Un vecino de Abelenda das PenaS, en Carballeda de Avia, intenta sofocar las llamas - BRAIS LORENZO/EFE

Los incendiarios y el abandono del medio rural, principales causas según los expertos

Reclaman cumplir la ley de montes, que obliga a limpiar la vegetación próxima a las viviendas

SantiagoActualizado:

Once años después de la voraz ola de incendios que sembró en caos en Galicia en el año 2006, la Comunidad gallega vuelve a verse sacudida por el efecto devastador de las llamas. El rosario de fuegos que afecta a los montes gallegos desde el pasado fin de semana deja ya cuatro fallecidos, más de cien focos en las cuatro provincias, miles de hectáreas arrasadas, y una pregunta en el aire que nadie sabe contestar con certeza: ¿Por qué arde el monte en Galicia? Todos los agentes implicados en el estudio, prevención y extinción de incendios coinciden en señalar la mano del hombre como principal causay recuerdan que, según los datos difundidos por la Xunta, tres de cada cuatro focos iniciados en la región son provocados. Sin embargo, expertos consultados por ABC apuntan otras causas como la creciente despoblación de los núcleos rurales o la falta de ordenación del monte gallego para explicar el hecho de que año tras año esta comunidad sea una de las más afectadas por la lacra de los incendios.

«Las condiciones climatológicas en Galicia hacen que la vegetación crezca más de lo normal y se acerque a las viviendas mientras, paralelamente, la ordenación del territorio ha hecho que las casas se construyan cada vez más al lado del monte. Esta situación provoca que una pequeña chispa que prende en el monte acabe generando un problema de seguridad ciudadana por la proximidad del fuego a las casas», explica Edelmiro López Iglesias, experto en política agraria y uno de los miembros de la comisión técnica independiente que analizó por mandato del Parlamento portugués las causas del devastador incendio en Pedrógão Grande.

Sin poner en duda la intencionalidad de la mayoría de los focos declarados este fin de semana, Iglesias rechaza hablar de una «trama» organizada con la intención de prender varios focos simultáneos en territorio gallego. «Ya en 2006 hubo una investigación muy rigurosa por parte de la Guardia Civil y la Fiscalía de Medio Ambiente que no detectó la existencia de ningún tipo de grupo organizado», añade el experto en relación a la ola de fuegos que calcinó 92.000 hectáreas en Galicia hace más de una década. Las fuerzas y cuerpos de seguridad sí han detenido en lo que va de año a más de 50 incendiarios en esta región que actuaron de forma aislada; aunque la práctica totalidad de ellos ha logrado eludir la prisión. Del mismo modo, el también profesor universitario insiste en desmentir las informaciones que apuntan a que la actual Ley de Montes abre la puerta a la recalificación de terrenos quemados. En este sentido, recuerda que para que se produzca cualquier cambio de titular de un terreno pasto de las llamas deben pasar, salvo en situaciones de «excepcional interés público», 30 años. Edelmiro López Iglesias concluye que la ola de incendios debe servir como «una llamada de atención de que algo estamos haciendo mal». Entre las asignaturas pendientes para el experto, la necesidad de abordar una «reordenación del territorio» en el medio rural gallego y la obligación de «tomarse en serio» la actual legislación autonómica, que obliga a los propietarios a mantener una franja de seguridad de 50 metros limpia de maleza.