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La granja del horror

Hallan decenas de vacas muertas de hambre en una granja de Lugo

Había sacos de comida cargados de cadáveres en avanzado estado de putrefacción y huesos

Cadáveres de vacas entre restos de abono
Cadáveres de vacas entre restos de abono - GUARDIA CIVIL

Cadáveres en avanzado estado de descomposición, vacas desnutridas y con heridas en el cuerpo y abono acumulado de más de 50 centímetros de espesor. Ésta es, a grandes rasgos, la estampa que una patrulla del Seprona se encontró al acceder a una explotación láctea de Chantada hace unos días. Según la documentación de la granja, el número de animales censados era de 63, pero de ellos más de cuarenta habrían muerto por falta de alimento y agua. Las reses que permanecían con vida cuando los agentes irrumpieron en la instalación se movían entre restos óseos mezclados con excrementos y estaban «en un estado físico lamentable», tal y como explicaron los guardias.

La inspección se originó porque la Guardia Civil «tuvo conocimiento de una elevada mortandad de vacas» dedicadas a la explotación ganadera en esta localidad lucense, por lo que se movilizó a varios efectivos que verificaron los hechos y procedieron a inmovilizar con carácter urgente la instalación. El informe que los agentes del Seprona redactaron tras el perturbador descubrimiento evidencia unas «pésimas condiciones sanitarias y estructurales» y contabiliza hasta una veintena de bovinos de raza frisona de diferentes edades «en un estado grave de desnutrición» y con úlceras abiertas por todo el cuerpo. Igualmente, indican los guardias, se encontraron un pasillo de alimentación para los animales en el que había sacos de tela de gran capacidad —algunos de ellos de un kilo, refieren— que habían llenado de restos óseos y cadáveres putrefactos mezclados con restos de comida para animales.

Vacas muertas en el interior de la granja
Vacas muertas en el interior de la granja- GC

Cadáveres dentro y fuera

El relato de los agentes no solo se ciñe al interior de la explotación, sino que describe también la fotografía de los alrededores de esta granja cuyo propietario está siendo investigado por un presunto delito de maltrato animal. En los aledaños de las instalaciones había más cadáveres en distintas fases de descomposición y más esqueletos. Según el Seprona, los silos de forraje con los que los animales tendrían que haber sido alimentados se terminaron en febrero. El recuento final, en el que colaboraron servicios veterinarios de la Xunta del área de Monforte de Lemos, dio como resultado 40 vacas muertas y 24 con signos extremos de desnutrición.

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