Exteriores de la granja donde los hombres vivían explotados
Exteriores de la granja donde los hombres vivían explotados - CNP

La vida fuera de la granja de los horrores de los tres trabajadores explotados en Lugo

Su abogado revela que empiezan a ver «la luz al final del túnel» tras el calvario vivido en la explotación porcina

SantiagoActualizado:

El abogado de dos de los tres ciudadanos colombianos explotados en una granja porcina de Sarria ha asegurado que lo que persiguen ahora, ya fuera de la explotación donde vivían sometidos, es «rehacer su vida en España». La Policía Nacional liberó a estas tres personas el mes pasado y ahora disponen de tres meses para regularizar su situación en España después de haber llegado como «turistas» al país de la mano de la dueña de la granja que acabó, presuntamente, explotándolos.

Por este motivo fue detenida la empresaria que había captado a los tres trabajadores, por los supuestos delitos de trata de seres humanos y explotación laboral. Los tres vivían en condiciones «inhumanas e insalubres» en una suerte de casa ubicada justo encima del lugar donde se guardaban los animales, sin medicamentos, ni agua potable, según se reflejó en el atestado policial.

Sobre la situación en la que se encuentran los exempleados de esta granja de los horrores lucense su letrado ha avanzado que se han personado «como acusación particular» y ha destacado que «ahora están mejor después de la situación tan lamentable que han vivido y viendo la luz al final del túnel». Además, ha comentado que «se encuentran bajo protección de posibles víctimas de trata de seres humanos, y están viendo las posibilidades cuando rematen estos tres meses de regularizar su situación en España».

El abogado también ha recordado que «ellos estaban bien en su país, vinieron aquí engañados y quieren rehacer su vida en España». El que denunció, Jonh H., «ya había estado aquí, llevaba tres años en Colombia cuando lo llamó esta señora (la dueña de la explotación porcina) para venir a España, previamente había estado cuatro o cinco años y su idea es quedarse aquí y rehacer su vida», ha abundado.

En casa de unos familiares

En cuanto a la supuesta explotadora, ha asegurado que no se ha puesto en contacto con las víctimas. «Ni para pedir perdón, ni tampoco han recibido amenazas», ha aclarado. Según fuentes policiales, los tres colombianos residen en la provincia de Lugo, en la casa de alguno de sus familiares, tras una «vida totalmente miserable» en la explotación sarriana donde no tenían agua corriente, vivían entre ratas, con desperdicios y dormían en un catre que «era una espuma con cuatro hierros».

Los tres hombres «vivían en condiciones inhumanas, insalubres y sin ningún derecho laboral ni asistencial». Cuando llegaron a España, la detenida los recibió y los alojó «en una vivienda que está dentro de la misma granja», con «humedad en el techo, mucha suciedad en el suelo, bolsas de basura apiladas en la entrada y el ambiente inundado de malos olores», con «ratones muertos en el suelo y telarañas por las paredes».

Para dormir solo tenían «un colchón con los muelles reventados y un sofá cama en la cocina», mientras que el váter estaba inutilizado y tampoco disponían de agua potable, solo de una captación procedente del río que «la mayoría de las veces» salía «llena de barro». Sin ningún tipo de formación, empezaron a trabajar de forma inmediata y por parte de la empresaria, en ningún momento recibieron indicaciones sobre los medios con los que contaban para realizar su labor ni sobre las medidas de protección.