Yate de lujo Maybe, de Metalships
Yate de lujo Maybe, de Metalships - ABC
La recuperación de los astilleros

La construcción naval mira hacia el lujo

El minicrucero de Barreras podría ayudar a Galicia a abrirse paso en este sector

SantiagoActualizado:

Los astilleros gallegos quieren hacerse un nombre en el segmento del lujo. Con la crisis de precios del petróleo, hoy ya superada, la producción de las gradas mundiales se orientó hacia los barcos de pasaje. Pero además de los grandes cruceros, los megayates o los ferris, las armadoras han encontrado un nicho sin explotar en el turismo más exclusivo. Son los llamados cruceros de lujo para la expedición y aventura. El billete puede llegar a rondar los 15.000 euros y, según la definición más extendida, están dirigidos a aquellas personas con unos ingresos superiores a los 300.000 dólares anuales, que en el caso de Estados Unidos, representan el 1% de la población.

Desde principios de este año, Barreras construye ya en sus gradas de Vigo uno de estos minicruceros de lujo, encargado por Ritz Cartlon, una marca de hoteles y resorts propiedad de la mayor multinacional hotelera del mundo, la estadounidense Marriot. «Los empresarios tenemos que estar siempre atentos a lo que hay en el mercado. Es un sector en el que nos costó muchísimo trabajo entrar. Fue difícil conseguir este contrato porque Barreras no tiene experiencia en este tipo de barcos y ni siquiera en España hay experiencia», explica el director del astillero vigués, José García Costas. El buque, de 190 metros de eslora y capacidad para 298 pasajeros costará alrededor de 250 millones de euros. Si el cliente queda satisfecho podrían llegar más encargos. «Esperamos que en un corto espacio de tiempo se pueda poner en marcha el segundo y el tercero, pero no sé cuando», explica García Costas.

Otro astillero vigués, Metalships, del grupo Rodman, lleva también algunos años intentando hacerse un hueco en el sector del lujo. El pasado verano la compañía armadora noruega Nordic Cruise Company anunciaba que la firma construiría cuatro minicruceros de lujo, con capacidad para 220 pasajeros. Pero Alberto Iglesias, director general del astillero, rebaja las expectativas y explica que de momento «no hay nada cerrado». Las negociaciones para lograr un contrato pueden prolongarse entre nueve meses y un año, afirma Iglesias. Debido a las grandes inversiones necesarias, además, ambas partes tienen que buscar financiación y no siempre se consigue. Iglesias se muestra más esperanzado con la construcción de una goleta de pasaje de superlujo de 130 metros de eslora y capacidad para 200 pasajeros para la compañía Sea Cloud Cruises, con sede en Hamburgo está especializada en este tipo de sector desde el año 1979. En su página web ofrece cruceros de una semana a partir de unos 6.000 euros.

Experiencia

Metalships tiene ya experiencia en los veleros de lujo. En 2014 empezaba la rehabilitación del Xarifa, una velero encargado en 1927 por el regatista Franklin Morse Singer, hijo del fabricante de las máquinas de coser. Los astilleros del grupo Rodman también terminaron el megayate que pretendía construirse el empresario gallego afincado en Madrid, Fernando Fernández Tapias, en la Factoría Naval de Marín. Con la crisis económica había quedado a medio hacer. Con 59 metros de eslora, cinco cubiertas, piscina, ascensor panorámico y un camarote principal de 60 metros cuadrados, Metalships encontró comprador, pero los nuevos propietarios lo tienen a la venta por unos 35 millones de euros.

Velero Xarifa, rehabilitado por Metalships
Velero Xarifa, rehabilitado por Metalships - ABC

Tras años fabricando buques offshore de asistencia a plataformas petrolíferas que trabajan en condiciones meteorológicas extremas, los astilleros gallegos poseen una importante capacidad constructora. «En el caso de los megayates, desde el punto de vista de instalaciones es sencillísimo, lo hacemos mucho mejor de lo que lo hace un fabricante tradicional de este tipo de embarcaciones. ¿Donde está dificultad de estos barcos?, en la pintura y en la habilitación, las zonas de camarotes», indica Iglesias. Desde Barreras, García Costas se muestra convencido de que pese al reto que supone la construcción del minicrucero de Ritz Carlton, «en Galicia hay todo lo necesario para poder hacer este barco». El director de uno de los astilleros más antiguos de España explica que la industria auxiliar gallega «tiene la experiencia y el grado de conocimiento que nosotros necesitamos», aunque considera necesario que las auxiliares incrementen su tamaño.

En la habilitación interior del minicrucero para Ritz Carlton trabaja ya la compañía Regenasa, con sede en Mos. «Empezamos en 2012 construyendo parte del Pegaso, del astillero Freire», explica Camilo Fernández, director general de la empresa. El barco fue encargado por el mexicano Alejandro Burillo Azcárraga, sobrino del fundador de Televisa como buque oceanográfico de lujo, pero unos años después volvió al astillero para que se reformasen las salas destinadas a laboratorios por camarotes similares a la suite principal con la que ya contaba tras ser adquirido por un jeque árabe. En Regenasa trabajaron también en la habilitación del Maybe y ahora están inmersos en la construcción de los camarotes de la tripulación del minicrucero de Barreras. «Hay más servicio a bordo que pasajeros, 1,5 tripulantes por cada crucerista», explica Fernández. «Hemos hecho ya un primer paso, la construcción de un «mock up», una especie de piso piloto, que muestra exactamente como va a quedar un camarote de 14 metros», relata el director general de Regenasa.

Instalaciones del Maybe
Instalaciones del Maybe - ABC

Aunque los camarotes se montan en Galicia, el diseño de la nave corresponde a la compañía sueca Tilberg Desing, líder mundial en interiorismo para los cruceros de lujo. La empresa ha desplazado a una delegación a Vigo para seguir de cerca el proceso de habilitación interior. «Están pendientes hasta del más mínimo detalle», explica Iglesias. Otra empresa gallega, Navaliber, será encargará también de crear los interiores de un buque que dispondrá de 149 suites con balcón privado y dos duplex de 159 metros, además de restaurantes, salas comunes, espacio para practicar deporte... El próximo día 4 de junio los armadores recalarán en Vigo para inspeccionar como están quedando los camarotes.

Dominio europeo

Los astilleros alemanes, italianos, holandeses y franceses controlan el mercado mundial de los cruceros y de las embarcaciones de lujo. Según el último informe de Pymar, la principal asociación de pequeños y medianos astilleros españoles, la mayor parte de la construcción naval en 2016 fue para los buques de pasaje (cruceros y ferris) que supusieron el 24% de las toneladas brutas compensadas (un indicador que mide, además del peso de las naves, su complejidad de equipamiento). Europa acaparó la totalidad de los grandes cruceros contratados en el mundo. En Galicia sólo podrían construirse en las gradas de Navantia, en la ría ferrolana, las únicas con capacidad suficiente para estos gigantes del mar. El director de Metalships, Alberto Iglesias, se muestra optimista sobre el futuro de Galicia en el sector del lujo. «Por el momento no tenemos nombre y eso es importante en este segmento», explica. El minicrucero de Barreras podría traerlo.