Franco, junto a consejeros nacionales del Movimiento
Franco, junto a consejeros nacionales del Movimiento - Archivo ABC
La Transición Española

El fin del «búnker» franquista: los últimos días del Consejo Nacional del Movimiento

La operación de derribo del órgano encargado de velar por los «principios fundamentales» de la dictadura

MadridActualizado:

Durante 40 años, el general Franco hizo del Consejo Nacional del Movimiento el «búnker» político de la dictadura, el órgano encargado de velar por los «principios fundamentales» del régimen desde el partido único. El Consejo Nacional del Movimiento nació en abril de 1937 como cúspide colegiada de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, a cuyo frente se puso el propio Franco de forma vitalicia.

Con esta institución, el régimen trató de emular, en parte, a una suerte de Cámara Alta en convivencia con los procuradores de las Cortes franquistas. El Consejo Nacional del Movimiento tenía reconocidas funciones 'constitucionales' -para velar por las «leyes fundamentales» del régimen- y también de procedimiento legislativo. De ahí que, a la muerte de Franco, fuera uno de los grandes escollos orgánicos a salvar para construir la democracia. De la fuerte resistencia interna que la Transición se encontró en el seno del Consejo Nacional del Movimiento dejaron constancia sus documentos, sus sesiones de debate y la hemeroteca del momento.

Era una institución pétrea, conformada como el «búnker» ideológico del régimen, integrada por consejeros cuya elección estaba férreamente controlada por Franco y por las élites del partido único. Hubo detacados consejeros que llegaron nada más crearse esa institución, en 1937, y permanecieron en él hasta que la democracia acabó por barrerlo, en 1977. Fue el caso, por ejemplo, de Pilar Primo de Rivera -hermana del fundador de Falange-, que puso el grito en el cielo cuando tocó considerar la Ley de Reforma Política encargada de derribar las estructuras del franquismo. Pilar Primo de Rivera, contrariada por ese texto legal, lo calificó de «deslealtad a los muertos».

De la importancia que Franco había dado al Consejo Nacional del Movimiento cuando lo creó dan idea los nombres que eligió para que echara a andar. Entre los consejeros de aquel primer Consejo del partido único de la dictadura figuraban, además de Pilar Primo de Rivera, otros como el «cuñadísimo» de Franco, Ramón Serrano Suñer, el general Yagüe, Raimundo Fernández Cuesa, José María Oriol Urquijo, José Antonio Girón de Velasco, Dionisio Ridruejo o José María Pemán.

Su etapa final

En su última etapa, el Consejo Nacional del Movimiento lo integraban 111 consejeros. Cuarenta los elegía Franco y los convertía en miembros permanentes de ese organismo -la jubilación forzosa en el cargo les llegaba a los 75 años, salvo que el dictador decidiera sustituirlos de forma anticipada-; seis los designaba el presidente del Consejo, cargo que ostentaba el presidente del Gobierno en representación del Jefe del Estado; doce eran elegidos por los procuradores de las Cortes franquistas en representación de los «tercios» -familiar, sindical y municipal-; y el resto eran designados por el partido único en elecciones internas.

Cuarenta años después de su creación, esa institución seguía manteniendo su esencia. Pero en el seno de aquel agonizante Consejo Nacional del Movimiento también había afines a Adolfo Suárez y a la nueva corriente reformista que tejía la Transición. Al final, Suárez y los suyos consiguieron vencer la resistencia de ese «búnker», salvar en él el trámite de la decisiva Ley de Reforma Política y sentenciar el fin de ese órgano que Franco había creado cuarenta años antes.

El 8 de octubre de 1976 se reunió por última vez el pleno del Consejo Nacional del Movimiento. No se sabía que iba a ser su última reunión, pero hubo quien lo auguró desde dentro. Gonzalo Fernández de la Mora, que había sido ministro de Obras Públicas entre 1970 y 1974, era uno de los miembros de aquel último Consejo Nacional del Movimiento. Y aquel 8 de octubre de 1976 advirtió que «quizás era la última vez» que se reunía el Consejo. Acertó en la predicción. Poco después fue uno de los fundadores de Alianza Popular (AP).

Sus últimos cincuenta funcionarios

El Consejo Nacional del Movimiento quedó desahuciado legal y físicamente en aquellos últimos meses de 1976. En 1977 se finiquitó y sus últimos trabajadores abandonaron la que había sido la sede de ese órgano franquista durante décadas, el monumental edificio de la madrileña Plaza de la Marina Española que volvió a convertirse en Palacio del Senado.

El 1 de abril de 1977 se suprimió la Secretaría General del Movimento. Y el Consejo Nacional del Movimiento siguió el mismo camino, aunque aguantó todavía varios meses más en el edificio que iba a ocupar el nuevo Senado. El 21 de septiembre de 1977 todavía quedaban en esa sede los últimos 50 funcionarios del Consejo Nacional del Movimiento. Ese día salieron de él, fueron reubicados provisionalmente en un piso de la calle de Alcalá que perteneció a la ya por entonces extinta Secretaría General del movimiento. Esos 50 funcionarios del Consejo Nacional del Movimiento aguardaron allí hasta que les dieron nuevo destino laboral. El Gobierno de Suárez dictó unos meses después un decreto por el que los funcionarios del Consejo Nacional del Movimiento quedaban integrados en la Administración Civil del Estado con fecha de efecto del 1 de enero de 1978.