Pleno extraordinario de la Real Academia Galega en el Día das Letras
Pleno extraordinario de la Real Academia Galega en el Día das Letras - CABALAR/EFE

La RAG destaca el «insólito compromiso» de la autora homenajeada con el gallego

El Teatro Principal de Pontevedra, ciudad en la que vivió la escritora, acogió el acto central en su honor. Los académicos destacaron su «amor por la palabra» y su visión «apologista y reivindicativa» del idioma

SantiagoActualizado:

Escritora, profesora, editora y activista a favor de la lengua y la cultura. La Real Academia Galega (RAG) repasó ayer la trayectoria de la autora homenajeada en el Día das Letras Galegas de 2018, María Victoria Moreno, durante el pleno extraordinario que cada año celebra la institución con motivo de esta jornada. Desde Pontevedra, ciudad en la que la escritora ejerció como «vecina ilustre», el presidente del organismo, Víctor Freixanes, junto con otros tres académicos, fueron los encargados de ensalzar la «proeza intelectual» que protagonizó Moreno en su época, mostrando un «insólito» compromiso cívico y literario con el gallego. Así lo subrayó Alonso Montero, expresidente de la RAG y buen amigo de la homenajeada, con la que coincidió durante su etapa como docente en Lugo en la década de 1960. «Fue una profesora entusiasta y entregada y una intérprete sagaz de obras en gallego», recordó Alonso Montero.

Años después de llegar a Galicia desde su Extremadura natal, Moreno —añadió el académico— era ya una autora que escribía en gallego «desde dentro del gallego», puesto que fue capaz de adquirir un «admirable dominio» de su léxico, de su gramática y de sus expresiones; convirtiéndose así «no solo en escritora, sino en apologista y reivindicadora» del idioma. Según Alonso Montero, su labor desencadenó un «despertar cultural» que, en pleno franquismo, «no tenía precedentes» y que provocó, dijo, «un «enfado entre mucha gente bien pensante».

La también académica Marilar Aleixandre fue la encargada de repasar la vida y la obra de la autora desde la perspectiva de género. Recordó cómo la homenajeada dedicó buena parte de su obra a «desarmar estereotipos» y cambiar representaciones sociales que «limitaban» los roles y actividades de las mujeres», algo que logró «en circunstancias no siempre fáciles». «Sus escritos autobiográficos revelan el modo en el que ella, como muchas mujeres en esos años y aún hoy, se vio obligada a escoger entre planchar o escribir y a dejar de escribir por planchar», subrayó Aleixandre, al tiempo que matizó que, con todo, María Victoria Moreno fue capaz de elaborar una obra narrativa y ensayística «de gran calidad».

A continuación, Fina Casalderrey, académica y amiga personal de Moreno, pronunció una intervención en la que definió a la autora como «un viento de la tierra que, por su compromiso en el vivir, adquiere la nacionalidad gallega en tiempos en los que el viento no era precisamente brisa». En paralelo, Casalderrey realizó un amplio repaso de la obra de la homenajeada, que fue relacionando con los acontecimientos más importantes de su vida y en la que, aseguró, se ve «el rastro de ese amor por la palabra» y su «compromiso inquebrantable» con el idioma gallego. «Este compromiso con la cultura y con la normalización de la lengua sobraría para que, entre los elegidos de nuestras Letras, figure, grabado a fuego, el nombre de esta catedrática, maestra vocacional, cuyo magisterio cosechó tantas adhesiones», concluyó.

Gallega de corazón

El encargado de cerrar el acto fue el presidente de la RAG, Víctor Freixanes, que subrayó que los factores que determinaron la elección de Moreno como homenajeada este año en el Día das Letras Galegas fueron su condición de profesora —para «reivindicar a los profesores que trabajan en favor de la lengua»— y su preocupación por las nuevas generaciones, un objetivo por el que ha llamado a «unir esfuerzos». También el hecho de que, naciendo y formándose fuera de Galicia «de repente» descubriese «un país, una gente, una lengua» y se comprometiese «decisivamente con ello». «No sé si es mérito de Moreno o del país, que somos capaces de seducir e incorporar voces a la causa común del gallego, de fuera y de dentro de la casa», apostilló Freixanes.