Avispas velutinas en una trampa casera - MUÑIZ

Muere un vecino de O Porriño tras sufrir un ataque de avispa velutina

El hombre estaba talando un árbol en el que había un nido de estos insectos y que él no habría visto

SantiagoActualizado:

Un vecino de O Porriño, de 54 años de edad, ha fallecido tras sufrir numerosas picaduras de avispa velutina cuando realizaba trabajos de poda en una finca, según han confirmado a Europa Press fuentes de la Guardia Civil.

Los hechos ocurrieron a primera hora de la tarde del martes en una finca de la parroquia porriñesa de Budiño. Los primeros indicios apuntan a que el hombre estaba talando un árbol en el que había un nido de estos insectos y que él no habría visto.

Al lugar acudió una ambulancia asistencial del 061 y un médico del Punto de Atención Continuada (PAC) de O Porriño. Los sanitarios realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero sólo pudieron certificar el fallecimiento de A.G.L., según confirmaron fuentes sanitarias a Europa Press.

Avance de esta especie

Fue en 2012 cuando la presencia de esta especie invasora en algunas zonas del sur de Galicia hizo saltar todas las alarmas. Cinco años después, y pese a los esfuerzos de apicultores y administración, ni unos ni otros ocultan la realidad: la avispa velutina ha llegado para quedarse y su expansión por la Comunidad es ya imparable. Cada vez son más los concellos que sufren las consecuencias de esta plaga que ataca con especial virulencia a las abejas autóctonas, evitando que realicen con normalidad las labores de polinización, de las que dependen el 70% de los cultivos para consumo humano. «Podríamos decir que está prácticamente fuera de control, porque salvo algunas zonas, está extendida por todo el territorio excepto en lugares fríos o algunas zonas de la montaña de Orense», explica en conversación con ABC, Xesús Asorey, presidente de la Asociación Galega de Apicultores (AGA).

Según este colectivo, las velutinas encontraron en Galicia «el clima idóneo para reproducirse», la ausencia de un depredador que impidiese su avance y «comida suficiente» para instalarse en la Comunidad, restándole espacio a las abejas gallegas. Como resultado, AGA cifra en torno a un 30-40% las pérdidas en la producción apícola derivadas de la presencia de esta especie exótica invasora, lo que ha llevado a los productores a instalar todo tipo de sistemas y trampas caseras para reducir los estragos de la avispa asiática en sus apiarios. «Cada uno por su cuenta inventa un sistema para capturarlas, hay quien rellena frascos con algún líquido atrayente para que vayan ahí pero se captura una cantidad muy pequeña. Es como intentar vaciar el océano a cubos», explica Xesús Asorey.