La menor coincidía con el acusado a la bajada del autobús escolar
La menor coincidía con el acusado a la bajada del autobús escolar - ABC

Un vecindario entero hostiga a la familia de una niña de 12 años que denunció a un vecino por abusar de ella

Los padres de la pequeña han tenido que mudarse por la presión de los vecinos, que rodeaban su casa por las noches para gritarles

SantiagoActualizado:

Los presuntos abusos sexuales que una pequeña de 12 años sufrió en el baño de un bar por parte de uno de sus vecinos, y que los padres denunciaron ante la Guardia Civil, han puesto a esta familia pontevedresa en el punto de mira del resto del vecindario. Así lo relató la madre de la menor agredida durante el juicio por abusos sexuales que tuvo lugar esta semana en la Audiencia provincial de Pontevedra y por los que el acusado se enfrenta a 4 años de cárcel y otros 8 de libertad vigilada.

Todo empezó el día que la niña entró en el baño de un bar de la localidad de A Lama y se olvidó de pasar el pestillo. Según su relato, que suscribió tras un biombo en la vista oral, el hombre aprovechó su descuido para entrar en el aseo y empezar a besarla y realizarle tocamientos. Cuando acabó, relató la menor, «me dio 1,55 euros y me dijo que no contase nada. Yo cerré la puerta y me quedé llorando».

Al llegar a su casa, la pequeña narró a sus padres lo que había sucedido y reconoció que no era la primera vez que este vecino trataba de entablar ua relación con ella. Sobre las supuestas presiones a las que estaba siendo sometida, confesó que el hombre le insistió en varias ocasiones en que cuando bajase del autobús que la traía del colegio, lo esperase en el baño del bar en el que coincidían y en la que la niña y su hermano eran recogidos por su padrastro. Ella nunca accedió a estas llamadas, pese a que el acusado le insistía en que «con él tendría futuro».

«Malas palabras» y reproches de los vecinos

Cuando la madre de la niña tomó la palabra salió a la luz el hostigamiento que esta denuncia desató en el pequeño núcleo rural en el que unos y otros viven. Un lugar que la familia tuvo que acabar abandonando ante el grado de acoso al que fueron sometidos desde que trascendió el episodio del baño. En esta línea, la progenitoria explicó que recibían reproches y «malas palabras» del resto de sus vecinos. De hecho, la madre de la menor incluso relató episodios de acoso con personas gritando de noche en las afueras de la vivienda en la que residía la menor.

El acusado, por su parte, niega los hechos e insiste en que «nunca tuve ningún problema ni con ella ni con ningún otro niño» a los que, reconoció, «invitaba a chuches». «Yo nunca hice nada de eso», ni «nunca jamás en la vida le dije que se metiera en el baño» afirmó el procesado ante la denuncia. El juicio quedó visto para sentencia este jueves.