cambio enorme para la movilidad de la Gran Vía y su entorno, sirve como modelo para algunos proyectos que se pondrán en marcha antes de que acabe la legislatura.

La actuación en la zona norte de la calle de Alcalá, cuyas obras comenzarán el próximo otoño, copia el diseño del plan para la emblemática avenida. La calzada quedará con un solo carril por sentido (actualmente hay dos) y se habilitará el paso de los autobuses en ambas direcciones; además de un trazado exclusivo para los ciclistas en la zona más empinada, que abarca hasta la parada de Metro de Quintana. A partir de este punto, que coincide con la zona más comercial de la calle, la circulación se restringirá aún más, ya que el tráfico privado, las bicis y el transporte público compartirán los únicos dos carriles habilitados.

Rcreación de la calle de Alcalá, a la altura del barrio de Quintana, tras la reforma
Rcreación de la calle de Alcalá, a la altura del barrio de Quintana, tras la reforma- AYUNTAMIENTO DE MADRID

En la Gran Vía, como informó ABC, también se reducirán los carriles en ambos sentidos, así como ampliar las aceras para favorecer la movilidad ciclista y peatonal en detrimento de los coches. El anuncio coincide con el cierre de la calle de Galileo entre Fernando Garrido y Meléndez Valdés. Esta especie de peatonalización, que desde que se hizo colapsa el tráfico a diario, es una prueba piloto que previsiblemente se extenderá a otras zonas del distrito de Chamberí.

Quejas de los vecinos

Pese a que el Ayuntamiento de la capital insiste en aplicar este modelo de movilidad, las quejas son el denominador común que acompaña a cada actuación. La más reciente es la de los vecinos de Galileo que rechazan de lleno el veto a la circulación en apenas cien metros de calle, que será de un año. «Crean problemas donde nadie ha pedido soluciones», sostiene la asociación El Organillo, que además indica que «nunca» fueron informados de las conclusiones sobre este plan, tras varias reuniones para abordar el asunto. «Es una burla a la ciudadanía», aseveran en el colectivo vecinal.

La misma consideración esconden los carriles bici habilitados en calles como Santa Engracia o Toledo, donde el tránsito de los coches también se ha visto reducido. En el segundo caso, la crítica llega hasta el punto de que ha sido denunciado ante el Defensor del Pueblo. Según la asociación Madrid Ciclista, la ciclovía contraviene la normativa porque está situado a la izquierda de la calzada, junto a los vehículos más rápidos, con el consiguiente riesgo para los ciclistas. En Santa Engracia, como en Chamberí, los conductores habituales denuncian que la zona se ha convertido en una «ratonera».

Desde Automovilistas Europeos Asociados (AEA) cuestionan no solo la eficacia de estas medidas, sino también las estimaciones económicas elaboradas por el Consistorio. El presidente de la organización, Mario Arnaldo, explicó a ABC que ve «difícil» la viabilidad del anillo ciclista que proyecta que el equipo de Gobierno cifra en 8 millones de euros: «Va a ser más, basta con atender el ejemplo de Londres, donde cada kilómetro costó unos 900.000 euros». Sobre la actuación en la calle de Alcalá, Arnaldo sostiene que confirma la percepción que ya barruntaban desde hace meses. «Ya veíamos que el veto iba a ser más allá de la M-30, además en una calle que de por sí ya está bastante congestionada», dice.

Invertir la pirámide

El modelo, sin embargo, no variará mientras Ahora Madrid ostente la Alcaldía. las palabras de Calvo y Sabanés ayer fueron una muestra de que este plan, que también prevé la creación de una gran Área de Prioridad Residencial (APR) que prohíba el paso a los no residentes, seguirá adelante. El edil de Urbanismo aseguró que las medidas previstas en el Plan A buscan «invertir la pirámide del tráfico» y quitar protagonismo al coche para situar al peatón y la bicicleta como ejes fundamentales del modelo de movilidad en la ciudad. Sabanés apuntaló este discurso y aventuró que la acción global del Ayuntamiento supone «un cambio sustancial y estructural»; «Es una nueva cultura de movilidad», aseveró.