Frente acristalado de la vivienda particular de los Chipperfield en Corrubedo, Ribeira, La Coruña
Frente acristalado de la vivienda particular de los Chipperfield en Corrubedo, Ribeira, La Coruña

Corrubedo, refugio de los Chipperfield frente al mar

El arquitecto londinense, responsable de la ampliación de la sede de la Royal Academy, elige desde hace más de quince años la ría de Arousa como lugar de descanso

SantiagoActualizado:

Como un niño despistado, o rebelde, responsable a la hora de guardar la fila, pero incapaz de apartar sus ojos del objeto de su fascinación, la casa de los Chipperfield en Corrubedo vuelca su mirada al mar. La vivienda particular construida desde 1996-2002 entre la línea de costa y la vida interna de la villa de pescadores coruñesa se alinea obediente entre medianeras con sus edificaciones vecinas, si bien, mientras otras protegen sus espaldas de las inclemencias de la ría de Arousa, la residencia de verano de los Chipperfield mira al mar, dejando para la calle principal una sobria puerta de acceso y una fachada prácticamente ciega. La genialidad del arquitecto londinense consigue la integración silenciosa de esta edificación singular que, discreta en su audacia, parece haber estado siempre ahí. Como su propia familia, que desde hace más de quince años elige su refugio en Galicia como lugar de descanso. ¿Por qué? «En otros lugares llevas la palabra turista pegada en la frente. Pero aquí se puede vivir realmente. Es un lugar para esas idílicas vacaciones que esperas que tus hijos recuerden toda su vida. Mi hija celebró su décimo cumpleaños navegando bajo la luz de la luna», confesó el arquitecto a la revista de decoración, arquitectura y diseño AD.

Fachada al mar de la vivienda

Chipperfield (Londres, 1953), responsable de la ampliación de la sede de la Royal Academy de Londres que la institución en la que el mismo ingresó en 2008 abrirá al público este fin de semana coincidiendo con su 250 aniversario, ha salpicado su obra por distintas partes del globo con proyectos de nueva planta como el Museo de River y Rowningy (Henley, Inglaterra) o el Museo Jumex, de Ciudad de México, y apreciadas intervenciones en edificaciones con historia como el Neues Museum de Berlin o la restauración del Museo de Literatura Moderna en la ciudad alemana de Marbach. No obstante, su proyecto más personal, aquel en el que el reputado arquitecto tuvo como cliente a su propia familia, se ubica en la costa gallega, a las puertas del Parque Natural del Complejo Dunar de Corrubedo. No es el primero en su oficio seducido por este enclave. El pontevedrés Alejandro de la Sota (1913-1996) fue el primero de una larga lista que reparó en la autenticidad de la parroquia ribeirense. Como David Chipperfield y su esposa Evelyn Stern en su primeros años de veraneo en la zona, De la Sota alquilaba cada año una modesta casa en Corrubedo. Otros, como José Manuel Gallego Jorreto (O Carballiño, Orense, 1936), dejarían su impronta y su sello, levantando una vivienda unifamiliar que desde principios de los 70 se alza cuidadosamente integrada sobre la playa de A Ladeira. Gallego Jorreto fue precisamente a de las primeras voces que abogó por la declaración de parque natural de la dunas de Corrubedo ejerciendo un compromiso con el territorio del que también hace gala Chipperfield, impulsor de la Fundación Rede de Innovación Arousa (RIA), con el fin de combinar el crecimiento económico de la ría de Arousa y el área del Barbanza con un desarrollo urbano sostenible. Iago Seara (Orense, 1948), otro de los arquitectos con residencia de verano en Corrubedo, cuenta que llegó a Ribeira en 1988 en comisión de servizos para inspeccionar el dolmen de Axeito. Se enamoró del lugar, y a principios de los 90 sumó su casa de verano a la amplia lista de viviendas de autor que atesora la villa coruñesa.

La vivienda de los Chipperfield en Corrubedo cuenta con 210 metros cuadrados distribuidos en una planta baja -semienterrada y levantada sobre las rocas, con acceso directo a la playa-, primera planta -con su característico frente acristalado abierto al mar-, segunda planta y azotea. La pasión de su familia por el mar y las exigencias de la vida deseada fuera del trajín de Londres, ha dicho, han sido las directrices que guiaron su trazo en el diseño de una pieza más del puzzle marinero de Corrubedo.