El líder de En Marea, Luís Villares, en rueda de prensa
El líder de En Marea, Luís Villares, en rueda de prensa - MIGUEL MUÑIZ

En Marea ignora el recurso del entorno de Quinteiro y avanza en la consulta

La ejecutiva vota el reglamento y maneja la fecha del 22 de mayo para que las bases opinen sobre el caso

El partido no valora impulsar una revocación después de que la diputada dejara la puerta abierta a aceptarla

SantiagoActualizado:

En Marea se desvía, se para, y a veces da marcha a atrás, pero en el caso Paula Quinteiro pretende llegar hasta el final. Prometió convocar una consulta si la diputada se aferraba al cargo; y en vista de que así ha sido, y salvo sorpresa mayúscula, los inscritos de la confluencia opinarán sobre su continuidad en el grupo parlamentario. El Consello das Mareas, el órgano ejecutivo de la organización, debatió ayer por vía telemática el reglamento de un plebiscito llamado si no a poner el punto final –sus resultados no serán vinculantes—, sí a establecer una inflexión en la larga polémica que agita al rupturismo.

La previsión es que los inscritos del partido instrumental estén llamados a votar el próximo día 22 de mayo. Es la fecha que figura en el documento estudiado por la cúpula, y que refleja entre otros puntos la pregunta final a la que deberá responder la militancia: «¿Consideras que Paula Quinteiro debe dimitir de su cargo como diputada del Parlamento gallego por el uso de su acta de diputada para un asunto particular?». Las urnas, también telemáticas, se abrirían ese martes a las 10.00 y se cerrarían el día siguiente miércoles a las 22.00 horas. Así pues, En Marea contempla que los resultados se den a conocer a primera hora de la mañana del jueves.

Con este escenario, muy plausible según las fuentes consultadas, el equipo de Luís Villares no solo demostraría seguir adelante con sus planes, sino que abortaría el intento del sector crítico por abortar un procedimiento que consideran «ilegítimo». El viernes de la pasada semana, Sara Outeiral y ‘Peyo’ Rivera, dos dirigentes situados en el entorno de Quinteiro, elevaron un recurso al Comité de Garantías para intentar paralizar la consulta. En su queja, pedían a la dirección del partido que certificara sus intenciones y le exigían una documentación que les fue remitida de inmediato. «Básicamente lo que pedían era el acta del Consello das Mareas y se les entregó», sostienen.

Las mismas fuentes indican, además, que el procedimiento de consulta –incluido en los acuerdos fundacionales de Vigo para preguntar sobre «asuntos de especial relevancia política»— brinda «todas las garantías» para que la implicada pueda defenderse ante los simpatizantes. Ése es quizá el principal punto de choque entre los partidarios del proceso, entre los que figura Villares y sus colaboradores en el mando de En Marea, y una heterogénea lista de detractores encabezada naturalmente por Quinteiro y seguida por todos aquellos que son contrarios al rumbo del partido y a su líder, como Podemos (que no está representado como tal en la cúpula) y personas vinculadas a Anova y las mareas locales.

En una entrevista concedida a Europa Press, la parlamentaria se quejó amargamente de un camino que, a su criterio, le priva de la posibilidad de desmontar el «relato» oficial de los hechos: aquel que la sitúa a ella, la madrugada del pasado 18 de marzo, como obstáculo para realizar una identificación policial a unos sospechosos de actos vandálicos en Santiago. «Yo no participé en ningún acto vandálico y que lo que se traslada es falso», dijo. Lo que se traslada, también, es que Quinteiro usó indebidamente de su credencial como diputada, algo que En Marea considera como un «privilegio» impropio de sus cargos.

La dirección de la confluencia no solo no cree que la diputada tiene blindado su derecho a la defensa, sino que, tal y como afirman voces del partido a este diario, dio «todas las explicaciones que ella consideró» en la reunión de la ejecutiva a la que fue convocada. Incluso si su intención era comunicarse directamente con la militancia, también aún dispone de un canal para hacerlo, señalan. Puede presentar «un escrito» que será compartido en la web de En Marea durante «el propio momento de la votación».

La revocación

Mientras tanto Villares opta por el perfil bajo. La consulta fue su gran paso adelante para depurar el conflicto entre la dirección de En Marea y el grupo parlamentario, y ahora, al margen de confiar en que Quinteiro tome nota de la opinión de las bases, se remite, como hizo ayer, a todo lo que dicte la coordinadora.

Tampoco dio respuesta a la posibilidad abierta por Quinteiro de someterse a un proceso revocatorio: el recurso final de En Marea para forzar el cese de un cargo previa convocatoria de su asamblea, el conocido como Plenario. «No tengo problema en someterme a la opinión de las bases, pero con los mecanismos garantistas que nos dotamos», manifestó la diputada, en un intento por dejar en el aire una hipótesis que En Marea, al menos hasta el momento, se niega a contemplar. «No la hemos tomado en consideración, ni se llegó a discutir», aclara una fuente.

Lo mismo sucede en Podemos, partido en el que milita Quinteiro dentro de la corriente anticapitalista. Ayer, su secretaria general en Galicia, Carmen Santos, declaro no tener «mucho más que añadir», una filosofía que hizo extensiva también a la revocación de su compañera. Simplemente manifestó su «máximo respeto» a los procesos de la confluencia, siempre y cuando respeten los «mecanismos legales» internos, y dejó patente la distancia que separa a ambas formaciones en cuanto a la resolución de los conflictos. «En Podemos pudisteis ver que se gestionaron de forma distinta», espetó.