Acampada de trabajadores de la Justicia frente a la sede de la Xunta en San Caetano
Acampada de trabajadores de la Justicia frente a la sede de la Xunta en San Caetano - EFE
CONFLICTO EN LA JUSTICIA

Rueda plantea que los funcionarios se pronuncien sobre el preacuerdo roto

El vicepresidente de la Xunta sugiere que la «mayoría sindical» dé «validez» al texto para que se vote en las asambleas

Advierte que el pacto alcanzado con cuatro sindicatos debe ser la «base» para convocar futuras reuniones

SantiagoActualizado:

Las hojas del calendario pasan y el conflicto en la Justicia sigue sin hallar una salida. Ayer, en la jornada setenta y cinco de huelga indefinida, Alfonso Rueda planteó que las asambleas de trabajadores se pronunciasen sobre el preacuerdo «roto» la pasada semana. Solo sería necesario que la «mayoría sindical» ofreciera un gesto de aceptación y acto seguido lo sometiera a consulta entre los funcionarios. «Estoy seguro de que eso pondría fin a la huelga», sentenció el vicepresidente de la Xunta.

La fallida última reunión entre el Gobierno y el comité sigue marcando el paso de las protestas. Rueda lamentó que los representantes sindicales le dieran la espalda «inexplicablemente» a un documento que les sitúa en la parte alta de la tabla salarial por comunidades. «Era un buen acuerdo, en opinión de la Xunta y en opinión de muchísima gente que lo conoció», razonó el titular de Xustiza.

El pacto —negociado con cuatro de las siete centrales que integran el comité— ofrecía un incremento mensual de 140 euros para los médicos forenses, 133 para gestores, 127 para tramitadores y 122 para los auxilios judiciales; además de incluir otras ventajas como la certificación de la carrera profesional (una figura casi única en el resto de autonomías), o una cláusula por la cual los salarios en Galicia siempre se mantendrían por encima de la media estatal. Sin embargo, a la hora de la verdad los portavoces de CC.OO, UGT, USO y CSIF no lograron que su inclinación al acuerdo imperase sobre el radicalismo de la CIG, STAJ y la CUT.

Esa ruptura abrupta del diálogo propició que «a día de hoy» los funcionarios sigan esperando una solución y «continúe la huelga», aseveró Rueda, quien aprovechó además para reiterar las disculpas por los «perjuicios» que las protestas están causando entre los ciudadanos. Del mismo modo, garantizó la vigilancia de la Xunta para garantizar el cumplimiento de unos servicios mínimos «que no se están prestando».

Rueda le indicó a los sindicatos que la pelota está en su tejado. En una visita en A Estrada recalcó que cualquier futura reunión tendrá que ser convocada sobre la «base» del preacuerdo rechazado, así que las alternativas para el comité pasan, bien por moderar sus exigencias, o bien por insistir en el enfrentamiento. De momento pervive lo segundo: una acampada instalada en los exteriores de San Caetano sirvió ayer para poner una nueva foto a la protesta.

Frágil unidad

Para los líderes de la huelga, el problema de la falta de acuerdo se suma al de su propia convivencia interna. Días después de que el presidente del comité, Manuel Tejada, renunciara por «motivos personales» a comandar el grupo, su relevo lo toma Carlos Dacal, delegado en Ferrol de USO, la central mayoritaria. Rueda no esquivó la referencia al recambio, que puso como ejemplo de las «claras disensiones» que se viven entre los miembros moderados y los más radicales.

De momento los portavoces niegan en público la existencia de grietas. Congregados en protesta frente a la sede de la Xunta, algunos dirigentes de la CUT, STAJ y la CIG —los tres sindicatos que se quedaron al margen del preacuerdo— aseguraron que la unidad sindicalsigue en pie, «si cabe más fuerte» que cuando fracasó la última reunión.

Entonces las diferencias se estrecharon: entre la novena propuesta consecutiva de la Xunta y la del comité —140 euros para todos los cuerpos— media una distancia de 12 euros. El escollo para que los juzgados recuperen la normalidad.