Carroza de la Igualdad, de Thomas Hirschhorn instalada en el Marco
Carroza de la Igualdad, de Thomas Hirschhorn instalada en el Marco - ABC

Marco, un museo en el limbo

Sin director y con problemas presupuestarios, el centro de arte contemporáneo de Vigo quedará sin contenido en enero

SantiagoActualizado:

En el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (Marco) ya solo queda una exposición situada en la primera planta. La muestra titulada «La timidez de las copas de los árboles» se recogerá el próximo 7 de enero y probablemente dejará al edificio vacío de contenido. Coincidiendo con el 15ª aniversario de la inauguración del centro, a mediados de noviembre, su último director, Iñaki Martínez Antelo, abandonaba la institución. El patronato de la fundación Marco no ha elegido aún un sustituto y el futuro del proyecto pende de un hilo. La preocupación se ha instalado entre la comunidad artística. Tras las ambiguas declaraciones del alcalde de la ciudad, temen que el Marco deje de ser un centro de arte contemporáneo para convertirse en un contenedor que acoja otro tipo de eventos, incluso, no necesariamente vinculados a la cultura.

La marcha de Martínez Antelo llevaba encima de la mesa desde hace casi un año. En diciembre de 2016 el director del Marco anunciaba que se iría al finalizar su contrato. Lo hacía tras once años en el cargo y tras «demasiado tiempo trabajando en una situación muy complicada, con unos presupuestos al límite de lo razonable para un centro de sus dimensiones y características», según él mismo manifestó a través de un comunicado de la dirección. Con la crisis económica los recortes llegaron al Marco. Si en 2011 el museo contaba con un presupuesto de 1,6 millones de euros, este año tuvo que funcionar con la mitad. Tras la fusión de las antiguas cajas, Caixanova desapareció, la Diputación de Pontevedra salió del patronato y la Xunta y el Ministerio de Cultura redujeron considerablemente sus aportaciones. En la actualidad el Ayuntamiento de la ciudad olívica paga el 75% de las facturas e intenta hacerse con el control del órgano de dirección para reorientar el museo y adaptarlo «a lo que demanda Vigo».

El alcalde Abel Caballero lleva meses sin explicar claramente cuál es su proyecto para el Marco. Esta misma semana esquivó la cuestión con un ambiguo «se va a hacer todo lo que se tenga que hacer» y sobre cuál será su futuro se limitó a un lacónico «va a ir muy bien». Pero a lo largo del último año ha dado algunas pistas acerca de las intenciones del Ayuntamiento. En su comunicado de despedida Iñaki Martínez ya dejaba entrever cierto cansancio por tener que defender sus funciones como centro de arte contemporáneo y por tratar de «mantener la calidad de la programación y la independencia en la gestión». En diferentes entrevistas, Caballero ha abogado por un museo más popular, por sustituir el concepto de arte contemporáneo por moderno, porque «no somos el Reina Sofía y no tenemos el Guernica» e incluso ha trascendido una propuesta frustrada del Consitorio para que el Marco acogiese un desfile de moda patrocinado por unos grandes almacenes.

Con el anuncio de su salida en diciembre pasado, Iñaki Martínez pretendía avisar con la suficiente antelación para que las instituciones tuviesen tiempo para organizar un concurso para elegir a su sucesor. Pero de momento no ha sido convocado. En junio el Ayuntamiento vigués maniobraba para lograr la mayoría necesaria en el órgano de gobierno del centro que le evitase ese trámite. Al ser el mayor aportador de fondos, cambió el artículo 16 de los estatutos, relacionado con los vocales. De este modo, el Consistorio tendría ocho representantes, la Xunta, dos, y el Ministerio de Cultura, uno. La nueva composición garantizaría cumplir con el artículo 20 en el que se ofrece la posibilidad de nombrar directamente al director si lo aprueban las dos terceras partes del patronato. Pero la jugada ha quedado frustrada dado que el Protectorado de Fundaciones de la Xunta tumbó la modificación de los estatutos impulsada por el Ayuntamiento.

La posición de la Xunta

Este miércoles, los dos representantes de la Xunta declinaron acudir a la última reunión del órgano de gobierno del Marco. Aducen que no volverán hasta que no se convoque un concurso para designar al nuevo director. Pero Abel Caballero replicó que la Xunta ya se marchó del museo cuando rebajó su aportación anual de 300.000 a 100.000 euros. El alcalde vigués reclama al Gobierno de Feijóo 600.000 euros. En la cifra incluye también los 300.000 que ponía en el pasado Caixanova, ya que responsabiliza a Feijóo de tomar una «decisión equivocada» al promover la fusión de las cajas.

La Consellería de Cultura, sin embargo, «no va a valorar ningún cambio en su aportación económica hasta que el Ayuntamiento de Vigo informe sobre cuál va a ser el futuro del Marco». Pese a formar parte del patronato la Xunta «no fue informada ni del procedimiento de elección ni de los objetivos artísticos» que pretende el Ayuntamiento. Fuentes de Cultura sostienen que la intención es que el museo prosiga la línea que ha mantenida durante los últimos años. Pero de momento, el Marco continúa en el limbo