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Se hace pasar por brujo para abusar sexualmente de la hija de una clienta con su connivencia

El acusado le hizo pensar que la menor era la reencarnación de una diosa en la tierra para mantener relaciones con ella

SantiagoActualizado:

Un vecino de La Coruña que se hizo pasar por brujo y vidente para abusar sexualmente de la hija de una clienta se sentará la próxima semana en el banquillo de los acusados para enfrentarse a una petición de condena de once años de prisión. A la misma pena se enfrenta la madre de la menor, a la que el fiscal acusa de ser conocedora de los hechos y no hacer nada para evitarlo. Según el escrito de acusación al que ha tenido acceso ABC, el presunto vidente aprovechó su condición para acercarse a la madre, que entró en contacto con él debido a unos problemas maritales. El Ministerio Público recalca que él «se aprovechó de la afición que la misma tenía por la astrología, las consultas a videntes, la brujería y los temas esotéricos en general, para obtener regalos personales de aquella y el cobro de una cantidad mensual de 500 euros por la ayuda que le prestaba al matrimonio en el comercio, todo ello a espaldas del esposo de la también acusada».

Estas concesiones y otras las consiguió tras hacerse pasar ante ella, al menos desde siete años antes, «como persona con poderes paranormales, que le habían sido traspasados supuestamente por un chamán ya fallecido». Pero este relato fue más allá y, atraído por la hija de su amiga, «trató de ganar progresivamente también la confianza de esta y de embaucarla de un modo parecido al que había empleado con su madre, para lo cual se propuso aprovechar la circunstancia de que, a ojos de la niña, era él una persona muy cercana al círculo familiar, especialmente a su madre, y, por tanto, no despertaría su conducta tantos recelos como la de un desconocido. Todo ello -prosigue el fiscal- con el objetivo último de llegar a mantener a corto plazo relaciones sexuales con dicha menor, y siendo perfecto conocedor, además, de la edad que la niña tenía (menor de edad)». Así, y para ganarse la confianza y el respeto de la menor, el presunto brujo le hizo pensar que ella era la reencarnación de la diosa Oda en la tierra y que él era su marido.

No tiene patologías psiquiátricas

El fiscal no alberga dudas sobre la capacidad de la madre para poder frenar la relación en caso de que así lo hubiese querido e insiste en que pese a su «carácter crédulo y fantasioso». Y es que, según el examen médico forense que le fue realizado en este procedimiento, no padecía ninguna alteración de sus facultades cognoscitivas ni volitivas ni taras psicológicas o patologías psiquiátricas «que disminuyesen su capacidad para percibir correctamente la realidad». La acusación también sostiene que la progenitora tuvo enseguida sobrados motivos para sospechar de las lúbricas intenciones del vidente para con su hija y de que, en un estado más avanzado de la relación, «los encuentros íntimos entre ambos habían comenzado ya a producirse».

Ante la gravedad de los hechos relatados, el Ministerio fiscal solicita la misma pena para los dos acusados: el brujo y la madre de la víctima, que se enfrentan a más de once años de prisión. Además, en el caso de la progenitora, solicita una medida de libertad vigilada consistente en la prohibición durante siete años de la comunicación por cualquier medio con su hija y de acercamiento a menos de 500 metros de la misma.