Estudiantes de Bachillerato realizando las pruebas de acceso a la Universidad en la Facultad de Medicina, Santiago de Compostela
Estudiantes de Bachillerato realizando las pruebas de acceso a la Universidad en la Facultad de Medicina, Santiago de Compostela - MIGUEL MUÑIZ
EDUCACIÓN

Miedo a las nuevas tecnologías en la EBAU

Las posibles trampas preocupan a los examinadores de las pruebas de acceso a la Universidad. Las orejas tienen que estar completamente al descubierto y no se pueden utilizar dispositivos electrónicos como relojes inteligentes o teléfonos móviles.

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La desconfianza hacia las nuevas tecnologías ha llegado a la Avaliación de Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU), antigua selectividad. Durante el periodo de las pruebas realizadas en Galicia -del 11 al 14 de junio- los alumnos han tenido que cumplir ciertas normas con el fin de evitar posibles trampas.

La medida más discutida y polémica es la referida a los posibles «pinganillos», por la cual los jóvenes «deberán mantener los pabellones auditivos despejados». Así lo recoge la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CiUG) en el manual de instrucciones para la realización de las pruebas, publicado en su página web y que los examinados ya conocían previamente.

Estudiantes de Bachillerato como Mónica González o Irene Fariña, quienes están realizando estos días los exámenes de selectividad en la Facultad de Medicina de Santiago, afirman que la norma es una «tontería» y la tachan de «innecesaria». «El pinganillo no se ve», explica Bianca Martínez a ABC, sembrando la duda sobre la utilidad de la nueva norma.

Sin embargo, Andrea Fontán sostiene que «la nueva norma es lógica porque es un examen importante». Por su parte, Lara Castro tampoco quiso criticar la decisión de la CiUG ya que «si lo hacen por algo será».

El famoso «pinganillo» no es la única tecnología que temen los examinadores. La CiUG caracteriza como «material no permitido» a los teléfonos móviles, relojes inteligentes o cualquier otro dispositivo electrónico. Los estudiantes no podrán llevar dichos objetos ni aunque estén apagados y si no cumplen con rigor todas las exigencias serán automáticamente expulsados y evaluados con un cero.

Las calculadoras son también motivo de debate. Los jóvenes no podrán realizar los exámenes con calculadoras que dispongan de capacidad gráfica, evitando así que los alumnos accedan a información que les permita copiar.

Ante todas estas prohibiciones, los alumnos no notaron "excesiva vigilancia» pero sí apreciaron que los examinadores han sido «muy rigurosos con las normas».

Hoy jueves 14 de junio concluye la ABAU en Galicia tras dos días tranquilos y sin irregularidades, quizá por las exhaustivas medidas de control o quizá por la buena fe de los jóvenes aspirantes.