Galicia

La Xunta no logra sumar a sindicatos y empresas a su plan del transporte

La Consellería de Infraestruras vuelve a convocar una reunión el lunes, en vísperas del inicio de la huelga para sortear el encalle de las negociaciones

El plan recoge que los escolares compartirán transporte con otros viajeros
El plan recoge que los escolares compartirán transporte con otros viajeros - MUÑIZ

A mes y medio de que entre en vigor la primera fase del plan de transporte de la Xunta, las empresas, los sindicatos y hasta las asociaciones de padres dan la espalda a los planes de la Consellería de Infraestruturas. El próximo 20 de junio comenzará —si nada lo impide— una huelga que paralizará cada martes y miércoles dos tercios de las líneas regulares en Galicia. Mientras, las negociaciones se suceden a contrarreloj para evitar el fiasco de una iniciativa llamada a revolucionar la movilidad en el rural.

La última escenificación de diálogo se vivió ayer. El departamento dirigido por Ethel Vázquez convocó en Santiago a los principales agentes del sector, en un intento de acercar posturas tras una retahíla de críticas lanzadas desde varios colectivos, convencidos de que el plan supondrá el cierre de pequeñas empresas y la precarización de los trabajadores. Hubo acuerdo, según la administración, en seguir «buscando soluciones de consenso», alternativas que sean capaces de «garantizar los servicios y el empleo». Pero no hubo un más allá.

Las conversaciones quedan emplazas al próximo lunes: la víspera de que comiencen los paros. Hasta ese día, las partes se reafirman en sus posiciones. Una parte importante de la patronal, representada por las entidades Anetra, Fegabus y Transgacar, emitió ayer un comunicado conjunto para destacar que la Xunta «está sola» en la defensa de su mapa de rutas. Aunque tienen una propuesta para Vázquez. Están dispuestos a seguir prestando el servicio en aquellas líneas que se iban a cancelar en agosto, a cambio de que Infraestruturas se tome un tiempo para realizar un trabajo de campo «que refleje la realidad» y «dé respuestas» a empresas, empleados y viajeros. Algo hecho «con rigor, calma y profesionalidad», demandan.

El ofrecimiento no es baladí. Las premuras arraigadas al plan vienen de más atrás. De cuando decenas de empresas renunciaron a las concesiones de más de 500 líneas, después de una sentencia del Supremo. A pesar de la desbandada, y de que Competencia investiga si hay irregularidades en la maniobra, los representantes de la patronal tienden la mano. El pacto, dicen, «está hoy más cerca que ayer».

Y eso que los sindicatos reconocieron tiranteces durante la reunión. «Fue tensa», aseguró Marcos Pérez, el secretario federal de transportes de CC.OO en Galicia. Pérez ve todavía algún resquicio para desconvocar la huelga, cuyos servicios mínimos ya se han establecido: operarán la totalidad de líneas de transporte escolar y un 33% de las ordinarias.

Es un modo de protesta dual. Por un lado, los sindicatos salen a la calle antes de sentarse a negociar los nuevos convenios colectivos. El lanzamiento de los 42 primeros contratos del transporte, sin embargo, sepultó el primer motivo y convirtió la huelga en un clamor contra el plan de Ethel Vázquez. Es «muy lesivo para los trabajadores, para las condiciones laborales y para el servicio», recalcó Marcos Pérez, en declaraciones recogidas por Efe.

Así como en Comisiones detectan un margen para avanzar pronto en la negociación, la secretaria de Acción Sindical de la UGT, Beatriz Meilán, se mostró más escéptica. «Difícil, en dos reuniones» que se pueda pacificar un sector al que se le acumulan prioridades encima de la mesa. «La solución pasa por una prórroga en el tiempo», señaló. Es la vía señalada por todos ayer: negociar, negociar, negociar. La CIG, por boca de su secretario federal de transportes, Xesús Pastoriza, también la puso en valor, aunque ve «muy difícil» que a estas alturas se pueda anular la huelga.

Las Anpas

«Nunca dimos un apoyo explícito al proyecto, y de hecho, no tiene tal apoyo». La Confederación Galega de Anpas en los centros públicos dejó así de claro su rechazo al nuevo transporte, por considerar que «menoscaba los intereses de las familias a todos los niveles».

La plataforma amenaza a la Consellería con «no acudir más a las reuniones» si no rectifica sus palabras de las últimas jornadas, cuando el Gobierno gallego aseguró que contaba con el favor de las familias: «Es una mentira vergonzosa», reza el comunicado hecho público ayer, en el que muestran preocupación por la convivencia: «Nuestros hijos van a tener que compartir espacio con cualquier viajero que suba en una parada, sin mayor garantía de seguridad».

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