Pasillo central del búnker del general Miaja, en el Parque de El Capricho
Pasillo central del búnker del general Miaja, en el Parque de El Capricho - ISABEL PERMUY

El búnker republicano que sobrevivió a la Guerra Civil en la defensa de Madrid

El refugio antiaéreo del general Miaja se integrará en el concepto museístico con el que se quiere dotar al espacio en el que se ubica

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En la refundación prevista por el Ayuntamiento de Madrid para el Parque de El Capricho, con el Palacio de Osuna como núcleo central, cada elemento cuenta de cara al uso museístico con el que se quiere dotar a todo el espacio. El búnker del general Miaja, en ese sentido, no se abrirá individualmente pese a que ya está prácticamente rehabilitado; y no será hasta 2017 cuando pueda visitarse, en la misma fecha que el palacio anexo. Este vestigio único de la defensa de Madrid en la Guerra Civil recobrará vida pero lo hará cumpliendo los plazos del Consistorio e integrado en el conjunto del jardín en el que se ubica, según fuentes municipales.

Si bien la joya del proyecto será el Palacio de Osuna, al que se quiere vestir con obras del Museo del Prado, el refugio antiaéreo republicano tendrá igualmente un papel principal, sobre todo por su desconocimiento generalizado entre los madrileños y porque es uno de los mayores exponentes de Europa, dado su estado. Ubicado junto a la entrada del palacete, a apenas unos pasos, figura una discreta puerta de acero que, aparentemente, nada tiene que ver con el jardín. Se trata, en efecto, del búnker del general José Miaja. Sin una fecha exacta sobre su edificación (el ejército republicano destruyó documentos tras la toma de Madrid), se calcula que fue en 1937; configurado como el centro de operaciones de la República en la defensa de la capital, durante ocho meses, en la denominada Posición Jaca.

Construido a 15 metros de profundidad y con una temperatura constante de 15 grados, sea invierno o verano, adentrarse en él es dar un salto en la historia. Un alargado pasillo central, recubierto de baldosines en la mitad inferior de sus paredes, da acceso a las diferentes salas que lo conforman, como las duchas, aún con el rastro visible. Es tal el grado de conservación que, una vez en él, te invade la permanente sensación de que sonará una alarma o que un soldado aparecerá de una de las habitaciones. Esto es fruto de los trabajos realizados en los últimos meses, ya que el Ayuntamiento se encontró en los años 80 con una verdadera ruina: inundado de agua y pintado de negro por el rodaje de una película (sus anteriores dueños lo alquilaban para estos efectos). La premisa que ha acompañado a esta remodelación es dejar las evidencias de su pasado. Así, las pesadas puertas que lo custodian mantienen el óxido por los desbordes del agua y todavía una de las salas está integramente pintada de negro.

«No hay razón para que no abra»

Desde 2012, la Plataforma para la apertura al público del búnker de «El Capricho» ha jugado un papel fundamental para que esta construcción recupere su consideración y resurja décadas después. Aunque en 2013 se aprobó en el Pleno municipal la puesta en valor del espacio, con el consiguiente anuncio de apertura, sus puertas siguen cerradas. La plataforma ha declarado a ABC que «no hay ninguna razón» para que el refugio no se abra este año próximo, ya que durante la legislatura anterior se hicieron todas las reformas pertinentes, confirmadas por fuentes municipales de Patrimonio.

En ese sentido, el pasado 6 de julio se presentó en el área de Cultura un documento para «la puesta en valor del búnker». Desde esta organización entienden la postura del Ayuntamiento, pero destacaron a este periódico que el hecho de que se quiera dar un uso museístico no es óbice para su apertura inmediata. «No tiene nada que ver con que, una vez abierto, se pueda mejorar creando un centro de interpretación y proyectando turísticamente el refugio», indicó David Carrascosa, miembro de la plataforma. De hecho, se instó al Consistorio a crear una mesa de trabajo que contemplara un centro de interpretación, con paneles informativos; su inserción en la red de museos de Madrid; y, por último, su posicionamiento turístico, con el fin de dotarlo del valor que merece. La Unidad de Parques Históricos, por su parte, aseguró a este diario que todas esas medidas están contempladas, pero siempre mantiendo los plazos marcados.