La Policía Local de Fuenlabrada rescató a una galga el pasado 21 de enero
La Policía Local de Fuenlabrada rescató a una galga el pasado 21 de enero - ABC

Alerta por el maltrato y abandono masivo de galgos en la Comunidad de Madrid

Las protectoras de animales denuncian la tragedia de estos perros al acabar la temporada de caza

MadridActualizado:

Perdida en una clínica veterinaria, con signos de maltrato y en estado de delgadez extrema. La Policía local de Fuenlabrada encontró así a una galga abandonada por su dueño, procedente de Toledo. La perra se encuentra ahora en el centro de recogida de animales de la localidad, donde se recupera bajo tratamiento y a la espera de la resolución del expediente. Este suceso, ocurrido el pasado 21 de enero, fue el último relacionado con la vejación a estos perros, que cuando llega febrero, momento en que acaba la temporada de caza, ven como sus amos tratan de desehacerse de ellos.

Según Matilde Cubillo, presidenta de Justicia Animal, a partir de esta fecha, las asociaciones reciben «cientos de llamadas de particulares dando aviso de algún galgo o perro de caza abandonado». Entre febrero y junio casi un 30% de los animales que acogen en los refugios de la Comunidad son galgos. «Madrid, junto con Castilla-La Mancha y Castilla León, es una de las regiones con mayor tradición galgera, por lo que el problema es más grave aquí. El drama de estos perros es la corta vida de caza: al año y medio, ya no les valen porque cogen vicios, mientras que el resto de razas suelen durar entre diez y doce años», explica a ABC la responsable de la asociación protectora.

Los animales que rescatan los voluntarios suelen encontrarlos esqueléticos y viven en zulos sin condiciones higiénico-sanitarias adecuadas. Es por esto que muchos galgos arrastran secuelas físicas y psicológicas, lo que dificulta el rescate y su posterior adopción. «La mayoría, al haber sido maltratados, no dejan que se acerque el ser humano, por lo que hay que montar equipos de rescate con jaulas trampas y otros métodos de captura empleando días y días de trabajo por parte de voluntarios. Además son animales que necesitan un periodo de terapia hasta volver a confiar en las personas», subraya.

Para las asociaciones animalistas, «es vergonzoso que no se tomen medidas de control de estos galgueros que se deshacen de sus perros, criando sistemáticamente para reponer los ejemplares». La solución y una de las principales reivindicaciones de las protectoras pasa por mejorar los mecanismos de control. «Algunos cazadores tienen a su nombre muchos galgos y no se controla donde los tiene ni el destino de esos animales. Lo que no puede ocurrir más es que encontremos galgos con un corte en el cuello por haberles quitado el microchip».