Gil-Robles y Quiñones, fotografiado en un cónclave político celebrado en Zaragoza en septiembre de 1934
Gil-Robles y Quiñones, fotografiado en un cónclave político celebrado en Zaragoza en septiembre de 1934 - Archivo ABC
La Transición Española

El fallido intento de Gil-Robles por resucitar y poner al día las tesis de la CEDA

Figura de las derechas de la II República, tras morir Franco fundó la Federación Popular Democrática, de fugaz existencia

MadridActualizado:

José María Gil-Robles y Quiñones (1898-1980) intentó, sin éxito, actualizar sus viejos postulados conservadores de la Segunda República para competir en la recién estrenada monarquía parlamentaria que alumbró la Transición. El catolicismo conservador que encarnó en los años 30 se asomó a finales de los 70 bajo la forma de la democracia cristiana.

Cuando encaraba ya los 80 años, José María Gil-Robles buscó su propio hueco con un partido de nueva fundación, la Federación Popular Democrática. Fugazmente se alió con los democristianos de izquierdas de Joaquín Ruiz-Giménez, coaligados bajo el nombre Federación de la Democracia Cristiana, alianza que concurrió a las elecciones generales de 1977. Los paupérrimos resultados que obtuvo en las urnas hizo que esa federación se disolviera con rapidez. Joaquín Ruiz-Giménez dejó la política y su partido, Izquierda Democrática, se disolvió poco después. La Federación Popular Democrática de Gil-Robles también se disolvió poco después de las primeras elecciones generales tras el franquismo.

Ese partido de Gil-Robles era, en realidad, un conglomerado de pequeños partidos. Estaba integrado por la Federación Popular Democrática, Democracia Cristiana Vasca, el Partido Popular Democrático de Andalucía, el Partido Popular Democrático de Castilla, y la Asociación Popular del Oeste. El 30 de enero de 1977 se celebró el primer y único congreso de la corta vida de la Federación Popular Democrática promovida por Gil-Robles.

Figura destacada en la política de la Segunda República, curtido jurista y activista católico, José María Gil-Robles y Quiñones se estrenó como diputado en las elecciones de 1931, formando parte de las candidaturas del Bloque Agrario.

Aquel mismo año se integró en el partido Acción Nacional, que en 1932 cambió su nombre por el de Acción Popular. Por entonces ya había despuntado el protagonismo de Gil-Robles, que en los primeros meses de 1933 lideró la creación de la Confederación Española de Derechas Autónomas, la CEDA.

Fruto de los acuerdos de apoyo al gobierno de Alejandro Lerroux (Partido Republicano Radical), Gil-Robles entró en el Ejecutivo como ministro de la Guerra en 1935.

Tras el ascenso al poder del Frente Popular, su figura se vio eclipsada por la de Calvo Sotelo, asesinado en las convulsas jornadas previas al estallido de la Guerra Civil.

Gil-Robles y Quiñones acabó en Portugal. No volvió a España hasta el año 1953 y le tocó lidiar con las arremetidas del franquismo. Miembro que fue del Consejo Privado de Don Juan de Borbón, fue represaliado por la Dictadura por su participación en el IV Congreso del Movimiento Europeo. Denominado peyorativamente por los falangistas como el «Contubernio de Múnich», en aquel cónclave celebrado en 1962 habían participado opositores al régimen franquista. Y en la lista de participantes estaba Gil-Robles.

Tras la muerte de Franco vio la oportunidad de reeditar sus años dorados en la política de la Segunda República. Pero todo había cambiado demasiado como para que la fórmula, siquiera renovada, encontrara pista suficiente para despegar. Fue una aventura política que tuvo mucho de proyecto familiar: el veterano político español anduvo ese camino con su hijo José María Gil-Robles y Gil-Delgado. El padre presidió la Federación Popular Democrática, y su hijo fue el secretario general, el número dos.

Tras el fallido proyecto, tras la derrota en las urnas, Gil-Robles padre se retiró de la política. Falleció en 1980. Sin embargo, el apellido siguió teniendo presencia destacada en la vida política e institucional española. Su hijo José María Gil-Robles y Gil-Delgado se acabó integrando en las filas de Alianza Popular, refundada posteriormente en el actual Partido Popular (PP). Con el PP, José María Gil-Robles y Gil-Delgado fue eurodiputado entre 1988 y 2003, y llegó a ser presidente del Parlamento Europeo entre 1997-1999. Por su parte, su hermano Álvaro Gil-Robles y Gil-Delgado fue Defensor del Pueblo entre 1988 y 1993 -sucedió en el cargo a Joaquín Ruiz-Giménez, quien en los años de la Transición había sido compañero de viaje de Gil-Robles padre en la coalición democristiana Federación de la Democracia Cristiana-.