El falso médico a su llegada a la Audiencia de Castellón
El falso médico a su llegada a la Audiencia de Castellón - EFE

El falso médico, contra la cuerdas

Coté se sentó esta semana en el banquillo para reencontrarse con los pacientes a los que, presuntamente, trató sin tener formación. Él defiende que cursó «medicina osteopática» en Estados Unidos. El fiscal le pide 23 años de prisión

SantiagoActualizado:

El falso médico ferrolano José Manuel López, alias Coté, se sentó esta semana en el banquillo de los acusados de la Audiencia provincial de Castellón en lo que será la antesala del juicio que le espera en Ferrol y por el que se enfrenta a 334 años de prisión. A espera de fecha para la vista oral en Galicia, el falso doctor permanece inmerso en un proceso judicial por las prácticas médicas que presuntamente desarrolló en una clínica de Vinaroz tras su excarcelación en 2008. En la primera sesión, Coté negó los hechos que se le imputan y se justificó esgrimiendo que cursó «medicina osteopática» en Estados Unidos, un título que según dijo ante el tribunal es igual al de medicina en ese país americano, pero que nunca consiguió homologar en España según su propio testimonio.

A lo largo de la semana han sido más de una veintena las personas que han narrado su experiencia en la clínica donde presuntamente Coté los atendía, y al que su colega (también en el banquillo) presentaba como una «eminencia». Todos reconocen, en consonancia con los testimonios de los 129 pacientes que componen la acusación particular en Ferrol, que durante las consultas Coté hacía gala de su formación y de sus titulaciones en el extranjero. Un currículum simulado con el que se ganaba su confianza para, supuestamente, cobrar cantidades exageradas por las que muchos pacientes siguen hipotecados. En el caso de un denunciante de la causa abierta en Ferrol, la factura llegó a los 190.000 euros tras un diagnóstico que hablaba de que tenía el «cerebro envejecido» y una «infección de páncreas». Igual de desmesurados son otros desembolsos que muchas víctimas pagaron antes de que se destapase el engaño durante la «Operación Zen». Entre ellos, por ejemplo, los 80.000 euros que una mujer abonó después de pedir ayuda a Coté «por un adormecimiento en una pierna».

Las coincidencias entre los relatos de los expacientes del Levante y los gallegos marcaron los escritos de acusación de los dos casos, en los que los fiscales no dudan a la hora de advertir el peligro que estas personas corrieron entrando en esas consultas. «Sus tratamientos consistían, en ocasiones, en el suministro de sustancias no especificadas cuya toxicidad no ha llegado a ser determinada, pero también, en algunos supuestos, en la realización de auténticas operaciones quirúrgicas con el consiguiente quebranto de la integridad física de sus víctimas», reflejó el fiscal de Ferrol en su acusación. Mientras, en sala y delante del propio Coté, la Fiscalía de Castellón aseguró que en el registro de la clínica se encontraron productos «caducados y no autorizados» por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios. Unas conclusiones calcadas al informe emitido años atrás después de la entrada de los agentes en la consulta de Ferrol.

«Dolores insoportables»

Coté está acompañado en el banquillo por el gerente de la clínica de Vinaroz, que se enfrenta a los mismos delitos y que llegó a denominar las acusaciones del fiscal como «un relato lacrimógeno», para declarar que él es titulado superior en terapias naturales por la Universidad de El Escorial y que en la clínica se llevaban a cabo tratamientos médico-estéticos y homeopáticos. Pero los testimonios de quienes la frecuentaron, lejos de plegarse a esta versión, aseguran que llegaban a realizar operaciones con anestesia local por las que en algún caso tuvieron que ser atendidos en urgencias y que les causaron «insoportables dolores».

El juicio por estafa, intrusismo, contra la salud pública y varios delitos de lesiones se retomará la próxima semana con nuevas declaraciones por parte de las víctimas y las pruebas periciales.