Viajeros adultos y menores, en la estación de autobuses de Santiago
Viajeros adultos y menores, en la estación de autobuses de Santiago - MIGUEL MUÑIZ

Diez mil alumnos compartirán bus con adultos durante el curso

Un total de 382 cuidadores velarán por la seguridad en 513 líneas

SantiagoActualizado:

La implantación del transporte escolar de uso compartido afectará a uno de cada diez alumnos que ya toman el autobús con regularidad para ir a clase. Ellos serán el termómetro que determine si el plan de la Xunta acaba por afianzarse, después de meses de huelgas, negociaciones maratonianas y denuncias interpuestas en los tribunales. A partir del próximo 11 de septiembre, coincidiendo con un nuevo inicio del curso, un total de 10.199 alumnos están llamados a compartir asiento con viajeros de uso regular. La puntualidad de las rutas y la buena convivencia dentro de los vehículos absorbe estos días el trabajo de la Consellería de Infraestruturas, en contacto permanente tanto con las compañías como con la comunidad estudiantil.

El autobús compartido es uno de los puntales de la reforma integral que está acometiendo el Gobierno. Esta vez, se acoplará por fases. En agosto entraron en vigor los primeros 42 contratos, casi seiscientas líneas. Fue la avanzadilla de un plan que persigue ahora a cambiar las rutinas del transporte escolar, sobre todo en el rural, donde combinar la eficiencia con la prestación de un servicio público ha generado más de un quebradero de cabeza al departamento de Ethel Vázquez. Los sinsabores de la conflictividad podrán sin embargo disolverse el lunes si todo fluye según lo esperado.

La misma escena, reconocible por la aparición del mismo distintivo azul, se repetirá en 513 líneas, fundamentalmente de las zonas menos pobladas. Niños y adolescentes se subirán, en 121 concellos de Galicia, a un autobús junto a un usuario adulto, aunque se buscará que ocupen diferentes espacios en el interior. Por provincias, 1.007 alumnos tendrán plaza en La Coruña y 1.190 en Lugo. Pero será en la provincia de Pontevedra y en la de Orense donde se movilizará un mayor número de viajeros menores, con 2.639 y 4.356 respectivamente. Entre todos, suponen el 12% del total de usuarios de transporte escolar de toda Galicia. Una comunidad que suma un montante global de 88.340 alumnos.

Cifras al margen, la Consellería trata de atar todos los cabos para que el inicio del curso no depare incidentes indeseados en las nuevas rutas. Como medida de prevención, la Xunta obliga a las compañías a contratar a un cuidador que haga cargo de velar por la buena convivencia entre los viajeros regulares y los estudiantes. En esta primera fase, serán 382, y algunos podrán desarrollar sus labores de vigilancia en varias líneas.

Poder de veto

Después de que algunas asociaciones de padres mostraron sus dudas respecto a la seguridad, la administración decidió cargar de poderes a la figura del cuidador. Como publicó ABC, el Ejecutivo autonómico les entregó a todos una instrucción en la que se les informa que pueden ejercer un derecho de veto sobre los usuarios problemáticos. Llegado el caso, si detectan que una persona puede poner «en riesgo» la integridad o la convivencia dentro del autobús, estarán habilitados para prohibir su acceso.