Diana Quer, desaparecida en la localidad coruñesa de A Pobra do Caramiñal
Diana Quer, desaparecida en la localidad coruñesa de A Pobra do Caramiñal - Cedida

Caso Diana QuerEl móvil acompañó a Diana en todo momento, según los investigadores

Se cumplen seis meses de la desaparición de la joven de Pozuelo sin nuevos hallazgos. El terminal de la joven, un iPhone de color blanco, fue la primera y única pertenencia que se halló

SantiagoActualizado:

Seis meses después de la desaparición de Diana Quer, poco se sabe sobre lo que se cruzó en el camino de esta joven madrileña que evitó que regresase a su casa sana y salva. Miles de horas de trabajo policial, tanto de campo como de laboratorio, no han logrado arrojar por el momento nada en limpio más allá de que Diana no se fue por propia voluntad. También parece seguro que alguien se la llevó de A Pobra en coche y que se deshizo de su móvil de forma «apresurada». En este punto, fuentes próximas al caso consultadas por ABC hacen balance de las pesquisas y confirman que si algo está claro es que el teléfono acompañó a Diana en todo momento. Descartan así la hipótesis de que el terminal y su dueña hubieran seguido trayectorias distintas o de que alguien hubiera arrojado el móvil al agua para que fuese encontrado y despistar a la investigación de los movimientos de la joven.

Tras meses de rastreos, análisis, comprobaciones e incluso seguimientos, la duda que acecha a los agentes encargados del caso —sigue en manos de la Policía Judicial de La Coruña y de la UCO de Madrid— es si quien se llevó a Diana lo hizo a sabiendas de que era ella o si fue elegida al azar. Esta pregunta es clave para dar con el paradero de la muchacha, pero no hay datos que por lo de ahora permitan esclarecerla. Pese a no contar con pistas definitivas para la resolución del caso, la investigación continua abierta y encaminada en una dirección que señala a que las respuestas a dónde está Diana Quer se esconden en la comarca de O Barbanza.

Los encargados de las pesquisas así lo creen porque el rastreo de los últimos movimientos de la desaparecida, de A Pobra a Taragoña, indican que quien la acompañaba conocía bien la zona por la que transitaban. De igual modo, el hecho de que el DNI de Diana estuviese en su casa de veraneo y el pasaporte en su vivienda de Madrid cierra la puerta a que la joven haya salido del país.

Callejones sin salida

El análisis de las decenas de miles de conexiones telefónicas que se produjeron entre las 2.30 y las 5 de la madrugada del 22 de agosto entre A Pobra do Caramiñal y Taragoña copó buena parte del tiempo que los agentes han dedicado al caso. El descarte llevó meses y acabó señalando a unas 80 personas que en algún momento del viaje de Diana entre una localidad y otra se cruzaron con ella. Muchos de ellos fueron interrogados y sus coartadas examinadas al detalle, pero ninguno guardaba relación con el extraño suceso. Al mismo tiempo, la Policía Judicial mantuvo activos los seguimientos a una serie de personas «de especial interés» de las que sospecharon desde el primer momento por su conocimiento sobre el caso. Creían que podían estar ocultando información sobre qué pasó con Diana, pero de estos controles no se derivó ningún tipo de información que pudiera ayudar a seguir el rastro de la madrileña más allá de Taragoña, el punto donde un pescador encontró por casualidad su teléfono móvil el pasado mes de octubre. El examen del terminal tampoco aportó nuevos datos, aunque sí confirmó que Diana había pasado por allí y que se habían deshecho del móvil para borrar su rastro. Durante un tiempo el puerto de Taragoña se convirtió en escenario de la búsqueda por el testimonio de unos pescadores que describieron una furgoneta e incluso identificaron a su ocupante, pero una vez más la pista carecía de veracidad y fue descartada tras muchos análisis. Seis meses después, los agentes se afanan en «remachar» cada dato para dar con el camino que lleve a Diana. Seis meses después, el caso Diana Quer sigue abierto.