Alumnos subiendo al autobús en el primer día del curso
Alumnos subiendo al autobús en el primer día del curso - MIGUEL MUÑIZ
Vuelta a las aulas

El nuevo curso escolar estrena sin incidencias el transporte compartido

El sistema llega a algo más de diez mil alumnos, un 10% del total, repartidos en 121 ayuntamientos de la Comunidad. Las Anpas no han tenido constancia de problemas en el primer día, pero aseguran que estarán vigilantes

SantiagoActualizado:

Tras las vacaciones de verano, casi 200.000 alumnos de infantil y primaria regresaron ayer a las aulas en Galicia. El arranque del curso 2017-2018 estuvo marcado por el estreno de las nuevas líneas de transporte escolar compartido, en las que los alumnos viajarán con el resto de pasajeros de líneas regulares. El nuevo sistema comenzó a funcionar sin incidencias significativas, según remarcaron tanto las consellerías de Educación e Infraestruturas como las asociaciones de padres.

El cambio en los autobuses afecta solamente a 10.199 escolares, fundamentalmente de las provincias de Lugo y Orense, en las que este verano entró en vigor la primera fase del polémico plan de transportes de la Xunta que motivó huelgas y protestas durante los meses de junio y julio. Niños y adolescentes se subirán, en 121 ayuntamientos de Galicia, a un autobús junto a un usuario adulto. Los cambios afectan a unas 600 líneas, aproximadamente el 10% del total.

Coincidiendo con la vuelta a las aulas, el conselleiro de Educación y Cultura, Román Rodríguez, visitó ayer el CEIP López Ferreiro de Santiago de Compostela. Allí explicó que el arranque del transporte compartido está siendo supervisado por el departamento que dirige en colaboración con la Consellería de Infraestruturas. Rodríguez aseguró que mantiene contacto directo con su homóloga Ethel Vázquez para controlar los primeros pasos del plan que, por el momento, se ha estrenado «sin incidencias» y «con total normalidad». Además recordó que existe una «línea roja» marcada por la Xunta de Galicia: garantizar «las rutas, horarios y paradas» del sistema de transporte escolar por delante de los intereses de los usuarios regulares, según informa Ep.

Desde Orense, la titular de Infraestruturas coincidió en el diagnóstico. «Nuestra prioridad es que funcione todo con normalidad y que los niños lleguen a la hora precisa a la escuela y regresen como estaba inicialmente previsto independientemente de si estamos hablando de un autobús convencional o de uso compartido», explicó Ethel Vázquez, quien aseguró que «la prioridad» de su departamento es «garantizar el correcto funcionamiento de los servicios». Una vez que se dé cumplimiento a esta premisa, el siguiente paso, prosiguió la conselleira, es que las empresas trasladen «toda la información con los nuevos horarios» al usuario para que estos puedan utilizar esta modalidad de transporte, especialmente «en el rural».

En la Confederación Galega de Anpas de Centros Públicos (Confapa) tampoco recibieron ayer quejas por la implantación del nuevo sistema. «Está todo tranquilo», aseguró su presidente Virgilio Carballo. «Estamos expectantes a ver cómo se va a desarrollar», subrayó el presidente de Confapa, quien afirma que sus principales «cautelas» son que ahora el transporte escolar pasa a ser transporte de viajeros con reserva de plazas. «El uso y la práctica dirán si el sistema es válido», subrayó Rogelio Carballo.

La Consellería de Infraestruturas ha accedido a una de las demandas de los padres, que estaban preocupados por la convivencia de niños y adultos en el bus. En todas las líneas afectadas por el nuevo sistema viajará un cuidador y éste podrá ejercer un derecho de veto sobre los usuarios problemáticos. Llegado el caso, si detectan que una persona puede poner «en riesgo» la integridad o la convivencia dentro del vehículo, los cuidadores estarán habilitados para prohibir su acceso. La conselleira Ethel Vázquez explicó ayer que, además, la Xunta puso en marcha en el primer día del calendario escolar «un operativo especial», que contó con el refuerzo de la Guardia Civil. Respecto a la posibilidad de que en el futuro se puedan detectar problemas, la titular de Infraestruturas destacó que se ha solicitado a los centros escolares y a las asociaciones de padres y madres que «cualquier incidencia que detecten la trasladen directamente» con el objetivo de que pueda ser solventada «con la máxima agilidad».

Oposición

Tanto la diputada de En Marea Ánxeles Cuña como la del BNG Olalla Rodil lanzaron ayer nuevamente críticas al plan de transporte compartido de la Xunta en una rueda de prensa en el Parlamento. A ellas se sumó también el portavoz parlamentario del PSdeG, Xoaquín Fernández Leiceaga, que pese a no querer entrar en el tema escolar, censuró las deficiencias en la implantación del nuevo plan en general. Leiceaga consideró que la Xunta de Galicia «debe aprender de sus deficiencias» en la elaboración e implementación del plan «para poder mejorar en su aplicación final dentro de un año». El grupo socialista llevará al pleno de esta semana una iniciativa «para que se revise el plan de transporte para conseguir una mayor participación en la definición de las rutas y en la forma de operarlas», explicó su portavoz, que insistió en la necesidad de contar para el mismo con las aportaciones de asociaciones de padres y de los propios ayuntamientos. «Existe un sinnúmero de problemas en el territorio con muchas líneas que están siendo corregidas en la práctica por la actuación de las compañías», agregó. El socialista también recordó que la nueva empresa concesionaria de una línea de A Mariña no ha subrogado a los trabajadores anteriores.

Al margen del nuevo sistema de autobús escolar, tanto En Marea como el BNG reclamaron ayer una mayor financiación de la educación pública y el fin de los conciertos educativos con la privada. Las dos formaciones políticas demandaron, además, la gratuidad de los libros de texto, de los comedores y los autobuses escolares para ayudar a las familias, que afrontan unos gastos muy elevados para la vuelta a las aulas. También pidieron un incremento de la inversión en educación, que debería alcanzar, por lo menos, el 7% del PIB gallego.