Abel Caballero, en una imagen de archivo
Abel Caballero, en una imagen de archivo - MAYA BALANYA

El PP le abre una vía de agua a Abel Caballero

Pese al fin de la amenaza de sequía por las lluvias de la borrasca Ana, la oposición insiste en denunciar la falta de inversiones en infraestructuras de depuración y abastecimiento

SANTIAGOActualizado:

Tras años de infructuosa oposición al único alcalde urbano de España con una mayoría absoluta, el PP parece haberle encontrado un flanco débil a Abel Caballero. La «crisis del agua», que llevó al consistorio vigués a reconocer el pasado 2 de diciembre que la ciudad solo disponía de agua potable para 25 días más, ha destapado una serie de deficiencias en la gestión del abastecimiento, principalmente por el estado de la depuradora de O Casal que potabiliza el suministro para Vigo. Los populares han hallado al fin una vía de agua -nunca mejor dicho- en la gestión de Caballero.

«Caballero ha mantenido una actitud criminal por la que debe rendir cuentas», denunciaba este martes el concejal Miguel Fidalgo. El PP imputa al alcalde la responsabilidad por no haber ejecutado las obras de mejora de la estación potabilizadora a pesar de reiterados informes de la concesionaria del servicio, la empresa Aqualia, que desde 2010 ponían de manifiesto esa necesidad. De hecho, Fidalgo ha revelado durante una rueda de prensa que uno de los documentos por los que se validó la última prórroga a Aqualia fue un informe del secretario municipal en el que se señalaba la realización de distintas inversiones. «Así justificaban la utilidad y legalidad de esa prórroga. Y encima ni incluyeron la potabilizadora».

«La garantía del agua es suya, y suya es la responsabilidad», criticó el edil popular, «que no olvide lo que es de su competencia. Él prorrogó un servicio por el que pagamos 45 millones al año. Sin embargo, ha despreciado el tema, y ahora le vale todo con tal de seguir manipulando la opinión pública». La respuesta de Abel Caballero en los últimos días ha sido la de responsabilizar a la Xunta de la situación de alarma creada en Vigo, primero por no reducir el caudal ecológico de la presa de Eirás -de la que se abastece la ciudad y su área metropolitana- y luego por no acometer obras para trasvasar agua de urgencia desde el río Verdugo, actuación que el gobierno gallego acabó anunciando. «De haber sido resueltas estas cuestiones, no estaríamos ahora en este nivel de gravedad. Habría sequía, pero tendríamos agua para 180 ó 200 días», llegó a acusar el alcalde a Feijóo, su enemigo predilecto.

Cortina de humo

Los mensajes de Caballero por la falta de abastecimiento fueron una tupida cortina de humo para esquivar los problemas derivados de la falta de inversiones de la depuradora, que salieron a la luz tan pronto comenzaron a realizarse análisis de la calidad del agua. Los resultados arrojaban altas concentraciones de hierro superiores a los estándares permitidos. La aparición de agua turbia en los grifos de los vigueses llevaron al alcalde a proclamar que, a pesar de su apariencia, «era potable al cien por cien», y emprendió una nueva cruzada contra el gobierno gallego y su presidente por pretender sembrar la alarma en la ciudad.

Pero la Xunta y el PP pronto le recordaron que las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento son una competencia municipal. Este martes, Fidalgo ha recuperado documentación del Plan General de Ordenación de 2008 en el que se preveían inversiones en la depuradora que habrían de repartirse en un 50% para Aqualia, un 30% para el Concello y un 20% para la Xunta. «¿Cómo no iba a ser su responsabilidad cobrando lo que nos cobran por el agua? ¿Pero a quién le pagamos el recibo?», se ha preguntado el edil popular.

«Pagamos el agua más cara de Galicia, y pagamos por un agua que no consumimos», ha añadido, «el alcalde es el máximo responsable de que por los grifos de Vigo haya salida estos días el agua más amarilla de España». Los populares vigueses han censurado a Caballero que en vez de reinvertir lo cobrado por la concesionaria en mejorar la depuradora se gastara en «dinosetos, aceras y papeleras bonitas». «Tenemos tuberías llenas de óxido por donde pasa el agua que bebemos los vigueses y al alcalde parece no importarle, porque el abastecimiento no lo ve nadie, está bajo tierra y no se puede hacer una foto», abundó este lunes la portavoz Elena Muñoz.

Cruce de acusaciones

La respuesta de Caballero no se ha hecho esperar, devolviendo la responsabilidad de lo sucedido al gobierno gallego. Este martes, el regidor ha vuelto a defender «la potabilidad al cien por cien» del agua en la ciudad y ha retado a quienes lo cuestionan «a que digan por qué». «No es una casualidad lo que está pasando», ha añadido crípticamente, lamentando además que fuera una borrasca la que haya acabado con el problema de la sequía en la ciudad, ya que el embalse de Eirás casi duplicó su capacidad en apenas 24 horas de lluvias.

No obstante, el PP no parece dispuesto a soltar la presa, ahora que al fin han descubierto por dónde desgastar al alcalde. «La garantía del agua es suya, y suya es la responsabilidad. Que no olvide lo que es de su competencia. Él prorrogó un servicio por el que pagamos 45 millones al año. Sin embargo, ha despreciado el tema, y ahora le vale todo con tal de seguir manipulando la opinión pública», ha sentenciado Fidalgo.